martes, 11 de abril de 2017

Cualquiera de los dos.


Vale, pues, márchate si tienes que hacerlo
yo solo
crearé el cosmos
dejaré que todo se me pegue
todas las tristes piñas
todas las fastidiosas agujas de pino.

Esto no es china. Leonard Cohen.


A mí no me digas nada. Es mucha la infamia y tragedia que se hace en el nombre de la felicidad. Y aunque me revienta decir que soy feliz; igual lo soy. A mi modo de ver -ciertas cosas sobre el mundo actual, existe una mafia de “bienhechores” que condena a los desgraciados. Acaso uno no es feliz si no lleva en la cara una sonrisa idiota y va acariciando la frente –o alma- de todo al pasar. Y no me vuelvas a llamar cínico o cobarde, eso ya le resta seriedad a lo que estamos hablando.

No, lo que digo es que la felicidad es un concepto más general y no esa idea subjetiva que tú dices. Si me dices que eres feliz porqué estas a punto de ser llevado preso, estas mintiendo. Hermano, eso es mentira: ni tú ni nadie es feliz comiendo excremento.

Ah, pues entonces –y siendo así, No, no soy feliz. Vamos ni ganas de serlo. No lo seria ni antes ni después.

En algún momento habrás sido feliz, eso es inevitable ¿Cómo te explicas haber asesinado? Eso no surge sin una fuente de comparación que te lleva a la emoción o a la decisión que después te lleva a matar.

¿Entonces he matado porqué alguna vez fui feliz y al no serlo más tuve que hacerlo? ¿Dices que me gustó tanto esa supuesta felicidad que he perdido la cabeza? Haces de un crimen un acto infantil. Y aunque no te lo puedas creer; eso por lo que tanto harías no es tanto.

Mientras que tú, haces con tu amargura un acto de resistencia ¿no es cierto? Ser feliz es estar feliz. Lo es la felicidad que nos da por un nuevo día, por un viaje, por un nuevo amor. Por un buen desayuno con panqueques y miel. Las personas somos felices porque a quien queremos le va bien o porque alguien señala como virtud una característica nuestra. Incluso somos felices por no tener motivos, para matar; aunque te cueste creerle.

Al contrario, no me cuesta creerlo: tú eres un claro ejemplo de eso. Las personas han comprado esa felicidad en revistas, puestos de comida, programas de televisión y en canciones tan patéticas como puede serlo un hombre o una mujer saludando al universo. Por favor…

Bueno ¿eres o no eres feliz? ¿De qué estamos hablando?

Lo soy cuando bebo y también cuando mi resaca es el mismo infierno. Soy feliz cuando no tengo motivos, para ser feliz o creer en algo. Soy feliz a pesar de no serlo. Por ejemplo, no recuerdo la última vez que tuve un acierto o un éxito, un proyecto o una pasión. Si quieres dime unicornio; pero soy feliz cuando el rechazo de la gente se instala en sus miradas al verme. Si he matado no es porqué alguna vez comí un helado de frambuesa y ahora un maldito egoísta me lo niega, no. He matado porque había de hacerlo. Llega un punto en el que la convivencia no deja otro camino; es eso o la distancia y ¿qué clase de compromiso seria ese en el cual puedo preferir irme antes que matar? No hice nada por lo que perdí, hice todo por lo que tenía.

Suenas a puro resentimiento. Vaya tipo. Ni por un momento se te ocurra ignorar que soy tu hermano o negarlo a quien te pregunte. Estoy aquí por eso. No quiero que se piense que tengo algo que ver con tus estúpidas ideas. Si sigo acá esperando contigo es porque confío en que tengas un momento de lucidez y quieras terminar de una buena vez. Allá afuera nuestra madre se come las manos pensando en lo que pasa con nosotros.

Querrás decir contigo. No creo que le preocupe en lo más mínimo dónde acabo yo. Si a mí me pasa algo hoy, y por fin tiene que dejar de saber sobre mis problemas ¿eso la haría feliz? bueno, eso sí que tiene sentido.

No, idiota. Lo que la haría feliz es que dejaras de meterte en problemas. Si por una vez te buscaras algo, para hacer. Si en tu pecho se pudiera sembrar algún tipo de belleza.

