viernes, 28 de abril de 2017

Fabiana Cantilo.

«Sacaré fuera esa bomba... ¡Aunque tenga que usar un hacha!»

Dr. Strangelove (capitán Kong). Stanley Kubrick.


¿Quién es esa musa
de los flacos altos
que llevan todo al estilo?
Le abren sus puertas los contadores de cuentos
y el agricultor de la tierra roja que siembra
en el mundo diademas de cuero.

No quedan encierros que puedan con ella,
se desvanece si es la mañana del otro día;
igual al gemido de las gatas en celo
que mantenían en suspenso la noche.

Si rompe a un hombre
es con un beso al mentón mientras duerme.
Cuando el custodio despierta
encuentra sin ron la alacena
y lo llama un dealer,
para que le pague lo que ella desea.

¿Quién es esa musa
de los flacos altos
que llevan todo al estilo?
Es la heroína que está bajando del podio
a los trovadores que no tienen ángel
ni saben que la piel es el fuego que uno aprender a cantar
mirando los barcos partir, desde una balsa.

La parte apagada
de la ciudad del norte
se mantienen en la sombra
esperando a que ella regrese…
cuando dijo que iría
a probar de la fuente
nadie pensaba que estaba por convertirse
en Malena y en Tango.

Si yo le escribo esta carta
es porque quiero decir
-cuando la muerte me busque,
que siempre supe mirar
más allá de la fe en el domingo
y sin pedir nada a cambio.

¿Quién es esa musa
de los flacos altos
que llevan todo al estilo?
Su nombre de mujer
es Fabiana Cantilo.

Si alguien le alarga la falda lo amarro
y hago -con él amarrado, una lata,
para mi prueba de tiro.

Tal vez yo también la inventé
y no quiera ser lo que le digo que es,
es normal que proyecte los rasgos de mi fanatismo;
pero mientras tanto me dejaré convencer
por la secuencia de cine en la que la imagino.

Omar Alej.


jueves, 27 de abril de 2017

Soda en el circo del sol, sin corazón.

La diferencia entre un valiente y un cobarde, es que un cobarde se lo piensa dos veces antes de saltar a la jaula con un león. El valiente simplemente no sabe lo que es un león. Sólo cree que lo sabe.

Escritos de un viejo indecente. Charles Bukowski.


Hay corazones perdidos
y un corazón de aserrín mientras tanto.

No quedan
y sin corazón hasta un reloj averiado
se hace mucho tiempo:

Tan solo tiempo apartado que pasa.

En busca de ellos
aletean las pestañas
de un niño encorvado
al que algo le brinca en el pecho;
pero no encuentra testigo.

Hay corazones perdidos
y un corazón de aserrín mientras tanto.

Hay una fila de gente
haciendo la ronda en el cine de entresemana,
sin corazón.

Muertos y muertos de miedo amanecen,
sin corazón.

Largos y lejanos viajes a donde quiera que sea,
sin corazón.

Memorias que se alucinan, para abolir el silencio,
sin corazón.

Omar Alej. Tan solo otro,
sin corazón.

Drogas que descolocan a los animales del arca,
sin corazón.

Soda en el circo del sol,
sin corazón.

Pobres poemas del sur,
sin corazón.

Cita expresa del Libro del Anhelo,  
sin corazón.

Abrazos de lengua con coitus beatum,
sin corazón.

Palabra de padre estelar con estrella Michelin,
sin corazón.

Hay corazones perdidos
y un corazón de aserrín mientras tanto.

Melancolía, sin corazón.
Arrebato, sin corazón.
Despedida, sin corazón.

¿Qué pasa?
¿Quién lo dice?
Acaso hubo un tiempo…
Sin corazón.

Lo sé pues me importa
lo mismo que a dios tu oración,
sin corazón.

Adentro, más fuerte, más hondo. Te quiero,
sin corazón.

Mis manos azules,
mis dedos trabados,
mi boca de cobre.
Resaca,
sin corazón.

Mañana, la luz,
sin corazón.

Un largo caballo parado
en la puerta de al lado.
Tan solo una niña,
sin saber nada.
Sin pose, intensión o tristeza:

Un corazón, para el niño encorvado.

Omaral.

miércoles, 26 de abril de 2017

Sin estar solo.

Cuando la cesta esté llena
aparecerá alguien
a quien ofrecérsela.

Cesta. Leonard Cohen.


Sé que siempre dirás que es precioso seguir,
dar batalla y luchar,
no dejarse vencer por el fatuo mensaje
que hay en tantas promesas.

¿Cómo adhieres a ti las memorias del lirio,
la costura de escamas en el porvenir
y tus risotadas cuando hacemos trampas?

¿Cómo haces para no querer
el vacío que brilla?

¿Cómo es que no hablas
el mismo idioma que dios?

Me entusiasmo en tu fuerza.
Es un golpe certero
y los vidrios oscuros,
que ocultan las cartas de navegación,
se rompen.

Siento adentro el paisaje
que tú has ido pintando
con las mismas palabras
en las que andas el aire.
Como si fueras despacio
mostrándole al tiempo
sobre cual beso detenerse.

Y sé que no vivirás sin vivir en tu cima.
Y sé que no dejaras que se apague
tu fuente de gracia.
Como cada verano
seguirás bajo el agua bailando,
respirando en la lluvia con invierno en los hombros.

Despertaste de ayer
y hoy que estas aquí sin saber qué ha pasado
solo puedo tocarte…

He intentado perder,
lo intenté con coraje.
Al mirarte sacar de una risa la luna
y el mar y la plata y un verso,
ya lo sé.

Quien te ha visto pasear por las tardes,
saludar a los chicos,
detenerte en la esquina y doblar,
también mira que entras al amor sin alarde;
ignorando las rutas que engañan
y hacen, de lo que una vez fue verdad, una mentira.

Y todo sé que lo harás
porque así te recuerdo,
sin invertir ni un esfuerzo
en arrancar de la vida
lo que no llevas dentro.

Omar Alej.

martes, 25 de abril de 2017

Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo.

Yo soy un rey que
voluntariamente abandoné mi
trono de ensueños y cansancios. 

Abdicación. Fernando Pessoa.


Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo. No admitía remedios ni cuidados ni compresas ni caldos ni rezos ni respuestas ni aventuras. Se le veía furioso, gastado, cansino; enemigo sin aire ni espacio. Convertido en harapos y en un lance furtivo, orgulloso. Gritaba que estaba dispuesto y pactado con su visión de la nada ¿Quería morirse? ¿Cómo saberlo? Un amor como el mio suele estar dispuesto a la muerte; pero ¿de quién?

Hoy he visto dos perros sobre el tejado que cubre la ventana del cuarto del fondo. En realidad eran dos cachorros; pero como la lámina está inclinada hacia abajo, me parecieron pequeñas panteras atrapadas fuera de una trampa. Pensé en eso que antes estaba enfermo, vilmente enfermo ¿Se me estaba muriendo a mí? ¿Se le estaba muriendo a la vida? Tal vez fuera una animal afuera de la trampa y al querer mantenerlo cautivo de la libertad, enfermaba.

De momento ha ido a mejor, tiene semanas que come, baila y canta. Se arregla menos; pero luce mejor. Pone en la oferta del momento su futuro y aunque muestra heridas hondas, un pelaje destruido, las garras rotas contra la madera y los huecos de colmillos que perdió durante los inviernos; también se muestra ágil, más ligero y calentito. Con la forma de un pirata que camina sobre una pata de palo da la sensación de llevar olas como flores en sus rasgos. Lo despierto y le reprocho el desorden de palabras que no saben que decir; pero él me envía. Me lo pongo sobre el pecho y me recuerda que no estoy nunca completo. Se lo dice a mis dos manos y a mis pies con tan solo mirar dentro de mis ojos. Siento miedo de la forma en que recuerda quien soy yo y los sitios que he tenido que dejar, para no estar –sin poder salir, dentro de mí. En defensa a sus ataques de consciencia y realidad, yo le cuento que al llegar era esponjoso, titubeante y educado. Que estaba sano de otro modo, delicado, melancólico, frágil y pueril, inofensivo. Se sorprende de saber que daba besos por aquí y por allá. Exige ver las pruebas de que alguna vez fuera tanta su energía, no se explica que tuviera tantas ganas de jugar y hacer de él mismo solo un juego.

Justo hoy de madrugada, se ha tomado sus remedios y en frente levantó un campamento. Ha venido mejorando; eso es gracias a que no había más que hacer que despedirlo y tal vez en un futuro recordarlo con anhelo de andar por casa. Sin pasión o desconsuelo. Sin embargo resistió duro en la muerte y la muerte le cubrió con un motivo más allá de su memoria: no volvió de entre los muertos, simplemente no murió. Se emborracha junto a mí, lee el libro que yo leo y hace charla a quien yo charlo de tenerlo o no tenerlo; se demuestra.  Ve la luna que era de él y liberó porque es libre que la quiere, para verla como cambia y además que se le niega.

Me hace fuerte, porque sigue resistiendo a sabiendas que andará sin saber cómo y para donde. Pudo ser que lo sanara aquella vez que se arrojó en la pendiente de una soledad tan basta como fue la mía. O tal vez lo acuchillaron con consciencia verdadera los amigos que no están porque tuvieron la fortuna en la derrota, la real. Solo sé que me da risa que no sepa agradecer ni disculparse; eso es que está mejor y que ya sabe que lo siento muy profundo. Es mi amor: estaba enfermo, vilmente enfermo.

Omar Alej.

lunes, 24 de abril de 2017

Nadie en el Mundo.


—La gente de por aquí me dice que va a helar dentro de unas horas. Voy a bajar a Lemnos para ver cómo te lames las heridas.

La lección de anatomía. Philip Roth.


Es tan valiente
que aun teniendo tres sillones en desorden,
en la sala, junto a la pared, sin esparcirse,
decide apagar el televisor
y volver a oscuras hasta la otra orilla
de mi cama. Y así salta
cual si fuera un conejo empastillado,
sin herir los dedos pequeños de sus dos pies.

No sirve de nada
contarle que me arrulla el sonido de la estática.
No me cree cuando le digo que no soy de este mundo
y que a través de los suspensos
casi logro recordar de dónde vengo;
si es que estoy en algún sitio.

Siente con más fuerza
los caballos que tenia de pequeña
que a mis pájaros y sombras.
No conoce todavía mis maneras de vivir
y no cuestiona mis maneras de morirme,
eso es justo lo que haría
una abeja que extraviada se resiste a volver a su panal.

Si borracho me he dormido en una silla
pude hacerlo recargado en su hombro
y sentir que se reía al mismo tiempo
en el que yo salía del mundo de los vivos,
para entrar en mi vacío:

No había nada que apagar
y seguí soñando con poder volver a casa
a través de las palabras.

Cuando fue de peregrina,
con sus veintes y su oro,
no había nadie que escuchara
sus nociones sobre el tiempo de camino
entre el sol y una amenaza.  
Justo ayer eso cambiaba,
sin el drama de cambiar o de re hacerse.
Los mayores de la tribu preguntaban su opinión
sobre si fuera lo mismo recordar a devolverse,
dijo no, asegurando que no importa ni lo uno ni lo otro.
Me pidió que yo guardara ese momento
porque habría de olvidarlo como al fuego del dolor
que se extingue cuando me habla
de que fue la gata persa de una fabula oriental.

Miente y miente bien,
como me gusta.
Con historias que son nuevas, para mí
y sacándole la lengua
a todo aquello que podría ser la punta de la flecha
que no dio justo en el blanco…

Nunca antes conocí
a quien me diera una sonrisa como pago
a mi tristeza  
y lo supiera.
Que eso era lo que yo quería romper;
cuando rompí mi corazón, para sentirlo.

Me abandona  
y dice que es mi nueva novia
y que habremos de durar
tan solo el tiempo de las lluvias;
ya después es que se marcha.
No le pido que se quedé
pues no sé a dónde va y a donde va
a veces yo también querría irme.
No me escuece que sea joven
y además un horizonte entre neblinas.
Lo que jode es no tener algo del fuego
que quemó mis esperanzas.

Me camina sobre el pecho
porque quiero continuar detrás del tiempo,
prefiriendo una pregunta,
un bolero y los versos que escribió, Nadie en el Mundo,  
porque amaba a una mujer que –irónicamente,
también lo amaba.

Omar Alej.  

viernes, 21 de abril de 2017

Misterio/Susurro.

Misterio ahora
y ahora Revelado
me inclino ante vos
para rendir mi voluntad
Todas mis noticias. Leonard Cohen.


