viernes, 10 de marzo de 2017

Se cambia resaca.


¡Murió ella y yo soy libre!
Ahora puedo emborracharme.

El vino del asesino. Charles Baudelaire. 



Cambiaba esta resaca
por piojos
o por diablos con dientes de piraña
mordiéndome los hombros.

Cambiaba esta resaca
por el hambre de la gente,
toda en mí.

Cambiaba esta resaca
por arder con leña verde.

Cambiaba esta resaca
por irme caminando hasta Beirut.

Cambiaba esta resaca
por orejas de pescado y ser de palo.

Cambiaba esta resaca
por subirme a un autobús
con destino del infierno
y claro que sería capaz
de idealizar la respiración bajo el agua.

Cambiaba esta resaca
por resortes afilado
en mi cama.

Cambiaba esta resaca
por el fin del occidente
y la conquista talibana.

Cambiaba esta resaca
por un golpe en las pelotas.

Cambiaba esta resaca
por cianuro y gasolina
en un cóctel que bebiera de un embudo.

Cambiaba esta resaca
por un hijo.

Cambiaba esta resaca
por Magic Johnson
entrándome en el culo.

Cambiaba esta resaca
por dormir en un rosal
que esté sin rosas;
pero con muchas espinas.

Cambiaba esta resaca
por casarme con el tipo
que interrumpe cuando leo.

Cambiaba esta resaca
por un clavo en la consciencia.

Cambiaba esta resaca
por vivir no tan deprisa
y no ser.

Cambiaba esta resaca
por cualquier oferta que me hagan.

Omar Alej.

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