Pues lo dicho. Conozco a muy poca gente que no tase su felicidad en no tener nada por arreglar. Tú, ahora te haces la reina del baile y pides coronas, además de brillantes. Hubo un tiempo en el que juntos, tú y yo, éramos felices rompiendo los cristales de la casa del vecino ¿vas a negarte que alguna vez pensamos que la felicidad más grande del mundo sería poder patear la cabeza a papá?

No tiene sentido negarlo, obviamente .Estás hecho un serio caso de controversia y pesimismo.

¡Ah! ¡Vaya mierda! ¿No puedo hablar con mi hermano sin que se sientan arder las convenciones sociales o la maldita barba de Freud? Pues jodete. A mí me hace feliz orinarme encima. Me hace feliz vomitar por las mañanas. Me hace feliz pedirle a una mujer que me pague las bebidas. Es más, me hace increíblemente feliz haber sido golpeado incesantemente durante toda mi infancia por un padre pobre, frustrado y vicioso.

Claro que te hace feliz. En eso se sostiene tu mediocridad. Tu pose de malo y tu “Circo Soledad” (¿Sabías que así se llama la última gira de Arjona?)

(Sí, lo supe. Tremendos robos que hemos sufrido la clase trabajadora. Ahí lo tienes, ese es otro motivo por el que soy feliz. Porque me roban) En fin ¿tienes un cigarrillo?

¿Dónde está la garrafa con gasolina? ¿Dónde la has puesto?

Ya te gustaría que lo quemara todo; pero no.

Perdona que no me ría ¿dices que no vale la pena quemar esta pocilga? Ah sí, ya recuerdo, te hace feliz vivir en un agujero con ratas.

Al menos no me siento iluminado solo porque sale el sol.

Cállate. Vámonos. Tengo la libertad de irme o quedarme y estoy a punto de ser libre como una persona normal y no con tus tontos prejuicios al respecto.

Pero claro que eres libre. Has viajado por Asía, la India y Europa sin admitir que lo hiciste porque antes eras el hijo de alguien. Has tenido un amorío en París y sabes qué te digo, si no hay mil películas o novelas con ese argumento entonces no hay ninguna. Dices que tú sí haces lo que amas, aunque lo que amas es hacer fotografías cursis de animales muertos. Qué pena de hermano mayor ¿así que la libertad no es matar por no saber qué más hacer?

No estoy hablando de ti.

¡Sí estás hablando de mí! ¿Quién es ahora un cobarde? ¿Quién aprendió lo que es ser libre o feliz de un puto manual?

Yo, yo lo hice ¿ya nos podemos ir?

Sí, vámonos; pero antes dame un cigarro. Quiero fumar con mi hermano, antes de que me abran el ojete del culo como una pelota de plástico; en una celda de un metro cuadrado. 

He dejado de fumar.

Por supuesto que dejaste de fumar. De qué otra manera ibas a ser libre, para subir a las montañas y sentirte feliz.
Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


uy! Esta bueno no? como llevas a extremos el concepto de felicidad, de libertad, al final…. Y además entre hermanos. Siento que no me extraña, ni me sorprende, que sea así, entre hermanos. Como un Caín y un Abel. Jaja. No se, solo lo pensé. Pero ajá me gustan esos cambios de perspectiva. Que no todo el que mata es por consecuencia de ser una triste alma en el mundo. No lo sé, si me deja pensando en cual es el verdadero sentimiento de felicidad. Tan subjetivo. Me gusta que el asesinar fue porque era lo que tenia que ser. Como si no hubiera mas opciones, como si eso fuera lo correcto… No lo sé. Tal vez he visto mucho Dexter. Jajaja pero. me gusta eso pues, la forma de defender sus puntos. De resistirse, de renegar cualquier palabra del hermano, de darle la vuelta. De recordarle ese instinto, esa felicidad que no entra en los estándares convencionales. De esa emoción por violentar a quien los ha violentado. pfff…. Me asustó esa parte porque la sentí tan cerca… que rollo! Vaya que si, todos inmersos en esta mafia de “bienhechores”. Pero esta bueno eso no!? Como cambia, como se queda sin que decir, por hacer evidente tales sentimientos de infancia y hermandad…. Jajaja siento que al final, termina siendo una discusión más entre hermanos. Pero sin duda, siento que todo ese pesimismo y controversia andará rondando en la cabeza del hermano libre, bello y feliz. No sé. o no. Jajaja Siento verlo regresar a su realidad prefabricada, después de tener frente a sus narices, esa otra realidad que prefiere ignorar, o dar por terminada…

FloresFer.