Qué misteriosa la luz,
la que ilumina tan solo el misterio
de un deseo cubierto de ausencia.

Tus ojos buscan mirarse  
y yo de tus ojos
sé solo lo que imagino de plata:

Podrían mirar al oeste y caerse
en la orilla de tu patria elevada
sobre la sangre de un rey.

Misterio,
detrás de la pintura que cuelga sin orientarse  
sobre los restos de un muro,
apenas ayer poderoso.

Anhelo tranquilo
de pasos que doy por la noche,
entre el sillón y la mesa
donde me espantan papeles
que pudieran ser monedas de alambre:

Andando recibo el camino
y misterio…

Cuanto pasó como viento
ha vuelto con golpes de tiempo.
Dentro del espejo ese otro
se anima a salir
y se desvanece saliendo.

Podría haber razón en la voz
del vendedor de noticias.
Si el mundo que hemos salvado
fue lo primero en perderse
¿Quién lo dirá sin llorar como
el cachorro de un perro?
¿Quién lo dirá si la fe
sola se hizo para mirar adelante?

Estoy cayendo y es flecha la flama  
que sucedió en sus palabras,
pagando aranceles.
Me cogí fuerte al incendio
y cerré en firme las manos:

No era posible tocar,
por eso no pudo ser
lo que ya estoy recordando.

Qué misteriosa la luz,
la que ilumina el misterio.
Hay tantas calles ahora
y todo el ron no me sirve.
Cuando me siento a buscar donde ir
o todos van muy a prisa
o se han girado al saber
que yo estaré por ahí,
preguntando:

A punto de saber, con todo el cuerpo,
que un misterio es un susurro que alguien dice
sin nadie más que lo escuche.

Omaral. 

jueves, 20 de abril de 2017

Pociones Mágicas.

Penetró mi corazón diciendo:
<<Sí, eso es>>.
El cuerpo de la soledad. Leonard Cohen.

Me gusta pensar
que lo hacen los besos
sobre los parpados entreabiertos.
Y no es que sean míos,
es que es un beso ligero
que ancla un anhelo como la corona,
para un hombre libre.

Viven cuando imagino
que hay memoria de nubes
en cada gota de agua
que se moja en la tierra del río,
para acicalar el encuentro
con la espuma del mar.

También son los lobos,
su ataque nocturno
y custodia en la puerta
del mundo perdido
que atormenta a la luna.

Me gusta pensar
que son los otoños
que vuelven por mí;
porque en mis ojos son más
que solo el final de una tarde
donde esperaba por ella
y ella no llegó.

Qué debo seguir contra toda marea
la luz de ese faro que alumbra palabras
hechas en las manos cansadas
de quien quiso escribir
y no obtuvo sus plumas, su vuelo.

Alguien me dice que solo es su voz
lo que cuida mis sueños.
Yo que fui un niño, jamás me despierto
cuando me lo ordenan.
Me quedo en sus brazos durmiendo de amor
y silbando playas por la nariz, para simular...

Lo creo
y son barcos.
Piratas que buscan belleza,
para liberarla de los desperdicios
que deja el complejo de algunas historias
de ausencias y muerte.

Y fui siempre frágil
y lleno de miedo hui de la paz.
Oculto en el lodo
descubrí el dolor de mis huesos
por ir encorvado y maldito.

Me gusta pensar
que he encontrado un momento
y que no son veneno
las pociones mágicas en esta estación:

Un libro manchado
con el pintalabios de una mujer,
la canción de las vías del tren
y el pan en el horno.
Omaral. 




Zorro y Cuervo, igual a Ciervo (Matemática Mayor)



No dejaba de llorar. Aquel duelo se sentía repetido y ensayado. Como el acto de una obra teatral que ha perdido el ritmo; a la cual los actores han percudido, causando una memoria ensombrecida. Lloraba como si el llanto fuese un ahogo. Inmediatamente después hablaba con crueldad de los vicios y defectos de la realidad. Volvía al mismo punto una y otra vez ¿Cómo no sentir que era mentira? ¿Cómo no sentirse profundamente desilusionado del poco dolor con el que sufre la fauna?

¿Recuerdas cuando creíamos que al final de las mesetas nos convertiríamos en bestias y tendríamos, para servirle, a un ciervo?
¿Qué sería yo? No lo recuerdo
Tú serías un zorro; pero te quedó tan bien el negro: Te hice cuervo.
Y tú un zorro…
Volteados, también, de cabeza, de revés y viceversa.
Cuénteme, el cuento ¿cómo era?

Incluso a mí como cronista me exaspera que no cuenten con los lagos, con los ríos, con la piedra que sostiene la montaña. Animales, sin saber que ahí está el sol sobre las hojas en la copa de los arboles: facto a blanco y negro y otra vez nido y madriguera arden. No dejaban de besarse, por los codos, por el rictus del dolor. Amarrados a la trágica lineal de los arcángeles del cielo, cuando bajan por un trago de amor, consumo divino.

¿Recuerdas cuando creíamos que al final de las mesetas nos convertiríamos en bestias y tendríamos, para servirle, a un ciervo?
Dímelo otra vez.
Te quiero.
Suena a algo que olvidaste y de pronto lo recuerdas.
Nunca es así. Cuando lo digo es por decirte que te quiero. Siempre queda tiempo, para no quererte.

Si tan solo hubiera llegado un emisario a esa hora. Y trajera en un sobre las bocinas de los autos, el ruido de las tragamonedas, el sonido del cambio de color en un semáforo. Si tan solo las gaviotas, coralillos, avestruces y marimbas; hubieran concertado códigos postales de sonidos, para enviarla a la galaxia en una sonda espacial. Sin tan solo se rompieran y el arpegio de romperse regresara en bucle la harina con la que se quema el pan de los velorios.

¿Recuerdas cuando creíamos que al final de las mesetas nos convertiríamos en bestias y tendríamos, para servirle, a un ciervo?
Ahora solo puedo saber lo que hay al centro de las líneas de mis manos.
¡Claro! Pero yo lo dije antes <<los caminos de regreso se sienten más breves>>
A donde regresamos nunca existe ni existió ni volverá a existir.
Eres de un optimismo irreductible cuando se caen las estrellas como si fueran esferas de navidad durante un temblor en primavera.
No son más que palabras, como trampa o captura o pincel o bastidor o peluquín o Amígdala.
Ya no digas ese nombre, olvídalo.
Amígdala, Amígdala, Amígdala, Amígdala.
Le encantaba decir su nombre. Pobre ciervo.

