viernes, 7 de abril de 2017

Llamada (no hace falta que sea fiel).


“Well, I am an extremely beautiful person.”
Morrisey. 


Y ya estabas esperando a que me riera.
Después de todo el tiempo sin mirarnos,
tú de fiesta con El Libro de la Selva
y yo comiéndome las manos por errar
ante el destino.

Primero pasó el aire entre nosotros.
Más de quince años sin saber
dónde acabó aquel poema;
no es el mismo que copiamos cada día.
Era otro. Estoy seguro que fue más
que este chiste de caníbales y brujas.

Después vinieron ellos,
nena y nene a pedirnos más monedas.
Pregunté si eran los mismos de las noches anteriores
y ya estabas esperando a que me riera.

¿Cuándo me haces un espacio y computamos
cada una de las veces
en las que me rio tan solo con verte?

Si me provocas contaré
que cambias las palabras de las más bellas canciones
y que bailas siempre sola,
sin pudor a estar desnuda y es valiente.
Aunque luego te lo olvides porque temes
que podrías tener razón;
pero miedo es lo que somos.

Llegó el vino, la ginebra
y una tarta de limón con chabacano.
La mujer que nos ponía los cubiertos
me ignoraba por completo
y ya estabas esperando a que me riera.

Siempre pasa que te vas
y yo me pierdo.
Luego hay días en que sale un nuevo sol
-o eso es lo que creo.
Yo te llamo y tú me atiendes
<<Es la luz que nos dijeron que vendría>>
te amenazo.

Sin embargo al salir de nuevo juntos
va la luna y lo estropea, por ponernos la marea
en la sangre.
Nos quedamos en tu cuerpo que es morfina
y le hacemos tantas cosas, tú y yo:

Como si fuera posible ganar la guerra
con dos voces en un grito.

Después, justo antes de irte, tarareabas
“I've always been true to you
in my own strange way
i've always been true to you”

y ya estabas esperando a que me riera.

Omar Alej.

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