lunes, 13 de marzo de 2017

Camboya, Su relato es un arte perdido.

Pero si ella se ha salido con la suya, él se ha salido con mucho más; si ella se conduce de mala manera, él se ha portado mucho peor. Mientras estén juntos, si es que lo están, él es quien lleva la voz cantante, ella es quien lo sigue. Más vale que no se olvide de eso.


Desgracia. J.M. Coetze.

Píc. By; Mila.
"Torres de los danzantes sobre cuerdas"

Su relato es un arte perdido. Por entre las letras, huidizo: quiere dejar entrever algunas fichas tramposas que hay en la autoestima. Algunas veces he puesto a prueba mi fuerza contra otros tantos simuladores del oficio de escribir. Como yo, cuentan con reflejos; pero no con astucia ni estilo ni talento: se consumen sintiéndose más o menos que otros. Eso fue lo que en él atrapó mi entusiasmo. Parecía renunciar a los puntos de encuentro consigo mismo y dejarse llevar por las manos de cualquiera que fuera tan extraño, como él era para otros. Sin duda tiene la bendición de una tradición a cuestas, quizá sea de embriagues o sabiduría <<que son lo mismo>> dice él.

Intentaré recrear lo que leí en la pantalla de su ordenador. Lo leí mientras me fue posible porque se había ido a rellenar la hielera con hielos y los dos vasos con ron; al volver la cerró y se puso hablar en contra de aquellos que suelen tener claro quiénes son, creyendo –además, que eso aporta algo al servicio de la libertad o de las batallas contra las represiones.

Enemigo, de los enemigos de lo que no encaja o de lo que suponen en contra del amo y esclavo. Se saca, de los cigarrillos que fuma, una hipótesis brava que dice que no y da la espalda a la identidad.

Su relato es un arte perdido. Comienza diciendo que en general prefiere estar solo. Sin embargo hay ocasiones en las cuales despierta con mucha resaca, nervioso y ansioso por salir de sí mismo. Entonces busca, en el teléfono móvil, el número telefónico de la última chica con la que recuerda haberse acostado, para poder llamarla e invitarla a su casa a mirar películas de poco interés <<películas mierdas, de esas que usan los más pobres intelectuales, para darse aires de conocedores. Películas con historias que despreciaría cualquier niño estúpido en Túnez o en los Balcanes. Películas con títulos cursis como Into The Wild, El Árbol de la Vida o Little Miss Sunshine>> eso escribe en “La Sexy Marmota” título del relato que intento relatar.

La chica llega y viste falda corta de tela libre color azul rey, las piernas delgadas no son aburridas y conservan la forma de un musculo tenso, ahora relajado. Lo mejor es la línea en la que describe los dos zapatos con los que cubre sus pies <<botines anchos, feos; hechos en pro del control de la  natalidad>> Los otros rasgos que pone a la sujeta en cuestión es que tiene cuencas de faro y ojos de semáforo en rojo. Da la impresión de divertirse al contar que la deja tocando el timbre durante cinco minutos o más.

Cuando están adentro, primero en la sala, cada uno de ellos en un sillón diferente, hablan del tiempo que llevan sin verse y de haber hecho lo mismo de siempre. Una cerveza en la esquina de la mesa de centro y otra cerveza puesta sobre un taburete; esa parece ser toda la decoración de la que dispone el narrador del relato. Sin embargo, cuando ella empieza a recordar el momento en el que se conocieron, él se distrae mirando los cuadros que ha ido pintando en el último año, unos son derivados de obras modernas y otros son el producto de la falta de ideas; pero igual se gusta e igual se siente identificado con el personaje de “Desgracia”, David Lurie, la novela de J.M. Coetze.

<<cuando vamos subiendo las escaleras ya voy muy caliente, la media hora que hemos pasado hablando, además de ignorarla e ignorar cualquier posibilidad de mi parte por sentir algo, (además del paso del tiempo) lo he pasado pensando en frotar mi verga en su cara o que me coja la polla con las dos manos y la jale muy fuerte mientras yo grito: estoy llegando a ese punto de no necesitar nada además de un mísero/patético momento de barbarie, para no pensar en mi alma y sus distintas utilidades>> justo esa parte del texto me pareció un sin igual delirio poético, solo accesible a los que no buscan belleza en nada de lo que hacen: y la belleza se hace por tratarse de ellos, como una perra obediente que les obedece si le ordenaran sentarse.

