miércoles, 12 de abril de 2017

Diez de Octubre.

El Océano le habla al océano
diciendo: Qué diablos
¿por qué no nos animamos nosotros también?

Seisen está bailando. Leonard Cohen.


No conozco a nadie que la haya visto,
eso me hace pensar que la imaginé
por no hacerme a la idea de mis perversiones.

Hemos estado en los mismos lugares
y sí, había más gente.
Y sí, es muy hermosa en verdad;
acaso como un melancólico viento.
Y sí, sería muy difícil no darse cuenta de que ella está ahí
abriendo la puerta a un misterioso diez de octubre;
pero igual,
no conozco a nadie que la haya visto.

Lo sé
Porque nadie ha venido a contarme
la forma lunar de su cara.
Ninguna persona asustada
ha llegado corriendo a preguntarme
<<hey chico, ¿la has visto?>>

Yo he renunciado a soñar,
lo dejo en las manos de los inocentes;
no puedo sacarle la estaca de sangre a mi corazón de madera.

No volveré a pedir ningún tipo de barco;
pero más allá de mi duelo
sé que hay un río que remonta la selva
porque ella moja el vestido, al ir descalza mientras llueve.  

No conozco a nadie que la haya visto
-yo no.
Puedo decirlo porque esta mañana
no había barriletes cruzando en el cielo
con porta-canciones.

Los ojos se me hicieron, para adentro.
Mis manos aprehendieron maneras de hombre,
para dislocar una córnea en la ventana´.
Tengo fe en las antenas y dolor de pararrayos.
He salido de la cárcel y caído en laberintos y espirales.
Volví al mundo, sé que el mundo me volvió
como a un zapato escupe el mar.

Le hablé y me habló.
Sentí estar en su presencia
y sentí aniquilada mi pasión por el fuego:

Hay un reino de calmas
detrás de las cuerdas con las que me suicido.

No conozco a nadie que la haya visto.
Alguien más tomo su rostro entre sus dedos
y besó la comisura del deseo entre sus hombros.
Yo no tuve ese valor
y nunca nadie me contó que sería así.

No conozco a nadie que la haya visto.

Omar Alej.


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