martes, 18 de abril de 2017

Poema de amor sin lugar.


Cuando esto ocurre
por lo general estoy dispuesto a perdonar a todos
los que no me quieren suficiente
incluso a ti, Sahara,
sobre todo a ti.

Mi consorte. Leonard Cohen.


En la breve mañana
que nuestra ciudad ve marcharse.
Tú andarás por ahí
olvidando de donde te has ido
y tendrás, para mí, esos besos que nunca nadie te dio
con las mismas ganas que yo te los doy.
Porque tengo pena de luz de los mediodías.

He cogido una rama, cariño.
Quiero llevar entre mis manos un árbol,
sembrarte una sombra
y que pases adentro de un verano con lluvia
y con frutos silvestres.
De esos que explotan cuando los muerdes
como si hubiera otra forma de pensar en la guerra…

Yo diré que te cubres con las pistas de luz
que devuelven las aguas
cuando está anocheciendo, para bien de los ciervos
y los tecolotes;
pero debes bailar siguiendo el sonido
de las nueces al romperse.
Es lo que haría la hermana de un impostor.

Me he cansado de ser con la voz del alambre
y la lija.
Ahora quiero gritar con el polvo que el viento levanta
de algunas huellas que se pasan corriendo.

Solo quiero que cambies:

Cámbiame el pecho,
levántame el corazón.
Deja abierto el aliento
y que corra mi sangre
persiguiendo a la vida.

Que sea el eco del valle
lo que traiga los versos
y escriba nuestros cuerpos de carne y de huesos
sobre las negras manchas de olvido.

Roja rosa de otoño,
para ti como escudo.
Muerte cándida y muerta,
para mí por principio.

Ya se acaba la hora
donde empecé a perseguirte.
Una violenta marea de nada
abandona el espacio
porque estoy comulgando con verbos
de amor y ternura: otra vez, inocente.

A donde yo te encontré,
estoy soñando quemar los cimientos.
Para que sola vueles
y sea mirarte volar
lo que me haga llegar a salir
de mi laberinto interior.

Omaral.

1 comentario:

Anónimo dijo...


Ay! Jajajajajaja ah, se me alborotó el pechito. Y es que también acompañado con la voz de Darin, cantando esa canción… se me erizó la piel, y se sentía todo un poco más de lo normal… ese “poema de amor sin lugar”, me da esa sensación de que cada cosa lleva a lo mismo, que todo encaja sin dificultad. El texto de Cohen, la canción, tu texto. Y me gusta imaginarlo así, el amor por ahí perdido, sin saber dónde está. Aguardando por uno, “pena de luz de los mediodías” que cosa! Imagino esa luz, tan melancólica, de mediodía pero sin ser intensa, de un amarillo frío. Nebuloso. Me gusta mucho esa imagen del árbol entre las manos, de una boca mordiendo los frutos, todo mientras llueve, siento que puedo escuchar ese verano con lluvia. Ese bosque, y algo de soledad. Y no se me gusta imaginar, esos árboles ya sembrados, esas sombras ya dispuestas. Y que en realidad se está en ellas, resguardando al otro. El querer gritar. Se me alborota todo al imaginar el grito dentro de uno, queriendo salir ya. Y además acompañado de viento. Que bello lo que sigue. Me gustó un montón. Me gusta cómo cambia, de repente. El ritmo, las palabras, los versos… imagino menos y se siente más. Además, no sé. Algo intenso creo. Corazón, sangre, vida, muerte, carne, huesos, olvido. Se me revuelve todo en la cabeza. Y disfruto mucho leerlo y releerlo.. Que el tiempo se acaba… me gusta imaginar que entre más pronto llega esa hora, más se cae en ese juego verbal de amor y ternura. Como si se terminara donde se empezó, y de la misma manera… quemar para liberar, como si para liberarte de ti mismo se necesitara ver libre al otro, a ese amor sin lugar…

FloresFer.