miércoles, 31 de mayo de 2017

Así sabrá David Fincher que yo te he inventado primero.

El viento da forma
a tu ausencia
Entro y salgo
del Corazón Único
sin ya luchar
por ser libre.

El Frío. Leonard Cohen.


Te recuerdo mañana
todavía siendo tuya
y queriendo entregarte de veras…
con tus ojos abiertos,
en voluntad liquida;
pero sin poder ser de mí,
como de mí son los rayos
que me escogieron y caen
en la solapa marchita
de mi trajecito de pez.

Te recuerdo mañana,
seguirás defendiendo
tus mil caras al sol
contra mi lluvia agobiante,
dentro de casa,
a pura gotera.
Me volverás a salvar
con siete golpes-decretos
entre mis sienes y abismos:

Arrepentido de ser
algo menor a un suicida.

Te recuerdo mañana.
La cantábrica voz
de un viajero en la torre
te hará recordar qué era yo
y mis deformaciones de oficio.
Escucharas a un ave que trina
o que llora detrás de las telas
que anudan la ventana;
pero llevaras polvo y prisa
e iras de la mano
de un estudiante de Eros.

Te recuerdo mañana,
te invocaré desde el ciclo de cine
y tiraré a las pantallas pelotas de hule
con un color submarino.
Así sabrá David Fincher
que yo te he inventado primero.
Antes que él y que Nolan;
pero siempre después
que Sorrentino Paolo.

Te recuerdo mañana
porque he descubierto que tengo
la cabeza entre planos;
del lado derecho una plancha
de analgesia y metal,
del lado izquierdo un sereno
y puntiagudo cuchillo.
Nunca nada en mi vida fue tanto
como un algodón en la boca
que me tapaba la herida
y desprendía su veneno.

Te recuerdo mañana,
nos ha tocado estar lejos
de la Argentina y de Roma.
Nos encontramos atrás,
entrando a un quiosco alumbrado.
Me quedo mirando tus pantorrillas,
tú haces que no me ves;
pero me acerco y te alejas.
Fue solo un golpe de suerte,
te confundí con quien eras.

Omar Alej.



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