lunes, 29 de mayo de 2017

Con el tiempo su camino será unirse.

Pero no voy a quedarme
aquí mucho tiempo
Ni vosotros tampoco.

Risas en el panteón. Leonard Cohen.


Solamente yo las lanzo
porque pican en mis manos
y en mi tráquea;

Siempre fui de los que tiemblan escondidos,
temiendo de las mandíbulas marcadas
en el corazón de la eternidad.
No pretendo
dar con ellas una pista del tesoro
a quien va en busca del destino;
nada abonan al sentido
y no querrían construir una respuesta.

Quieren darse de beber
ante los huecos de las horas,
en un día caluroso
que reporta perdición y descontento.

No estaré,
ni siquiera cuando más desee
estar aquí.

Si pudieran ser semillas qué así sea;
que de cada confusión que me las trajo
brote un cuento, una leyenda,
la más miserable realidad o un misterio:

Que abran en besos la más negra de las noches
hasta verla aniquilar el horizonte
sobre un Pontiac en el año seis y nueve.

Pero más vale que se pierdan;
si no sirven para hacer ninguna orden,
si fracasan en su estimulo de siempre,
está muy bien que nadie asocie su textura
con la voz ausente de un fantasma
que ha sido grabado y reproducido
por fuerzas opuestas en posición de distancia.

Con el tiempo su camino será unirse,
ir dejando en la erosión su pertenencia.
Ahora mismo este dolor
se lleva mi alma
y se me ocurre una idea
que está ahí para morirse
(Yo le pido respirar
cuando debía de dejarla
ir corriendo y deshacerse).

Son palabras
y aunque esta no es mi casa
ni las ropas que me cubren me protegen;
lo que tengo, para dar, es acercarlas
porque pican en mis manos
y en mi tráquea.

Si pudieran ser semillas
qué así sea.
Que distraigan del dolor
a quien no puede…

Que te lleven a recordar
que algunas noches escapamos del asedio
y nos sentamos ante un mundo
aún más joven que la pena
que nacía entre nosotros.

Omar Alej.

No hay comentarios: