miércoles, 17 de mayo de 2017

Reality Show, literario.

«Un tipo duro, un bailarín indefenso. Un romántico, ¿soy yo por un momento? Un maldito lunático, te llevaré el equipaje. Un mendigo, un hipócrita, el amor reina sobre mí»
Pete Townshend. (Quadrophenia) 


Demasiado cobarde,
para encontrar la diferencia
entre el libro que leyó cuando niño
y lo que cambia en el tiempo
sin progresión ni sentido,
escribe.

Demasiado cobarde,
para admitir si es que no vale la pena
o lo vale…
escribe.

Demasiado cobarde,
para quemar la ciudad
que dice que lo arruina
y montarse en un tren
hacia el centro de la hoguera
de alguna otra ciudad
que arruine a algún otro,
escribe.

Demasiado cobarde,
para enfrentarse a los miedos
y hacer el amor
como quien nunca lo ha hecho
de espaldas al duelo
de una hipotética ella,
escribe.

Demasiado cobarde,
para admitir lo que sufre
en busca de ser feliz
llevando a cuestas su pena…
escribe.

Demasiado cobarde,
para un golpe en la cara
de mano del marido
de una mujer vestida de rojo,
escribe.

Demasiado cobarde,
para salir sin servir
a la ponzoña que lo reclama
por dentro,
escribe.

Demasiado cobarde,
para sentir que estar roto
sirve también de reparto
a todos aquellos
que buscan volver del olvido,
escribe.

Demasiado cobarde,
para creer y confiar
en que las manos de alguien
están buscando estrecharse
en las manos de otros,
escribe.

Demasiado cobarde,
para ser natural  
y volver al asombro,
escribe.

Demasiado cobarde,
para alejarse del fuego
que lo esclaviza a seguir
alimentando su llama,
escribe.

Yo hago todo eso que no hace,
lo hago muy bien
y además escribo
y encima lo hago de puta madre.

(Claro, eso es en el papel.
Porque todo lo escribo)

Omar Alej. 

1 comentario:

Anónimo dijo...


Me gusta mucho todo eso que no hace por cobarde, jaja aunque de repente me siento ahí también, con algo de cobardía y nada de escritura. Me gusta muchísimo, eso de montarse en un tren hacia el centro de la hoguera de alguna otra ciudad que arruine a algún otro.. pero muchísimo, es ahí donde ando de proyectada. Me gusta esa sensación visceral, de tener bolas y hacerlo así como así. Eso de enfrentarse a los miedos, de hacer el amor, las cosas. De darle a full. Y de repente no me siento tan perdida, tan del lado cobarde. Porque de alguna forma entiendo esas sensaciones de estar roto, de aceptar las penas a cuesta, de creer y confiar. Me hace pensar en un sujeto tan encerrado en si mismo, con tanto miedo de sentir, de dejarse ir, pero escribe. Como si fuera la única forma de no confrontar esa cobardía, de sentir que hace y siente algo…. Jaja no sé. Y me hace mucha gracia la forma en la que se le pone en la cara, diciendo, yo puedo, lo hago, escribo y encima lo hago mejor que tu. TSSSS jajajaja y al mismo tiempo, como si, fueras esa persona también, que todo solo queda en el papel. Porque termina escribiéndolo más que viviendo. :O jaja Me presionan para irme. BAI!

FloresFer.