miércoles, 22 de marzo de 2017

Para nada pretendo pasar de la nada.

¿para qué iba yo a querer iluminarme?
¿Me he olvidado de algo?
¿Algún mundo que no haya abrazado?
¿Algún hueso que no robara?

El colapso del zen. Leonard Cohen.


Cuando escucho
que parece que ya todo se acaba,
porque el tiempo está llegando de su fin
hacia nosotros.
Cuando hablan tan solo los que saben;
ya todo sobre todo.

Cuando algo tan sencillo como hacer
es una lanza que usa cierta gente
contra aquel que no enarbola su misterio,
me recuerdo que este día, con el pago de la renta
y los aforos de mis ganas, estoy más cerca
de llegar a parecerme nunca a nadie;
que es el hombre más genial sobre la tierra.

Hay mentiras que parecen que nos salvan
y verdades que hay cobardes que prefieren ocultar;
pero cuando alguno pasa y suplica goma-2, para cenar,
soy el tonto que celebra un arroz a la cazuela
y un marino en alta mar que se busca en las sirenas.

Miro bien y me hago abrazo con la pena
y el coraje que hace abrirse a los dolores.
Muchas veces me he sentido ese soldado que luchó
a sabiendas que la guerra nunca acaba…

Cuando veo esas miradas que desprecian
que yo tenga por razón el sinsentido,
me critico igual que ellos,
con la saña y los tomates a la escena.
Luego otro, como un sabio, me da luz verde,
para ir detrás del mundo
por si el mundo al final es solamente una pelota.

Porque anoche, al salir del automóvil,
pude ver que las estrellas habían vuelto.
Me hice un selfie con la idea, para adentro;
siendo honesto lo que quiero es ser feliz
y pinturas del pintor Leonardo Gatsby.

Y cuando los sueños se asustan
por la forma de candado
en la que le hacen ver la realidad,
vuelvo al cuento que de niños nos hacía perseguir
a las criaturas que hay detrás de las paredes de cemento.

Cuando el rostro inexpugnable de los números en rojo
me aterriza con violencia,
muestro dudas al respecto. Condecoro la paciencia
e insisto en los besos que besé con toda el alma.
Ella y yo aún podemos prescindir de ciertas cosas;
ya sean los moratones de venganza
o la luz irreversible en cualquier acto de justicia.

Omar Alej. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

no se bien por donde abordarlo... me gusta esa sensación de fuerza en el pecho, otra vez me da esa impresión de resistencia, ante esos otros, ante este mundo que lo sabe todo, que lo hace todo. me gusta mucho esa parte, como la acción puede volverse un arma para otros... para los que parece no hacen por levantarse... no sé. eso me deja una rara sensación, como cierto resentimiento jajaja no lo sé, no quiero proyectarme tanto, (como siempre)... y luego esa parte... "estoy más cerca de llegar a parecerme nunca a nadie" no sé. jaja lo primero que pensé es en ese nadie, y su genialidad, quien es? que parecerse a él seria lo mejor de lo mejor y que aún siendo nadie, sea tan dificil poder parecerse a él. me hice nudos un poco, en esto. no sé creo que de ahí viene un poco el titulo no?, no se si es así, ese nunca iré mas allá de esta nada y este nadie, y eso es lo que quiero. esa no pretensión de llegar a más, de que lo mejor y lo genial es ser ese nadie en esta nada. me siento un poco confusa, jaja pero me gusta haberme quedado ahí un poco. y es que los que sigue me gusta mucho pero me envuelve en una sensación de mirar con ojos entrecerrados a todo y todos, de sentirse el tonto por celebrar una buena cena. ese mar de sentimientos hacia uno mismo, por ser mirado por otros, por mirar a otros también, por esa lucha constante con todo y todos... ay, ese abrazo a si mismo con la pena, y el coraje de dejarse sentir aunque duela... pfff criticarte de la misma manera en la que lo hacen otros.... y dejarte llevar por quien te dice ve... me hace sentir algo vulnerable. tanto pensar en ser, en hacer, en donde estar, en no pasar... pff no sé. ya me fui? pero en esa parte en la que las estrellas regresan, me da cierto confort, como reconocerse de otra forma... me gusta muchísimo eso, de los sueños y la forma en la que uno, tu, encuentras la forma de regresar a ellos, y a las criaturas detrás de las paredes, a la magia. de escapar de esa realidad que parece ser una prisión. me molesta ese aterrizaje tan violento, de nuevo a la realidad. ah! pero algo hay no? reconocer la paciencia que hay en ti por resistir a todo... reconocer y volver a esos actos donde dejaste el alma, eso me parece bellísimo. eso levanta. que aun queda algo de ganas, que no hace falta vengarse por el mal o hacerse brillar por hacer el bien.

FloresFer.