martes, 25 de abril de 2017

Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo.

Yo soy un rey que
voluntariamente abandoné mi
trono de ensueños y cansancios. 

Abdicación. Fernando Pessoa.


Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo. No admitía remedios ni cuidados ni compresas ni caldos ni rezos ni respuestas ni aventuras. Se le veía furioso, gastado, cansino; enemigo sin aire ni espacio. Convertido en harapos y en un lance furtivo, orgulloso. Gritaba que estaba dispuesto y pactado con su visión de la nada ¿Quería morirse? ¿Cómo saberlo? Un amor como el mio suele estar dispuesto a la muerte; pero ¿de quién?

Hoy he visto dos perros sobre el tejado que cubre la ventana del cuarto del fondo. En realidad eran dos cachorros; pero como la lámina está inclinada hacia abajo, me parecieron pequeñas panteras atrapadas fuera de una trampa. Pensé en eso que antes estaba enfermo, vilmente enfermo ¿Se me estaba muriendo a mí? ¿Se le estaba muriendo a la vida? Tal vez fuera una animal afuera de la trampa y al querer mantenerlo cautivo de la libertad, enfermaba.

De momento ha ido a mejor, tiene semanas que come, baila y canta. Se arregla menos; pero luce mejor. Pone en la oferta del momento su futuro y aunque muestra heridas hondas, un pelaje destruido, las garras rotas contra la madera y los huecos de colmillos que perdió durante los inviernos; también se muestra ágil, más ligero y calentito. Con la forma de un pirata que camina sobre una pata de palo da la sensación de llevar olas como flores en sus rasgos. Lo despierto y le reprocho el desorden de palabras que no saben que decir; pero él me envía. Me lo pongo sobre el pecho y me recuerda que no estoy nunca completo. Se lo dice a mis dos manos y a mis pies con tan solo mirar dentro de mis ojos. Siento miedo de la forma en que recuerda quien soy yo y los sitios que he tenido que dejar, para no estar –sin poder salir, dentro de mí. En defensa a sus ataques de consciencia y realidad, yo le cuento que al llegar era esponjoso, titubeante y educado. Que estaba sano de otro modo, delicado, melancólico, frágil y pueril, inofensivo. Se sorprende de saber que daba besos por aquí y por allá. Exige ver las pruebas de que alguna vez fuera tanta su energía, no se explica que tuviera tantas ganas de jugar y hacer de él mismo solo un juego.

Justo hoy de madrugada, se ha tomado sus remedios y en frente levantó un campamento. Ha venido mejorando; eso es gracias a que no había más que hacer que despedirlo y tal vez en un futuro recordarlo con anhelo de andar por casa. Sin pasión o desconsuelo. Sin embargo resistió duro en la muerte y la muerte le cubrió con un motivo más allá de su memoria: no volvió de entre los muertos, simplemente no murió. Se emborracha junto a mí, lee el libro que yo leo y hace charla a quien yo charlo de tenerlo o no tenerlo; se demuestra.  Ve la luna que era de él y liberó porque es libre que la quiere, para verla como cambia y además que se le niega.

Me hace fuerte, porque sigue resistiendo a sabiendas que andará sin saber cómo y para donde. Pudo ser que lo sanara aquella vez que se arrojó en la pendiente de una soledad tan basta como fue la mía. O tal vez lo acuchillaron con consciencia verdadera los amigos que no están porque tuvieron la fortuna en la derrota, la real. Solo sé que me da risa que no sepa agradecer ni disculparse; eso es que está mejor y que ya sabe que lo siento muy profundo. Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


Los perros que parecen panteras sobre una trampa! Se parece a algo que soñé! ay, me gustó mucho! Mucho! , es verdad, me hace pensar en hermano, muchas cosas, muchas palabras, conceptos, ese caer en cuenta que está mejor, que es más alegre porque es más ese animal fuera de la trampa, fuera del cautiverio, viviendo de forma salvaje y natural su destino… esa resistencia a la muerte, donde la misma muerte no le deja morir… wow. Se me eriza la piel, mucho. Como si eso fuera lo que necesitara siempre para estar bien, para disfrutarlo todo. Me asusta, pero creo poder aceptarlo. Tal vez ya está más allá de todo. Gracias, es como reafirmar sus palabras. Se comprenden pero no por eso dejan de sentirse, ya sabes?. Saliendo de este contexto, me gustó mucho, imaginar ese amor todo así, apachurrado por la vida, ajetreado, como un pirata que a librado mil batallas. Y que se compone de a poco, que se va librando de todo, que intenta liberarte también, de alguna forma, me da mucha ternura eso de imaginarlo sobre el pecho, y confrontar los cachitos vacíos, esas grietas de tanto romperse. Ese no hacer más que despedirlo, que aceptar su forma presente, y hacerlo con calma, con ligereza… y que sigue ahí, junto a uno de otras formas, mas libres… “me hace fuerte, porque sigue resistiendo a sabiendas que andará sin saber cómo y para donde” <3 y que no hace falta que se pronuncie para que sepas que está ahí y lo sientes muy dentro. Es hermoso. Me gusta mucho, esa idea de sanarse a partir de dejarse caer en la soledad, o de sentir acuchilladas hechas por quienes se confía. Por quienes ya no están. No sé. Me hace pensar en montón de cosas, pero está bueno que al final termine saliendo, termine sanando de apoco, con sus remedios, con sus maneras…

FloresFer.