martes, 7 de marzo de 2017

Tres de Marzo del 2050.

Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve, seré todos: estaré muerto.

El Aleph. Jorge Luis Borges.


Pasó hace más de treinta años también un tres de Marzo; pero del dos mil diecisiete, que presentamos en Estridente un libro-poema (o algo así) al que habíamos llamado “33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej”. Y digo presentamos, en plural pluralista, porque antes de que fuera mucho tiempo el para siempre o el ahora nos teníamos amigos y comparsas y los socios y los otros, los que luego uno recuerda a fuerza de haberlos ido olvidando.

Estridente -como hasta ahora, por entonces era un espacio lleno de posibilidades poéticas y de alcances lúdicos. Cual si fuera un Peter Pan de los tragos y la cultura. Recuerdo que la primera vez que estuve ahí me sentía intimidado por la alcurnia que se podía entrever en los ojos de sus feligreses, participantes y los propios dueños de ese intimo parnaso, Javier y Juan. El desdichado libro que menciono sufrió una suerte muy distinta a la del bar de esos poetas. Se quemó en una noche por capricho de su autor, que en ese entonces no era yo sino un vulgar tercer mundista con ínfulas de extranjería o disidencia, no lo sé:

Algo –más menos que más, ha cambiado.

Sin embargo, habiendo dejado lo que se ha quedado en todo este trecho de camino al pasado, personalmente acudí por auxilio con el amigo Javier, para solicitarle repetir aquel lance y él, que es bueno en Borges y que no se había ido del todo de mi cabeza, al hablarme de Fogwill y “El Aleph Engordado” de Pablo Katchadjian, me dijo que sí y que fuera lo mejor que ir pudiera (en plan Yoda). En el mismo se hizo estricto que todavía había un punto de insensatez en el mundo mundial, para acudir en ayuda de un animal que siguió siendo humano sin poder extinguir a ninguna de las dos especies que lo cohabitaban. Y además siempre fui un alumno tardío de Stevenson.

Hoy, treinta y tres años después, exactamente, se ha pactado suplantar esa noche y re hacerla; reinterpretar los diez textos que leí y que no había leído desde entonces. Cuando he estado en la espera de que se hiciera la hora, he divagado en el acto y me he sentido el bocazas más irredento del mundo, es una suerte de ganso y sirena a la vez; pero no ha sido lo peor, lo que en verdad me avergüenza es no haber ocultado ni un poco –ni siquiera al final –toda esa alegría infantil que a mí me daba mirarme en el frente de aquella batalla.

Me emocionó la idea de volver a ver a Aldo, que siguió con la guitarra y alcanzó a llegar; ser un músico importante en el registro de las músicas cuando la gente las vuelve importantes. También estaba La Negra que… ¿dónde habrán quedado esas fotos? ¿me gustaría mirarme ahora? ¿Ella? ¿Qué habrá sido de ella? No la vi en muchos años y un día la encontré en la dulcería de un cine, es obvio que ella entraría a ver otra película y no a la misma que yo.

De pronto los recuerdo a todos los que tanto hicieron, para que yo hiciera; Fernanda trazó una estela en el cielo del diseño de información, tan alta y tan trascedente que me ha sido imposible seguirle la pista o al menos entender lo que hace ahora. Podía ser que Marisol no fue esa noche, podía ser; pero también si sigo con cada uno de los que he echado de menos estaré siendo injusto.

De mí –en realidad, es que hay muy poco que contar. No tenía el fuelle-bueno que se debe de tener, para resistir en la intentona de tener algo que decir y después saber decirlo. Si quemé cada una de las copias de ese libro no fue un acto de romanticismo o malditismo, fue que supe a consciencia que no debía de tener aquella opción. Prefería no dejarme arrastrar por las pasiones de un corazón que no sabía distinguir sus averías de los versos en las Flores del Mal o las huestes del Viaje al Fin de la Noche. Además fue muy duro y muy largo tener que salir de mi propio ombligo; mejor me paso a otro tema.

La noche de hoy, tan estridente y rojiza, se juntaron los amigos de antes. Casi la misma concurrencia de la primera vez que lo hicimos y eso fue tanto que justo aquí, al estarlo escribiendo, me tiemblan las manos, me sudan los pies y hace ruidos mi mente (Acaso debiera decir que no llegué a saber en qué sitio del cuerpo tenemos la mente).

Nunca me han gustado los relatos o cuentos que bien podrían incorporarse a la plana de sucesos amarillos en un diario, es decir las noticias que alguien convierte en ficción o a la inversa. Sin ser tan joven como antes, sigo siendo orgulloso y aún peco de ambición literaria. Quiero escribir mi Gran Gatsby, aunque sea el último día de mi vida. Además prefiero seguir haciéndolo así con la emoción en el pulso de los dedos sobre las teclas del ordenador. Todo aquí está revuelto; pero es el estilo de la época, en el 2050: nostalgia y trasnoche.

Años atrás un filósofo ruso sostenía la teoría de que originalmente veníamos de Adán y Eva, que los creacionistas tenían razón. Sin embargo, decía que al ir pasando los siglos el hombre encontró las evidencias de que la evolución se sostiene. Nunca lo entendí muy bien y un amigo que se dedica a la siembra de árboles me lo explicó como si aquello fuese una cuestión geométrica <<empiezas aquí y terminas allá>> me explicaba. No quisiera meterme en bemoles de esos, de los que siempre generan distancias y menos ahora, cuando intento hacer un recuento de lo que ha pasado esta noche. Además 33 años no es tanto como se piensa cuando se piensa en futuro, apenas hay automóviles distintos de los que veíamos entonces, algunos que se levantan a medio metro de las calles; pero ninguno capaz de volar a una altura mayor a diez metros. Tampoco sé porque.

