viernes, 23 de junio de 2017

Ciego, durante la noche; follando.

Vuelve a tus
hojas de invierno
y a tus tristes bromas
sobre las reservas
de impuestos.
Shirley. Leonard Cohen. 


Ciego, durante la noche; follando.
No sé si fue mucho o fue poco
el ungüento de sal en la herida.
No sé si era hombre o mujer
el fantasma de la despedida.

No vi que tan rota tenía la cabeza;
fue que me acerque para poder alejarme.
Si me lo piden amablemente
contesto que sí y otra vez
a perderme en las dunas de la ambigüedad.

Cuando te has ido de casa
es muy duro saber cuánto amabas
el sumo de la mañana y a los malditos gatos.

Con la cocaína los taxis son todos El Perla Negra
y el rumbo que llevan se encuentra en el centro
de un mar sin orillas ni playas a donde atracar.

El tiempo parece tener un motivo,
la gente revienta, para tener un motivo;
incluso esa chica con gafas de espejo
parece pensar que uno debe viajar
en todas las vueltas del mundo.
Personalmente creo en dudar de todo eso;
pero estaba ahí,
con un trago en la mano y mintiendo:

No cabe duda que los ojos implorando al cielo
responden a una hermosa vulgaridad.

Con la luz de las seis
-con el sol por salir,
los que caminan son ogros enamorados
de una infecta semilla en los versos
de una canción de Bob Dylan
y siempre pasan los trenes sobrevolando los puentes
en los que duermen los hijos de la soledad.

Quiero decir que la quiero
y que en noches pasadas
hubo veces que a veces me quiso.
Sin embargo Neruda es el oro
que nadie te compra
porque es más barato hacerse de un novio
que tenga fortuna.  

Hay restos de lluvia
y colillas blancas
debajo del banco
donde me detengo,
para continuar y no tener
que morderme la lengua…
recuerdo que algo ha pasado,
que he echado un cerrojo
a mis voluntades;
hoy hace tanto que solo
me dejo llevar.

Omar Alej.

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