lunes, 24 de abril de 2017

Nadie en el Mundo.


—La gente de por aquí me dice que va a helar dentro de unas horas. Voy a bajar a Lemnos para ver cómo te lames las heridas.

La lección de anatomía. Philip Roth.


Es tan valiente
que aun teniendo tres sillones en desorden,
en la sala, junto a la pared, sin esparcirse,
decide apagar el televisor
y volver a oscuras hasta la otra orilla
de mi cama. Y así salta
cual si fuera un conejo empastillado,
sin herir los dedos pequeños de sus dos pies.

No sirve de nada
contarle que me arrulla el sonido de la estática.
No me cree cuando le digo que no soy de este mundo
y que a través de los suspensos
casi logro recordar de dónde vengo;
si es que estoy en algún sitio.

Siente con más fuerza
los caballos que tenia de pequeña
que a mis pájaros y sombras.
No conoce todavía mis maneras de vivir
y no cuestiona mis maneras de morirme,
eso es justo lo que haría
una abeja que extraviada se resiste a volver a su panal.

Si borracho me he dormido en una silla
pude hacerlo recargado en su hombro
y sentir que se reía al mismo tiempo
en el que yo salía del mundo de los vivos,
para entrar en mi vacío:

No había nada que apagar
y seguí soñando con poder volver a casa
a través de las palabras.

Cuando fue de peregrina,
con sus veintes y su oro,
no había nadie que escuchara
sus nociones sobre el tiempo de camino
entre el sol y una amenaza.  
Justo ayer eso cambiaba,
sin el drama de cambiar o de re hacerse.
Los mayores de la tribu preguntaban su opinión
sobre si fuera lo mismo recordar a devolverse,
dijo no, asegurando que no importa ni lo uno ni lo otro.
Me pidió que yo guardara ese momento
porque habría de olvidarlo como al fuego del dolor
que se extingue cuando me habla
de que fue la gata persa de una fabula oriental.

Miente y miente bien,
como me gusta.
Con historias que son nuevas, para mí
y sacándole la lengua
a todo aquello que podría ser la punta de la flecha
que no dio justo en el blanco…

Nunca antes conocí
a quien me diera una sonrisa como pago
a mi tristeza  
y lo supiera.
Que eso era lo que yo quería romper;
cuando rompí mi corazón, para sentirlo.

Me abandona  
y dice que es mi nueva novia
y que habremos de durar
tan solo el tiempo de las lluvias;
ya después es que se marcha.
No le pido que se quedé
pues no sé a dónde va y a donde va
a veces yo también querría irme.
No me escuece que sea joven
y además un horizonte entre neblinas.
Lo que jode es no tener algo del fuego
que quemó mis esperanzas.

Me camina sobre el pecho
porque quiero continuar detrás del tiempo,
prefiriendo una pregunta,
un bolero y los versos que escribió, Nadie en el Mundo,  
porque amaba a una mujer que –irónicamente,
también lo amaba.

Omar Alej.  

1 comentario:

Anónimo dijo...


Es muy guapo! Me gusta sentirlo como un baile, con la canción. Con aires de ser ligero. Y sin embargo me gusta mucho esa idea de sentir con más fuerza los caballos, que los pájaros y sombras, siento que es como si trotaran todos la mismo tiempo en el pecho. Me gusta eso de conocer tus maneras de vivir y no cuestionar las maneras de morir…. Pff… en realidad me gusta cada parte que leo… solo que no se como reescribirla… ese no cuestionar, solo dejara ser lo que es. Su humor!, no sé la imagino como alguna pequeña hada traviesa jaja… e imagino caer tu cabeza lentamente, saliendo del mundo de los vivos… intentando volver… me gusta muchísimo eso de guardar el momento, como si de alguna forma si importara recordar o devolverse, pero es que ahí lo pienso de dos. Guárdalo para ir a él luego, o… guárdalo para que pueda olvidarse y nunca volver a él. Y ambas ideas me gustan mucho. Siento que se necesita mucha confianza para ello. Me gusta que no crea, que miente, como si de repente te encontraras contigo en ella… que parezca tan risueña, que bella forma de pagar una tristeza no?. y la consciencia sobre ello…Me da mucha ternura, y eso de romperse el corazón para sentirlo… D: y se va, como con la estación, y la forma de aceptarlo… y de no tener más para quemarse… me hace sentir un poco triste, en realidad. Jaja imagino ese camino en el pecho como una cosquilla rara que no se va… me gusta eso de querer continuar detrás del tiempo. Como hacerse atemporal, en esas cosas que imagino están en ella. No se, me confunde un poco como termina, esa ironía de amar a quien ama. como si fuera algo muy improbable… no sé, me parece bellísimo, en conjunto, todo el ambiente que se crea cuando unes distintos elementos. Me gusta como se ve en mi cabeza y como se siente también. Con algo de melancolía. Pero eso. Me gusta que se siente.

FloresFer.