En la habitación todo está dispuesto de un modo elegante. Ni siquiera la más alta tecnología, en cuestiones de sonido, sobresale. Es como encontrarse dentro de un orden más allá de cualquier orden previsto. La película empieza <<en esta ocasión he tenido que elegir una que he visto muchas veces. Ya desde la escena inicial aparecen follando como dos locos, Marissa Tomei y Philip Seymour Hoffman. He preferido tirar un mensaje claro “te necesito, dos minutos como mucho” y ella lo ha captado, miro que su espalda se erige derecha, para sostener su cabeza sin voltear a mirarme.>> Me llena de escalofrío lo frío que puede ser, para describir lo que está pasando mientras él tiene la mano izquierda en el pecho derecho de ella y su mano derecha sacándose el cinturón.

Pudiera parecer que se enoja, cuando la chica lo enfrenta y le pregunta por qué cada vez es lo mismo <<siempre que vengo platicamos un poco de esto o aquello. Yo creo que porque no quieres parecer un tonto animal. Después nos subimos al cuarto, pones una película o la grabación de un concierto y cuando lo que hayas puesto ya te aburrió terminamos sin ropa…>> y no, no sé enoja.

Deja de forcejear y la escucha <<cuando dijo aquello, no tuve más remedio que cambiar el guion. La besé en la frente, la miré a los ojos y me disculpé “ahora vuelvo”. Baje las escaleras con el pito aún fornido y en el último escalón. Contra la pared, recargué en mi brazo derecho extendido toda mi humanidad, con el otro brazo me sacudí hasta acabar>> Después volvió y le dijo que sería distinto, se metió entre las sabanas y la invitó a rascarle la cabeza.  

Su relato es un arte perdido y yo quería contarlo.
Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


aja, ay.. mmm. no se por donde empezar a aterrizar mi cabeza, supongo será por el principio, jaja y debo ser breve. a ver si me sale. eso de la brevedad... sí. me gustó mucho. mucho ha decir verdad, me gusta que sea ese otro quien relata. y ese entusiasmo y curiosidad por ver lo que hay en esa pantalla. por ser un poco como lo es él. si me da esa impresión como si de autodescubrirse se tratara... me gusta muchisimo ese "dejarse llevar por las manos de cualquiera que fuera tan extraño, como él era para otros" me gusta también esa forma de relatarlo a él. no sé ahora mismo estoy pensando demasiado. jajaja pensaba en como lo mira mientras el otro habla, de como lo piensa, mientras el otro fuma. Es como irse de repente, imaginé. como si no se estuviera ahí realmente frente al otro. Me gusta el relato del relato. jaja me gusta, le da como un toque vouyerista no? "Comienza diciendo que en general prefiere estar solo." me suena familiar. jaja creo por eso no sabia por donde desmenuzar. creo entender porque el delirio poético, porque dentro de ese primer relato de deseo completamente sexual, existe tanta belleza. por no buscarla. por sonar tan real como pueda serlo. por ese instinto algo animal. bello por ser, decir y sentir tan así, sin tapujos. La frialdad, y esa forma de ser tan directo. de no haber engaños ni sutileza en lo que describe. Y después. pues bueno. es animal y humano a la vez. uh no se, me da una sensación extrañisima. jaja como parece caer de sorpresa que la escuche, comprenda y que puede ser distinto. no se si es un arte perdido por estar guardado en algún lugar, o por ser un suceso extraviado, sin lugar en esta realidad. por ser solo una historia perdida en Camboya. es bello no? jaja me gusta mucho como ese otro ve e interpreta, e imagina, siente y relata lo que lee a escondidas del otro. jajaja tambien me suena familiar. jajaja además esos cambios, de guión. me parecen bellos por naturales, por humanos. También me gusta ese texto del principio. me remite a ese grado de comprensión entre uno y otro. me explico? de alguna forma. y un poco tambien esa idea del "amo y esclavo", pero algo menos dramatica, algo más como seguirse o aceptarse por decisión y no por imposición... mmm no sé. creo solo ya estoy pensandolo de más.

FloresFer.