Sin querer, mientras comía, se tallaba la nariz y la parte exterior de su pata derecha se llenó de mocos. Al final se la mordió junto al gusano amarillo. Otra vez sexo asustado, contra el viento y montando alrededor de las raíces de los números primos. Pecho con pecho, hocico con hocico, patas contra patas, soledad a soledad. Enredados sin poder distinguirse ¿Quién peinaba a quién? ¿Cuánto es pluma y cuanto es pelaje duro?  Reino de los lobos, ¡NUNCA MÁS! Aquí y ahora. Pecho con pecho, hocico con hocico, patas contra patas, soledad a soledad. Costillas rotas, corazón elástico, desintoxicación, síndrome de abstinencia: patología-sana-colectiva-abrazable-a los enchufes-del estudio-marítimo-de grabación-de voces-de cochinos. Enredados sin poder distinguirse ¿Quién peinaba a quién? ¿Cuánto es pluma y cuanto es pelaje? 

¿Recuerdas cuando creíamos que al final de las mesetas nos convertiríamos en bestias y tendríamos, para servirle, a un ciervo?
Nunca estuve tanto tiempo en un lugar sin aire acondicionado.
Qué calor fundamental.
Me gusta aprenderme tus sueños. Sueles soñar como si las cosas fueran de gas. Por eso deje de fumar, temía que explotaras mientras duermo.
Igual. Hasta los inodoros son ceniza. Eso ya pasó.
<<Eres de un optimismo irreductible cuando se caen las estrellas como si fueran esferas de navidad durante un temblor en primavera>>.
Vas acabar con las baterías. Apaga ya el grabador.
Es que me gusta atraparte ahí dentro.
No estoy atrapado si nunca he estado afuera.
No temas, el ruido en tus oídos ya se fue.
Qué alivio, pensé que no lo soportarías.

Zorro y cuervo. No para siempre dejaron de hablar; convertidos en hombre y mujer, cruzaron la estepa y al final con piel humana, homínidos, se percataron que la profecía los había convertido en señuelos. La recompensa era a cambio de un final feliz que no podían proveerse sin la invención de la ingenuidad; pero ya no lo eran. Los dioses del lodo se llevaron el fruto de su degeneración.

¿Recuerdas cuando creíamos que al final de las mesetas nos convertiríamos en bestias y tendríamos, para servirle, a un ciervo?
No son más que palabras, como trampa o captura o pincel o bastidor o peluquín o Amígdala.
Ya no digas ese nombre, olvídalo.
Amígdala, Amígdala, Amígdala, Amígdala.
Le encantaba decir su nombre. Pobre ciervo.
Omar Estrada.

miércoles, 19 de abril de 2017

Breve (aunque sea ingenuo) relato porno.


Ah. Eso.
Eso era lo que me preocupaba
esta mañana:
mi deseo ha regresado,
y te vuelvo a desear.

Preocupado esta mañana. Leonard Cohen.


Si uno quiere pasar de la vergüenza al calentón primero es necesario saber que las cosas cambian. Ayer, por ejemplo. Después de haber visto un partido de fútbol, me quedé dormido en el auto, sin camisa y con las ventanas abiertas; ahí mismo en el estacionamiento del estadio. Cuando desperté, sobre mí y adentro del coche, había todo tipo de basura que –supongo, la gente que pasó por ahí me iba dejando a modo de burla o desprecio. No lo cuento con la intensión de ser gracioso, mucho menos con la idea de convencer a nadie de que, bajo el debido contexto, siempre hay redención. Una mierda. Lo cuento porque después de mis –cada vez más esporádicos, actos sexuales me gusta escribir. Llámame idiota; pero desde que recuerdo haber insertado mi pito en alguna lubricada –o no- vagina ha pasado lo mismo. Siento la necesidad de escribirlo. Siendo que yo creo odiar el chisme y la insufrible voluntad artística de algunos miserables. Sin embargo acá estoy y es esta la historia que va surgiendo después de haberme corrido sobre las tetas, en forma de mango, que tiene Yesenia.

<<Estás más buena que antes. Después de la última vez que te vi pensé que no nos volveríamos a ver. Honestamente me quitaban las ganas tus vestiditos de flores y tus peinaditos de tendencia. Además de que, por el pedo que traía, había vomitado mientras me chupabas los dedos. No importa, son tonterías. Estás mejor ahora que ya no te patrocina el salón de belleza ni las boutiques, tu noviecito el putero. A lo mejor no te lo dijo o a lo mejor no quisiste escucharlo; pero ese puto es un putero. Incluso la tarde aquella cuando llegué borracho a tu casa y lo estuvimos haciendo desde la sala a tu cuarto, me di cuenta. Sobre tu almohada había un rastro de brillos que tú no acostumbras usar. Era como si una cara que había estado metida entre un par de tetas, rociadas con brillantina, hubiera llegado a dormir hecho una cuba. Aunque también, en tu defensa, debo decir que la forma en la que usamos la caja de la lavadora nueva fue magistral. Tú proyectabas tu culo hacia mí, como si fueras la esfinge de una perra dispuesta a salir disparada detrás de su presa. Todavía me sirve, para jalármela o incluso, para imaginarte cuando follo con alguien; así sea contigo. Acuérdate que yo te iba atacando muy duro: contra el sillón rojo de tu sala. Estabas de espaldas a mí y hasta te salieron quemadas en la parte de arriba de las rodillas por la tela floreada y áspera de esos sillones horrendos en los que te hacia los videos porno que enviaríamos a tu padre si el culero viviera. Tú recién despertabas y yo tenía varios días sin llegar a mi casa, apenas crucé la puerta y ya te estaba sacando la ropa. También nos pasamos a las escaleras. Ahí sobre los escalones -y como yo no tenía la verga tan dura- me la comías completa y yo me echaba a reír porque habías hecho desaparecer mi pinga. Me acuerdo que usamos todos los cuartos, el tuyo, el de tu mamá y el otro; en el que estaba puesto nomas un colchón. También nos metimos a la bañera, tú estabas reglando y a mí se me ocurrió que mientras nos fornicábamos corriera el agua manchada en sangre: muy de película romántica; según Arrabal.

