jueves, 8 de junio de 2017

Antes.

mientras deshacemos
mientras deshacemos
todas las diferencias.
La niebla de la pornografía. Leonard Cohen.


Antes, amiga
–la palabra antes, era otra cosa.

Antes se usaba,
para viajar en el tiempo
y no siempre implicaba hablar del pasado;
tenía más que ver
con lo que vendría del futuro
a completar nuestra historia.

Tampoco es nostalgia
lo que voy a decir,
como no fue profecía
lo que dije antes.

Durante la noche,
en los brazos del pasto,
tirándome a reinas extraterrestres
con la punta del dedo,
antes era la escuela;
una emoción alucinada
por su primera salida a la piel
y cautiva de un roce
que aún no sucedía entre tú y yo.

Antes era de dientes de leche
y lecciones de afuera:
<<antes de esto
tuve que hacer eso…>>

Antes de ti
eras tú en mis manos
bajo las sabanas beige
y en minucioso silencio.

Antes era la vida cotidiana
con aspas de viento
a través del cabello,
gritos de mi madre
y horas de comida;
juegos hasta las ocho
y camiones gigantes
sobre calles muy largas
que daban a mercados,
plazuelas, cines y hoteles.

Antes era otra cosa.
La palabra antes significaba
ir a dormirse lleno de sueños,
con los dos codos raspados
y era la libreta llena de tachones;
con expresiones fatales
e interminables puntos suspensivos
que se suponían el suspenso
de lo que no habíamos acabado
de decir.

Antes era una ley,
para querer lo perdido
con el cariño de ahora
y haber podido dejarlo
sin estirarlo hasta luego.

Sin embargo estos días.
antes es reciclaje caníbal
y algo más que una espina,
para el porvenir…  

Hoy por ejemplo, ante ti, arrodillado,
sin saber dónde estás ni para cuando te has ido,
estoy perdiendo la memoria.
Logro recordar todo lo que ha pasado;
pero voy olvidando
todo lo que sentí que había sucedido.
Omar Alej.

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