jueves, 16 de marzo de 2017

Charly y yo. Random.

Desprejuiciados son los que vendrán,
y los que están ya no me importan más.
Los carceleros de la humanidad
no me atraparán,
dos veces con la misma red.


No soy un extraño. Charly García.


Charly siempre me hizo encontrar el camino de regreso al futuro. En sus canciones hay lodos de mis propios naufragios a través del infierno. Me acredito la farsa contra la que combate y pido algún chance de llevarle la espada. Allá en Say No More, la vanguardia tiene una ventana por donde puedo observar los apartados de días que sin poder recordarlos me persiguen igual que el fuego a las llamas.

Ayer estuve escuchando el último disco del ciudadano García, Random. Me he quedado hasta el día de hoy llorando, no sé de qué sentimiento. Sus hilos son tales que me tiran al fondo de una cueva en Guerrero, cuando tenía quince años y me hace sentir que puedo seguir bajando. Que hurgar a través de aquel miedo se traduce en la certeza de que llevo grabada en mi corazón la esperanza de encontrarme con alguien que no sea un agente del orden o un inquisidor con la ley en la mano.

Como siempre estoy roto y como siempre he sabido que así es como vine; que soy una pieza formada con piezas contrarias. Un puzzle que ha sido armado, hasta la deformidad, por piezas de muchos otros rompecabezas distintos entre sí. Como puedo advertir que sé eso y algunas otras cosas sobre mi condición peregrina; La Máquina de ser Feliz aluzó solamente las grietas y bailaba entre ellas una luz bicolor que me hacía recordar a los años, cuando lo que más quería era meterme en brazos de mi madre y que me leyera alguna historia de amor donde ella al final comiera perdices y vivieran felices, para siempre.

Durante las noches, las sombras se inquietan y se sueltan de las ramas de los árboles secos. Vienen aquí por agua. Por eso tengo un abrevadero siempre abierto y sin protecciones, es mi pago y mi ofrenda a cambio de verlas. Hay una que es alta, de piernas muy flacas, los ojos brillantes y los dedos de las manos doblados como púas de acero. Tiene la voz de los mitos, bebe escoces, fuma faso y cuando la toco pulsa un rocanrol que me impulsa sobre el aire. Como estoy muy solo, por adentro, me maldice y me objeta la melancolía; pero para divertirla he quemado mi casa y para que volviera he quemado mi amor.

La luna, allá afuera, se ha congelado en una imagen como de mercurio, parece suspendida como si la hubieran flashado mientras se derretía. A causa de la electricidad se quedó como un sampler de todos los sueños que la sueñan desnuda, convertida en mujer y con un pubis tan rojo como el final de un sol viejo. Sumergido en las notas y en los mensajes malditos de mi voluntad a través de los tiempos, intuyo que detrás de la puerta el mundo ha saltado y vuelto a caer igualito que antes; pero diferente, esta vez conmigo bailando: esquivando los codos de gacelas en dos patas que sirven de modelo al nuevo cuentista.

Metido en la cresta de la ola, insomne y alucinante ¿Quién me sostendrá mis nuevos garfios? ¿A quién estoy contando la articulación de una mesa, de un libro y una fotografía de un cartel? Estoy comiendo restos de comida que comí ayer y que ya entonces estaba fría. Sé que estoy en mis cabales cuando estoy imaginando las antenas al doblarse, para oír estas canciones que son peces y cristales robados en el atraco a la religión. ¡Viva el genio que curó la discusión sobre los locos! Ese mismo que allanó la dependencia y movió mi juventud al primer orden de la guerra contra las asignaturas.

La quietud de las paredes sufre de exageraciones sónicas y maniqueas. Sube el cuerpo de una hoja y envuelve los focos. Son las cicatrices de los años anteriores las que roban el celibato y la pureza en una palabra escrita con tinta china. Hay una punta de zapato gris asomándose por debajo del sofá y cualquier viaje, todo viaje, a través del universo es impensable sin viajar en las pestañas de una manta desdoblada, abandonada y milagrosa. Con la voz de los arqueros hice mi arco que dispara contra el blanco de las críticas berretas de un becario. Y cuando estoy por recaer en el soma de la rabia, autoflajelo y pleitesía a la carroña, llega Lluvia, que es un tema sobre mí y punto final.

Ahora el sabor de cada duda sabe a vid de un nuevo inicio. Trota sobre el valle de los fósiles cambiantes; por la tarde son de bronce y justo a la mitad de la noche son dos partes de penumbra. Soy un nene, estoy seguro. Lo compruebo al desbordarme porque he visto que clarea la mañana y hace frío. Volveré a pisar tierra y aguardar entre los rieles de metal que desplazan el tiempo. Sin embargo cuando Charly hizo el mundo me cedió las infusiones de tristeza necesarias, para echar andar sin detenerme ante ellos, ustedes.
Omar Alej.  





1 comentario:

Anónimo dijo...

uff. ese Charly, me gusta esa emoción que te provoca. Las nostalgias. Esa parte de hurgar aquel miedo de llegar al fondo... me gustó muchisimo! me la guarde ya. la esperanza. Me gusta muchisimo lo del rompecabezas armado con piezas distintas entre si. esa sensación de estar roto, de encajar en formas raras o no encajar. ese sentimiento deforme.... pff no sé. me gusta mucho pensar que es porque te hacen falta tantas piezas que tomas entonces las de otros para poder llenar ciertos huecos. (y seguro que hay piezas de charly ahí) Como si todo formara parte de esa deformidad armada por ti. me parece bello eso. imaginarlo así pues. Me encantó las sombras que se sueltan de los árboles. la alargada con dedos de púas! me gusta muchisimo! imaginarla. como se suelta para beber agua. como te acompaña. Como haces incendios para ella, para que vuelva.. me gusta, me emociona. era obvio, tenia que ser Charly. Seguro! Siento que ahora será imposible no verla cada vez que te imagine poseido por Charly. Me gusta que todo sea tan onírico, jeje. la luna como deshaciendose. el mundo siendo diferente, viendote bailar. viendote loco como él. jaja los viajes dentro de una manta. me gusta mucho eso. me imagino envuelta en una, echa bolita, yendo a quien sabe donde, ya se el cuerpo o la imaginación. no sé si iba de eso. pero. me gusta pensarlo así. Lluvia. me gusta esa. jaja mucho. Creo saber de esa forma de desbordarse por ver la mañana y sentirla fría. Y entonces tal vez sea nena tambien jajaja me da pa'rriba. me gusta mucho esa cosa de la tristeza necesaria para echar a andar sin detenerse ante nadie. un montón! Tan precisa. me quedo pensando un poco porque lo siento muy real. y que belleza que sea él quien te las cede. lo imagino ofreciendo una taza de té.. como toda esa sensibilidad y fuerza para seguir. con esa resistencia para seguir hasta el tope, ese seguir hurgando todos los miedos. no sé. está bueno! me gusta! me mueve.

FloresFer.