Nomás de contártelo ya me estoy empalmando. Hace un ratito cuando te pusiste contra la pared y yo estaba comiéndote el chocho hubiese querido que me echaras orina en la cara, justo ahí tenía la nariz ¿sabes? No sé, me hubiera gustado. Creo que nos hubiera unido mucho. Yo sé que tú piensas que no sirvo pa más, que pa decir idioteces; pero cuando te ríes de eso, de lo poco que soy (aunque sea ingenuo) me siento importante. Tú estás tan rica en tus carnes y además esas cosas que haces con mi pájaro adentro de tu vagina; a veces hasta siento que me vas a arrancar la macana de tanto que me aprietas y que se te va a quedar ahí adentro como un tapón de tina de baño o jacuzzi. Uy, no quiero ni imaginarme como es cuando lo haces con otros, hijos de puta: nadie además de mi debería de disfrutarte y seguirte como yo lo hago. No digo que no te los cojas o que no te dejes coger. Digo que guardes, para mí, tu lado más sucio y salvaje. Ojala no dejaras que nadie se sintiera un amante increíble cuando está contigo. Ojala que pusieras cara de tabla de multiplicar cuando hay otro hombre queriendo llevarte hasta el cielo de los gritos y gemidos. Ojala que no le pidas a nadie más que te la meta o que te tiren la leche en la cara, aunque después te ardan los ojos. Eso deberías hacerlo solo conmigo y tan solo tú y yo saber cómo hacerlo. Es que te amo, Yesenia.

 No cambiaría por nada del mundo, la forma en la que me montas; casi quisiera que sacaras una cuerda y me lazaras como si fuera un caballo. Me pone muy caliente tu mano derecha sobre mi pecho y tu mano izquierda en mi muslo derecho, arriándome hacia a ti como si te doliera lo que dejo afuera y no lo que pones adentro. Siempre prefiero quedarme como si fuera otro hombre, nomas mirando como abres la boca, como suben y bajan tus pezones duritos y con ese sabor tan a plátano frito. Nomás piensa en la vez que lo hicimos con el otro amigo tuyo, aquel que tenía dos veces mi pito y un abdomen de acero. Aunque estaba triste por que saldría perdiendo en las comparaciones, me puse por la labor y tú bien hermosa, toda cachonda conmigo, por cómo te comía los pechos. Antes ya me habías enseñado dónde te gustaba que te mordiera o pusiera los labios. El otro muchacho no sabía ni que hacer ahí entre nosotros, con su fierrote y nadie que lo pelara. Fue cuando supe que eres buena gente y que tú corazón era todavía más hermoso que tu precioso culito, ese que tienes como en forma de un durazno todavía verde. No vayas a creer que fue por haber estado pensado en todas estas cosas, durante los tres meses que no nos hemos visto, que acabé tan rápido y tan torpe. En parte sí. Digo, me la sigo jalando dos o tres veces al día, sobre todo ahora que no tengo trabajo. Ha resultado una forma agradable de volver a coger sueño o de matar el hambre o de quitarme malos pensamientos. Hasta me hago las mismas cosas que me hacía cuando era más joven y no podía –ni quería- controlarme. O me cojo a mi cama o me pongo al pie de la puerta ingresando por el marco solo mi pito, imaginando que me podrían estar viendo. Pero bueno, lo que te decía es que no es la razón por la que terminé tan rápido. Tienes que admitir que me estuviste chupando de un modo en el que resulta difícil contenerse. Me estuviste lamiendo solo el tronco y cuando llegabas a mi cabeza tallabas de modo muy suave con los dientes, eso es muy bestia y muy divino a la vez. Los lengüetazos a mis bolas no eran los de siempre, en esta ocasión parecía que lamias de la alfombra una capa de miel recién derramada. Y cuando nos giramos y empezamos a hacerlo como lo hacen los perros, levantabas tu cola de un modo en el que era imposible aguantarme, te quiero Yesenia.

Hagámoslo otra vez antes de que te vayas. Hagámoslo debajo de las cobijas sin pretensiones y sin  ninguna pirueta. Solo hagámoslo así, yo arriba de ti hasta meterlo todo, sin ir venir; quedándome adentro, solamente empujando. Me gusta cuando me quedo quieto y me reclamas preguntando qué es lo que hago. Eso me pone burro y hace que se me volteen los ojos hacia adentro de mi cráneo: donde hay mujeres desnudas bailando mientras otras mujeres desnudas escriben a máquina. Otra cosa muy buena, es cuando estoy por venirme y me aprieto a tus brazos e intento aguantarme; cuando lo logro se siente muy bien, cuando no lo logro se siente mejor. Qué ganas me han dado. Por favor no te vayas. Déjame comerte y mientras te como meterte el dedo en el ano, suavecito, mojadito y muy despacio. Pareces un gato jugando con una bola de estambre cuando subes tus tobillos hasta tus orejas, parece que con tu cuerpo hicieras un volcán y que los labios de tu vagina fueran el cráter. Yo me quedo muy a gusto hundiéndome en tus jugos vaginales. Y el olor que desprendes me hace recordar el cuarto donde mi tía tenía la televisión, olía a ese polvo para el cuerpo de la marca Maja. Es ilusoria la pasión, tienes razón; pero es que si te vas solo me queda lo ilusorio de ella. Ponerme a escribir, para prolongarte y al final jalármela tres o cuatro veces, para seguirte contando. Cuanto te deseo, Yesenia.>>
Omar Alej.

martes, 18 de abril de 2017

Poema de amor sin lugar.


Cuando esto ocurre
por lo general estoy dispuesto a perdonar a todos
los que no me quieren suficiente
incluso a ti, Sahara,
sobre todo a ti.

Mi consorte. Leonard Cohen.


En la breve mañana
que nuestra ciudad ve marcharse.
Tú andarás por ahí
olvidando de donde te has ido
y tendrás, para mí, esos besos que nunca nadie te dio
con las mismas ganas que yo te los doy.
Porque tengo pena de luz de los mediodías.

He cogido una rama, cariño.
Quiero llevar entre mis manos un árbol,
sembrarte una sombra
y que pases adentro de un verano con lluvia
y con frutos silvestres.
De esos que explotan cuando los muerdes
como si hubiera otra forma de pensar en la guerra…

Yo diré que te cubres con las pistas de luz
que devuelven las aguas
cuando está anocheciendo, para bien de los ciervos
y los tecolotes;
pero debes bailar siguiendo el sonido
de las nueces al romperse.
Es lo que haría la hermana de un impostor.

