lunes, 6 de marzo de 2017

El Trujillo, El Danielo y El Negro.

Los gatos demasiado amenazados por el fuego acaban por fuerza yendo a arrojarse al agua. 

Viaje al fin de la noche. Louis Ferdinand Céline. 


Solos somos amigos,
uno sonríe, el otro es suspenso.
Siendo cuatro, queda un tercero
que nos convida cerveza
y un cuarto que se cree que escribe…

Venimos andando de lejos,
lo que pudieran mostrar nuestros pies
es un camino hacia arriba.

Nuestra continuidad es un mérito hecho
por la ilusión e inocencia de cuatro niños perdidos
-Al más puro estilo de Viaje al fin de la noche.

No hemos de mentir al decir
que hemos visto en el suelo nuestros apellidos
y también nuestros nombres bordados
en la ropa interior de algunas mujeres
con complejo de enfermeras.

En las miradas de ellos, nosotros;
siguen los bombardeos, las luces de las patrullas,
los pasillos de una prisión. Las largas horas al borde
de una carretera engullida por una huida.

Ahora hay quien puede pensar
que lo peor ha pasado.
Mientras tanto, nosotros,
todavía despertamos solamente a mirar
si es que sigue ahí el techo
o es que ha caído
sobre quien duerme al costado.

Entre nosotros,
el pacto es una copia al carbón
del fuego sagrado
que llevan bajo la chupa de cuero
los forasteros.

No somos hombres buenos ni malos.
Tampoco soñamos con algo más que seguir;
nos basta una tarde, para descansar
de los cuervos a todo volumen
en nuestras cabezas.

No diré que hay resacas
aún más carnales que el amor entre hermanos
y sin embargo las hay…

Quien quiera saber
qué está pasando en el mundo
y qué es lo que ha hecho la gente,
para combatir ante el miedo,
nos podrían objetar muchas cosas;
pero nunca el amor que imprimimos en cada desastre.

Y no pretendemos ganar
con ello un lugar en el patio de juegos
ni ser invitados a ninguna fiesta.
Solo somos amigos,
es lo que les digo
y es lo que ellos me dicen,
El Trujillo, El Danielo y El Negro.

Omar Alej.

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