Me estoy desviando, mi deber de contar se ve ridiculizado por mi afán de recordar. A ver si logro el regreso; es que no quiero hacer eso de arrugar la hoja y volver a empezar. Siempre pensé que esos gestos son de escritores inciertos, yo soy de los que asumen la confusión y el sinsentido como el tema central de algunas grandes obras y aunque este no sea el caso, me escudaré en esa idea. De igual manera, la noche de hoy, quizá por fortuna, no ha considerado esos cambios que han dejado los años; la misión era hacer –paso a paso, lo que hubiéramos hecho entonces. Debo agradecer –y mucho, que nadie lo recordara a ciencia cierta, era más bien inventar lo que sucedió y eso –lo leí en algún sitio- es la realidad.

Llegué y en el lugar estaba Javier y sus socios, no es un halago decir que se ven muy bien juntos, hacen un contrapeso a tantas poses tan poseídas por el vacío. Agradecí y me di cuenta de que hacia treinta y tres años yo había llegado con mi hermano Danielo. En está ocasión llegué solo. Ya no lo estaba haciendo tan bien: tan igual. Me escondí de esa idea y en mi gaveta de sueños había dejado un umbral donde puse mis besos y lujos, por supuesto pasados.

En eso pensaba, en como oponer una idea pensada, para la ocasión, ante otra idea que surgía natural y espontanea; bueno a estas alturas todos concluimos que no soy muy listo.

Mejor ya termino, el sabor de volver me ha nublado la procesión de los hechos, lo diré como está en mi garganta, queriendo salirme del pecho: ha sido un momento grandioso. No quepo en mi azar y estoy sintiendo palabras que tenía congeladas por aquí y allá sin que les diera la luz del sol. Yo sé que ahora es de noche, que ya ni siquiera es el tres de marzo del 2050. Sí, siguen estando organizadas las leyes de tolerancia, respeto, fraternidad e igualdad. Ya no es como antes y ya no hay protestas y son muy pocas las víctimas de violencia o represión o discriminación. Sin embargo algo en mí -muy de inicio del siglo XXI, se abre y deja salir un mundo de dudas. Todas ellas me atropellan, este 04 de marzo del 2050 es mi nueva primera hoja en blanco.
Omar Estrada. 

1 comentario:

Anónimo dijo...


jaja hace más de treinta años!!! tanto ha pasado. jaja está bueno, interesante mirarlo así, tan lejano. ya sabes? De repente si me siento en el 2050. y comienzo a imaginar cómo seria todo al rededor. los lugares que siguieron de pie, que crecieron, jaja recordar la primera vez como real, distinta e inexistente a la vez... qué raro. Que se haya hecho cenizas, jaja no sé. Parece entonces que la sangre de Charly sigue por ahí en la venas del autor. Que ya veo que es distinto al autor de ahora, pero que sin duda, estoy segura, sigue teniendo a Charly en las venas. jaja solo es cuestión de tiempo. Como siempre. Me gusta eso del animal humano, y que a pasar del tiempo no pudo extinguir ni uno ni a otro, que tiene que seguir siendo ambos.. ajaja esa alegría infantil!! pues que bueno no!? jajaja desbordarla así sin tapujos, con ganas de contagiarse de ella. jajajaja me dio mucha risa lo de diseño de información, me has echado tanta carrilla con eso, que no me lo tomo en serio jajaja ya sabes? jaja aun así, en definitiva después de tantos años. Se siente bien, tenernos tan presentes a pesar del tiempo, no dudes que en otros 33 años nos tengamos todos en la mente de todos. (a lo mejor la mente está en todo el cuerpo, por eso ciertas cosas hacen ruidos y se sienten en distintas partes, en las rodillas, en los dedos, en la barriga, las costillas... etc.) Estaremos todos viendo los 33 en todas partes. a mi ya me pasa, un poco. jaja "nostalgia y trasnoche" Me gusta mucho que se cambie de un tema a otro jajaja me hace sentir cómoda. es un ritmo al que estoy acostumbrada tal vez. pero tienen sentido "empiezas aquí y terminas alla" como si este recuento de los hechos te hubiera hecho pensar más allá del mero día. si no en todo lo que ahora 33 años han movido. en ti y en los tuyos. a mi me cuesta mucho más trabajo pensarlos en futuro que en pasado. jaja me quedo pensando mucho. jaja yo también me estoy desviando. JAJA me gusta mucho porque siento que así voy también mientras te leo. Siendo algo dispersa y con trabajos para regresar a donde se estaba en un principio. jajaja "inventar es la realidad" pues me uno. Está bien, sabes? es como crear un recuerdo y que sea exactamente como querías que fuera. y ya está. jaja chaz! recuerdos nuevos y reales. Despojarse antes de entrar... dejar el pasado guardado para recrear uno nuevo, me gusta mucho. mucho. Está bien. Ganó la naturalidad y espontaneidad ante las ideas pensadas. a veces es necesario, deberia aplicarlo a mi vida. y bueno, asi siempre sale mejor no? diciendolo como lo sientes. Grandioso! grandioso que, para un año donde ya no pasa nada, se abra todo de nuevo, pase todo de nuevo, se reviva el fuego de lo ya quemado, las dudas del pasado... y hojas en blanco para volverlo a escribir todo.

FloresFer.