Me he cansado de ser con la voz del alambre
y la lija.
Ahora quiero gritar con el polvo que el viento levanta
de algunas huellas que se pasan corriendo.

Solo quiero que cambies:

Cámbiame el pecho,
levántame el corazón.
Deja abierto el aliento
y que corra mi sangre
persiguiendo a la vida.

Que sea el eco del valle
lo que traiga los versos
y escriba nuestros cuerpos de carne y de huesos
sobre las negras manchas de olvido.

Roja rosa de otoño,
para ti como escudo.
Muerte cándida y muerta,
para mí por principio.

Ya se acaba la hora
donde empecé a perseguirte.
Una violenta marea de nada
abandona el espacio
porque estoy comulgando con verbos
de amor y ternura: otra vez, inocente.

A donde yo te encontré,
estoy soñando quemar los cimientos.
Para que sola vueles
y sea mirarte volar
lo que me haga llegar a salir
de mi laberinto interior.

Omaral.

lunes, 17 de abril de 2017

Liro is my beach.


Había un chico extraño. Unos los llamaban de un modo y los otros de otra manera. Podría asegurar que cada uno tenía un modo distinto de llamarlo. Una vez rescató a un pájaro de entre los matorrales. Aquel día no había nadie mirando; pero al regresar nos dimos cuenta que el sonido del ave atrapada -de hacía días, ya no estaba. Buscamos el cadáver del pajarraco entre la hierba y no estaba, se podía sentir que se había liberado. Y fue aquel chico, fue él.

Diario de un Moto/Circuito (2017).
Omar Alej.


Liro cuida a sus aves
de los arrebatos de una tormenta
y de quien caza sus cielos aparte.

Sale muy temprano a contarlas
y si alguna regresa después de sus horas,
Liro -en lugar de reñirle,
hace que les cuente  a todas sus hermanas
de donde ha venido;
qué vuelo ha dejado posarse a través de sus plumas.

Liro les habla
y les hace fotografías, para captar
qué son nidos y cruces de frontera.
Se lava con agua de mar
las locas distancias que emprenden
por ser sonido de vientos
que llaman a calma los ríos.

Yo lo he conocido negando mis alas,
porque me ha sanado de las heridas
que hicieron mis leyes a mis propios caminos.

A Liro lo encuentras
formando filas con algunos niños que se sienten solos
sin isla o naufragio.
Es un viejo amigo del tiempo
y relojes aliados descontaminan sus horas de sueño,
para que pueda ver como se desvisten minutos
que arropan en un girasol.

Dedico esto a Liro que ha sido valiente,
como aquellas olas que salvan navíos
de las embestidas del miedo.
Lo multiplica el sonido
de la noche quebrada
sobre las costas del sur.
Viajero incesante en la roja montura
de un horizonte amarillo.
Qué bello aspecto de sombra
y de nube,
suave ventisca con ritmo de arena
amando el silencio.

Liro cuida a sus aves,
las llama con nombres
más vivos que el olvido;
con pieles más tersas
que la memoria.

A Liro que es
y no olvida,
fue un pájaro herido.

Omaral.

viernes, 14 de abril de 2017

Two Pack.


No me enseñaron a ver
que había gente mirando.

Pongo emociones.

No juego sucio,
si voy perdiendo
es porque estoy apostando.

Omaral.


jueves, 13 de abril de 2017

Lima y Limón.


“Ninguna valla encierra épocas pasadas”.
¡Qué verde era mi valle! (John Ford, 1941)


Lima y Limón
se han ido a la playa.

Ella que lleva un carnaval en sus ojos
y Él una colección de cuentos
en un solo abrazo.

Tienen vacaciones y aman el recreo,
no les va bien sufrir
ni un coñazo de tipo que bebe en ayunas;
pero los espasmos son para otra historia.

Además -como el amor,
a veces el mar es todo lo que queda.

Son dos pequeños
que crecen a distancia
de cualquier adulto.
Mi mujer y mi hombre
son mi hermana y hermano,
mi enemiga y su aliado.
Una estrella fugaz
y ese rayo…
hay algo que cambian
y yo se los creo. Porque ellos lo dicen.

Habrán de encontrar el camino hacia el sol
y tostarse la piel mientras ven
que la luna se acerca derivando en las olas.

Se han encontrado y se han vuelto
un azul contrataque a las zonas grises
del cielo apagado.

Suelo narrar sobre cosas que nunca han pasado;
pero pasa que ellos son un sueño que tengo,
mientras que sueñan conmigo las galerías de los hospitales
y las celdas contiguas a una barranca espinosa.

Lima y Limón
se han ido a la playa,
es la segunda vuelta
de una canción sobre castillos de arena
que suplantaron al tiempo.

No se han llevado su casa,
eso está bien porque puedo robar
los collarcitos de dientes
que entre los dos se robaron
del ratoncito Pérez.

Se estarán contando secretos,
fabulas de amores que se rompieron volando.
Yo solo espero reír
si es que también ellos ríen,
por recordar que es eterna
la suave brisa del mar junto a ellos.

Omar Alej.

miércoles, 12 de abril de 2017

Diez de Octubre.

El Océano le habla al océano
diciendo: Qué diablos
¿por qué no nos animamos nosotros también?

Seisen está bailando. Leonard Cohen.


No conozco a nadie que la haya visto,
eso me hace pensar que la imaginé
por no hacerme a la idea de mis perversiones.

Hemos estado en los mismos lugares
y sí, había más gente.
Y sí, es muy hermosa en verdad;
acaso como un melancólico viento.
Y sí, sería muy difícil no darse cuenta de que ella está ahí
abriendo la puerta a un misterioso diez de octubre;
pero igual,
no conozco a nadie que la haya visto.

Lo sé
Porque nadie ha venido a contarme
la forma lunar de su cara.
Ninguna persona asustada
ha llegado corriendo a preguntarme
<<hey chico, ¿la has visto?>>

Yo he renunciado a soñar,
lo dejo en las manos de los inocentes;
no puedo sacarle la estaca de sangre a mi corazón de madera.

No volveré a pedir ningún tipo de barco;
pero más allá de mi duelo
sé que hay un río que remonta la selva
porque ella moja el vestido, al ir descalza mientras llueve.  

No conozco a nadie que la haya visto
-yo no.
Puedo decirlo porque esta mañana
no había barriletes cruzando en el cielo
con porta-canciones.

Los ojos se me hicieron, para adentro.
Mis manos aprehendieron maneras de hombre,
para dislocar una córnea en la ventana´.
Tengo fe en las antenas y dolor de pararrayos.
He salido de la cárcel y caído en laberintos y espirales.
Volví al mundo, sé que el mundo me volvió
como a un zapato escupe el mar.

Le hablé y me habló.
Sentí estar en su presencia
y sentí aniquilada mi pasión por el fuego:

Hay un reino de calmas
detrás de las cuerdas con las que me suicido.

No conozco a nadie que la haya visto.
Alguien más tomo su rostro entre sus dedos
y besó la comisura del deseo entre sus hombros.
Yo no tuve ese valor
y nunca nadie me contó que sería así.

No conozco a nadie que la haya visto.

Omar Alej.


martes, 11 de abril de 2017

Cualquiera de los dos.


Vale, pues, márchate si tienes que hacerlo
yo solo
crearé el cosmos
dejaré que todo se me pegue
todas las tristes piñas
todas las fastidiosas agujas de pino.

Esto no es china. Leonard Cohen.


A mí no me digas nada. Es mucha la infamia y tragedia que se hace en el nombre de la felicidad. Y aunque me revienta decir que soy feliz; igual lo soy. A mi modo de ver -ciertas cosas sobre el mundo actual, existe una mafia de “bienhechores” que condena a los desgraciados. Acaso uno no es feliz si no lleva en la cara una sonrisa idiota y va acariciando la frente –o alma- de todo al pasar. Y no me vuelvas a llamar cínico o cobarde, eso ya le resta seriedad a lo que estamos hablando.

No, lo que digo es que la felicidad es un concepto más general y no esa idea subjetiva que tú dices. Si me dices que eres feliz porqué estas a punto de ser llevado preso, estas mintiendo. Hermano, eso es mentira: ni tú ni nadie es feliz comiendo excremento.

Ah, pues entonces –y siendo así, No, no soy feliz. Vamos ni ganas de serlo. No lo seria ni antes ni después.

En algún momento habrás sido feliz, eso es inevitable ¿Cómo te explicas haber asesinado? Eso no surge sin una fuente de comparación que te lleva a la emoción o a la decisión que después te lleva a matar.

¿Entonces he matado porqué alguna vez fui feliz y al no serlo más tuve que hacerlo? ¿Dices que me gustó tanto esa supuesta felicidad que he perdido la cabeza? Haces de un crimen un acto infantil. Y aunque no te lo puedas creer; eso por lo que tanto harías no es tanto.

Mientras que tú, haces con tu amargura un acto de resistencia ¿no es cierto? Ser feliz es estar feliz. Lo es la felicidad que nos da por un nuevo día, por un viaje, por un nuevo amor. Por un buen desayuno con panqueques y miel. Las personas somos felices porque a quien queremos le va bien o porque alguien señala como virtud una característica nuestra. Incluso somos felices por no tener motivos, para matar; aunque te cueste creerle.

Al contrario, no me cuesta creerlo: tú eres un claro ejemplo de eso. Las personas han comprado esa felicidad en revistas, puestos de comida, programas de televisión y en canciones tan patéticas como puede serlo un hombre o una mujer saludando al universo. Por favor…

Bueno ¿eres o no eres feliz? ¿De qué estamos hablando?

Lo soy cuando bebo y también cuando mi resaca es el mismo infierno. Soy feliz cuando no tengo motivos, para ser feliz o creer en algo. Soy feliz a pesar de no serlo. Por ejemplo, no recuerdo la última vez que tuve un acierto o un éxito, un proyecto o una pasión. Si quieres dime unicornio; pero soy feliz cuando el rechazo de la gente se instala en sus miradas al verme. Si he matado no es porqué alguna vez comí un helado de frambuesa y ahora un maldito egoísta me lo niega, no. He matado porque había de hacerlo. Llega un punto en el que la convivencia no deja otro camino; es eso o la distancia y ¿qué clase de compromiso seria ese en el cual puedo preferir irme antes que matar? No hice nada por lo que perdí, hice todo por lo que tenía.

Suenas a puro resentimiento. Vaya tipo. Ni por un momento se te ocurra ignorar que soy tu hermano o negarlo a quien te pregunte. Estoy aquí por eso. No quiero que se piense que tengo algo que ver con tus estúpidas ideas. Si sigo acá esperando contigo es porque confío en que tengas un momento de lucidez y quieras terminar de una buena vez. Allá afuera nuestra madre se come las manos pensando en lo que pasa con nosotros.

Querrás decir contigo. No creo que le preocupe en lo más mínimo dónde acabo yo. Si a mí me pasa algo hoy, y por fin tiene que dejar de saber sobre mis problemas ¿eso la haría feliz? bueno, eso sí que tiene sentido.

No, idiota. Lo que la haría feliz es que dejaras de meterte en problemas. Si por una vez te buscaras algo, para hacer. Si en tu pecho se pudiera sembrar algún tipo de belleza.

Pues lo dicho. Conozco a muy poca gente que no tase su felicidad en no tener nada por arreglar. Tú, ahora te haces la reina del baile y pides coronas, además de brillantes. Hubo un tiempo en el que juntos, tú y yo, éramos felices rompiendo los cristales de la casa del vecino ¿vas a negarte que alguna vez pensamos que la felicidad más grande del mundo sería poder patear la cabeza a papá?

No tiene sentido negarlo, obviamente .Estás hecho un serio caso de controversia y pesimismo.

¡Ah! ¡Vaya mierda! ¿No puedo hablar con mi hermano sin que se sientan arder las convenciones sociales o la maldita barba de Freud? Pues jodete. A mí me hace feliz orinarme encima. Me hace feliz vomitar por las mañanas. Me hace feliz pedirle a una mujer que me pague las bebidas. Es más, me hace increíblemente feliz haber sido golpeado incesantemente durante toda mi infancia por un padre pobre, frustrado y vicioso.

Claro que te hace feliz. En eso se sostiene tu mediocridad. Tu pose de malo y tu “Circo Soledad” (¿Sabías que así se llama la última gira de Arjona?)

(Sí, lo supe. Tremendos robos que hemos sufrido la clase trabajadora. Ahí lo tienes, ese es otro motivo por el que soy feliz. Porque me roban) En fin ¿tienes un cigarrillo?

¿Dónde está la garrafa con gasolina? ¿Dónde la has puesto?

Ya te gustaría que lo quemara todo; pero no.

Perdona que no me ría ¿dices que no vale la pena quemar esta pocilga? Ah sí, ya recuerdo, te hace feliz vivir en un agujero con ratas.

Al menos no me siento iluminado solo porque sale el sol.

Cállate. Vámonos. Tengo la libertad de irme o quedarme y estoy a punto de ser libre como una persona normal y no con tus tontos prejuicios al respecto.

Pero claro que eres libre. Has viajado por Asía, la India y Europa sin admitir que lo hiciste porque antes eras el hijo de alguien. Has tenido un amorío en París y sabes qué te digo, si no hay mil películas o novelas con ese argumento entonces no hay ninguna. Dices que tú sí haces lo que amas, aunque lo que amas es hacer fotografías cursis de animales muertos. Qué pena de hermano mayor ¿así que la libertad no es matar por no saber qué más hacer?

No estoy hablando de ti.

¡Sí estás hablando de mí! ¿Quién es ahora un cobarde? ¿Quién aprendió lo que es ser libre o feliz de un puto manual?

Yo, yo lo hice ¿ya nos podemos ir?

Sí, vámonos; pero antes dame un cigarro. Quiero fumar con mi hermano, antes de que me abran el ojete del culo como una pelota de plástico; en una celda de un metro cuadrado. 

He dejado de fumar.

Por supuesto que dejaste de fumar. De qué otra manera ibas a ser libre, para subir a las montañas y sentirte feliz.
Omar Alej.

lunes, 10 de abril de 2017

Cinismo -¡espina, esquirla y cadena!-

Va a ser diferente
Algo peor
Algo más ridículo
Algo así
pero más corto.

Eso es. Leonard Cohen.  



Tal vez este mundo sí es el mismo de ayer
y no he sabido cambiarlo.

Qué sueño más largo
qué extraña mañana en la que despierto
¿Por qué es todo igual?
¿Cómo he podido seguir sin saber nada del aire
que se ha vuelto gas negro
entre yo y las ventanas?

La guerra de ahora es un modo asustado
de la guerra de antes.
No quisiera perder los reflejos  
y mi cabeza se rompe,
ya he luchado bastante
contra quien no quise ser.

Si añoro quedarme
tan solo me hundo bajo la urgencia
de un escaparate, para anunciarme
y que alguien me lleve. De aquí
a donde sea.

Tengo plena conciencia
-¡espina, esquirla y cadena!-
que al cabo de un rato la risa se acaba.

Ella tiene sueño, rutina y dolor
¿Cómo podía saber lo vacía
que llega una carta cuando llega tarde?.
Los amigos se vuelven
por donde nadie más pasa.
Queda un letargo, después.

Veo que se marchan
uno a uno los días
en los que creí que podría conseguir
algo más que una prorroga infecta
de la que todos queremos saber si es nosotros.

Este es un día en el que sé
con cuantos poemas trabé,
espejos o peces.
Solo me ha quedado la sed incurable,
por tardes de lluvia.

No me estoy rindiendo,
lo qué sé que me toca de esfuerzo
es todo cuanto puedo dar.
Ni siquiera he llegado al momento
de dejarme ocultar en una tregua.

Debo seguir
porque mi corazón
quiere más;
otro golpe de eso
que lo hace detener,
lo convence y lo asusta.

Debo seguir creyendo que hay más realidad,
además de la pena en la que se levanta un hombre cansado
de tanto llegar a la piedra cuando esta cavando.

Ya nunca pude olvidarme de ti
y espero que la fruta
todavía te sepa a la promesa
de estar de camino a la meta.

Guarda una ilusión
donde quiera que sea
y si yo ya no brillo
no me mires así…

Porque sé que yo apago la luz
que no debiera apagarse.
Son ya tantas veces
que lo que tengo de fondo
no es más que resistencia;

Me olvidé de algo
que justo ahora me gustaría recordar.

He olvidado
para qué sirve esta tierra
y es para ti.

Tal vez este mundo sí es el mismo de ayer
y no he sabido cambiarlo.

Omar Alel.

viernes, 7 de abril de 2017

Llamada (no hace falta que sea fiel).


“Well, I am an extremely beautiful person.”
Morrisey. 


Y ya estabas esperando a que me riera.
Después de todo el tiempo sin mirarnos,
tú de fiesta con El Libro de la Selva
y yo comiéndome las manos por errar
ante el destino.

Primero pasó el aire entre nosotros.
Más de quince años sin saber
dónde acabó aquel poema;
no es el mismo que copiamos cada día.
Era otro. Estoy seguro que fue más
que este chiste de caníbales y brujas.

Después vinieron ellos,
nena y nene a pedirnos más monedas.
Pregunté si eran los mismos de las noches anteriores
y ya estabas esperando a que me riera.

¿Cuándo me haces un espacio y computamos
cada una de las veces
en las que me rio tan solo con verte?

Si me provocas contaré
que cambias las palabras de las más bellas canciones
y que bailas siempre sola,
sin pudor a estar desnuda y es valiente.
Aunque luego te lo olvides porque temes
que podrías tener razón;
pero miedo es lo que somos.

Llegó el vino, la ginebra
y una tarta de limón con chabacano.
La mujer que nos ponía los cubiertos
me ignoraba por completo
y ya estabas esperando a que me riera.

Siempre pasa que te vas
y yo me pierdo.
Luego hay días en que sale un nuevo sol
-o eso es lo que creo.
Yo te llamo y tú me atiendes
<<Es la luz que nos dijeron que vendría>>
te amenazo.

Sin embargo al salir de nuevo juntos
va la luna y lo estropea, por ponernos la marea
en la sangre.
Nos quedamos en tu cuerpo que es morfina
y le hacemos tantas cosas, tú y yo:

Como si fuera posible ganar la guerra
con dos voces en un grito.

Después, justo antes de irte, tarareabas
“I've always been true to you
in my own strange way
i've always been true to you”

y ya estabas esperando a que me riera.

Omar Alej.