jueves, 4 de mayo de 2017

No todo en mi es mentira.

Aunque duerma sobre tu satén.
Aunque te despierte con un beso.
No digas que fue un momento imaginado.
No te rebajes a estrategias así.

Alejandría se marcha. Leonard Cohen.


Sabrás que algo es cierto,
no importa que dudes ahora
porque ha vuelto el frío
y no se seca la ropa
que está colgada en los cables.

No te hará falta la dicha,
habrán pasado las horas
de confortarse en el cine;
arrancada de historias
que quisieras vivir
sin tener que volver a ser joven o frágil.

Te habrás ido quedando lejos de la isla,
será el recuerdo de otra  
y no podrás recordar a qué huelen tus aves.

Cayendo al infierno de la gravedad,
las marcas de tus uñas en mis antebrazos
se me volvieron lunares
y en un estado de gracia
por fin no hace falta contar con mi rabia.

Ojala este país
no siga siendo -hasta entonces,
cuna donde nacen ya violentados los muertos de pena.

Quedará despojada, perdida en el tiempo, la prisa
y estando de cerca o de lejos,
sabrás que te quiero.
Porque he pactado que se abran las alambradas
y puedan venir tus caballos.

A donde voy,
de donde me muevo;
una secuencia me une y me aparta.
Queda algo parecido a un rastro
que no se devuelve:

Apunto al cupido detrás del cupido,
al agua en el agua, al viento en el viento,
al hombre en el lobo y al lobo en el hombre.
Sabrás que te rompes
porque estoy rompiendo
en dos mi palabra;
en este momento
y mañana.

Si puedo durar
duraré para siempre
y si ya estoy muriendo -de nada,
mi firme intención es irme cantado.
Aun si es canto triste ante un balcón apagado.

Sabrás que algo es cierto,
te lo dirán los olores
de una cocina abierta
donde yo esté cocinando,
dentro de risas, tus fotos y tus dibujos,
desde la banca de un parque.

Omar Alej.

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