miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Qué te parece esto?


"Solo tenía treinta y un años. No era tan viejo. De momento estaba en un lío. Lo admitía. Al fin y al cabo, razonó, aquello era la vida ¿no? Apagó el cigarrillo. Y al poco tiempo encendió otro."


¿Qué te parece esto? Raymond Carver. 


Podíamos tirar la vida y los billetes.
Despertarnos con resaca,
después de haber viajado hasta el fondo del vaso
donde reposa la luna.
comentamos -a voces muy altas,
la magnitud del silencio en un verso sobre el mar
que escribiera Neruda en sus Veinte Poemas de Amor;
pero ya no.

Podíamos seguir la estela de un sueño
y al despertarnos brincar sobre la piel del deseo,
sacudiendo al demonio que nos amenazaba
-hasta sacarle una risa y un gesto de complicidad;
pero ya no.

Podíamos querernos
¡Realmente querernos!
Celebrar la grandeza del otro,
compartir egoísmos, miserias y pestes,
brindarle gracia a la torpeza de tal gigantismo;
pero ya no.

Podíamos hacernos llorar
con la inocencia de un ave que vuela… porque volar es destino.
Podíamos ignorar los frágiles ojos en nuestras miradas,
ensuciar la neblina en un pacto que realizamos
sin ser de mañana,
rompernos en dos, tres, cuatro, cinco
y un millón de pedazos, rompernos;
pero ya no.

Ahora hemos aprendido nuestras heridas;
si cicatrizaron no fue en buena forma.
Estamos cansado de saber que servimos al otro
sin la recompensa.

Yo mismo, que he desertado
y que he querido la guerra,
no tengo maneras de hacer que la paz
provenga de un duelo, un traidor
o una bala perdida.

Podíamos negar que las cumbres estuvieran ausentes
sin sentir que es mentira el eslabón entre un corazón y la duda.
Miramos abajo siendo dueños e hijos de la mar en calma de nubes;
pero ya no.

Podíamos volver
-cuantas veces fuera necesario, a comprar solo un plato,
una sola fuente de agua.

Podíamos más que el tiempo,
podíamos más que el futuro,
podíamos más que nuestras manos
atadas en aquellas manos;
pero ya no.

Omar Alej.


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