jueves, 16 de febrero de 2017

¡Vaya honor de verdad!


"Hay hombres que de su ciencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo sin ser muy ducho
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas"

Martín Fierro. José Hernández.


Leo en la prensa
que Sabina es mediano,
un poeta menor,
y me asusto
de la nimia importancia
que suele suponerse tanto a disparos
como a nacimientos.

Además mi resaca
me deja mirando a través de ventanas
que antes eran ideas
y hoy son pipas de aguas,
líneas blancas en el pavimento
y también un lugar que ya queda muy lejos.

No soy honorable
ni tengo mérito alguno
además de vivir y sobrevivir
siendo cualquiera…

Pero tengo el honor
de tener que partirme en pedazos,
para no ser tan solo otra parte
que pide desprenderse.

Pierdo
y caigo.
En un mismo día
la ola que se va
y la ola que regresa.

Tengo el honor
-no sé,
de la madera
y los pequeños puentes
entre los lunares de ella
y uno que la ve pasar.

No suelo refutar
la violencia de algo que embiste
ni contra la ternura
de algo que falta.

Me dirigen silencios,
los operadores que turnan
en el ascensor.
El que vende boletos,
para el premio gordo
me sigue a distancia
por si tienta mi suerte.
Ruedan, calles abajo,
latas de coca cola…

Ya después,
cuando en la tarde es muy tarde,
para aguantar el aire;
se me ha ido anudando el tiempo en la piel.

Mi vida es otra total y desenfocada travesía
a través de una entera quietud
que las voluntades llaman a mover
¡Vaya honor de verdad!

La poesía si es no se distingue
de cualquier otra cosa.

Omar Alej.

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