martes, 6 de junio de 2017

Danger y Mambo: al final son dos perros y no una metáfora.

Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.
La ciudad. Constantino Cavafis


Lo haré aunque te duela.
Al final de ese día
lo que no iba a olvidar
es que podía vivir
mirando el horror en la gente
y ahí estabas tú.

Me pedirás que lo impida;
querrás intervenir,
sentir que logras controlarlo
mostrando neurosis, histeria
y algunos de esos rasgos
que a veces compartes
con una cuerda viva que buscara
algún cuello.

Casi puedo escuchar
que ya me estás rogando
que pare el reloj de las horas heridas.
Confiabas en mí, para detenerlo;
pero ya es momento de dejarlo pasar
y ver si algo pasa.

¿Habrá sangre?
¿El ruido de la batalla
se escuchará por encima
de los dibujos animados
en la televisión?
Podría ser que sí,
aunque da lo mismo.

No es maldad de mi parte,
no es sadismo
ni es tampoco venganza
contra aquellos que hacen
que uno limpie sus mierdas…

Solo estoy cansado
y aunque seas inocente
tú también lo advertiste :
volvería en nuestra contra
tarde que temprano.

No puedo impedir
que dos perros peleen.
Respeto el asedio
por su territorio;
de algún modo u otro
eso es lo poco que pueden hacer…

Lo haré aunque te duela,
dejaré que Danger y Mambo se ataquen;
ya verás que se calman
con un buen bocado del otro en el hocico:

Al final son dos perros
y no una metáfora.

Omar Alej.

No hay comentarios: