domingo, 7 de mayo de 2017

Tú eres todo.

“He soñado una fuga. Un <<para siempre>>
suspirado en la escala de una proa”
Medialuz. Cesar Vallejo.


Una vez que llegaste –apenas ayer-
no quedó nada;
el miedo de abrir a la puerta se fue.
Ya volverá;
pero de momento no queda nada de eso.

Ya no veo los fantasmas de los chicos atados
a una noche de guerra entre la vida y la muerte.
Me has sacado los ojos rotos de antes
y mirarte comerlos me ha devuelto la vista.

No hay vidrios sobre las avenidas
ni bulevares de cristal,
mi dirección ya no arde con fuegos de odio.
No estoy maldito y se nota
que hasta he ganado unos kilos;
de mi urticaria por todo no quedó nada.

Ahora estoy riendo de risa,
viviendo de vida,
hablando de hablar,
jugando de juego,
apostando de suerte.

Esta resaca me gusta,
al recordar mis excesos
no estoy temiendo que llegue el castigo
ni he sospechado de haber pisado la cola de un tigre
que volverá de su encierro.

No podrán dejar de estar hechas las pajas
que se rompieron de frío
ni sacaré del tambor el sonido del hambre;
aún se cuentan de más las peleas entre morder o acercarme;
pero ya a nadie le importa. Porque no quedó nada.

Tú con tus pasos de espuma,
con tu conducta de hacha,
con tu armadura de tiza
y un corazón palo fierro,
has endulzado el coctel
de mis pastillas gigantes
contra el dolor de consciencia.

Una vez que llegaste –apenas ayer-
no quedó nada.
He preguntado por mí
y me contestan que se me ha visto rondando
con una semilla entre manos.

Omar Alej.

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