jueves, 13 de abril de 2017

Lima y Limón.


“Ninguna valla encierra épocas pasadas”.
¡Qué verde era mi valle! (John Ford, 1941)


Lima y Limón
se han ido a la playa.

Ella que lleva un carnaval en sus ojos
y Él una colección de cuentos
en un solo abrazo.

Tienen vacaciones y aman el recreo,
no les va bien sufrir
ni un coñazo de tipo que bebe en ayunas;
pero los espasmos son para otra historia.

Además -como el amor,
a veces el mar es todo lo que queda.

Son dos pequeños
que crecen a distancia
de cualquier adulto.
Mi mujer y mi hombre
son mi hermana y hermano,
mi enemiga y su aliado.
Una estrella fugaz
y ese rayo…
hay algo que cambian
y yo se los creo. Porque ellos lo dicen.

Habrán de encontrar el camino hacia el sol
y tostarse la piel mientras ven
que la luna se acerca derivando en las olas.

Se han encontrado y se han vuelto
un azul contrataque a las zonas grises
del cielo apagado.

Suelo narrar sobre cosas que nunca han pasado;
pero pasa que ellos son un sueño que tengo,
mientras que sueñan conmigo las galerías de los hospitales
y las celdas contiguas a una barranca espinosa.

Lima y Limón
se han ido a la playa,
es la segunda vuelta
de una canción sobre castillos de arena
que suplantaron al tiempo.

No se han llevado su casa,
eso está bien porque puedo robar
los collarcitos de dientes
que entre los dos se robaron
del ratoncito Pérez.

Se estarán contando secretos,
fabulas de amores que se rompieron volando.
Yo solo espero reír
si es que también ellos ríen,
por recordar que es eterna
la suave brisa del mar junto a ellos.

Omar Alej.

No hay comentarios: