jueves, 2 de febrero de 2017

Energía en estado puro (Humanamente incorrecto).


No tenía miedo. No era eso, se dijo a sí mismo. Sólo no quería problemas.

Sesenta Acres. Raymond Carver.


Todavía tengo un tiempo,
me lo apuesto y decreto
que voy a subir, a bajar,
(humanamente incorrecto)
romper el orden de mi voz
y cambiarla de nuevo por un impostor.

Escucha este acento
es el último invento de mi corazón;
quiere que al hablar
lo que escuches sea la sensación
de un motor que cede en intensidad:

Sinfónica gota de lluvia.

Todavía tengo un tiempo,
la camisa sin arrugar,
los zapatos lustrados.
Deme el tenedor y sirva,
voy a comer como un educado
en la redención.

No estoy planeando ganar,
la victoria es del muerto.
Celebro quedarme sin nada que hacer
la luz se detiene en los otros;
yo no.

Disfrutaré
de maldecir y fumar y romper
y quedarme con ganas
de volver a matar…

Todavía tengo un tiempo,
arruinare la fiesta boba
de los ilustrísimos dueños de la casa.
Me veras arrojando los muebles
por las ventanas aéreas
de sus recepciones privadas.

Levantaré los caminos
que hundieron los años,
en cada calle de ayer
iniciaré las mañanas,
para llegar a tu lado
y conocerte después;
cuando en el pecho me claven
con las estacas de paz
que siempre he temido.

Todavía tengo un tiempo,
es un pedrusco del mar
al que nunca volví
y si no sirve de nada
igual no ha de durar,
para siempre.

El mal cuando triunfa resulta muy malo,
para algunos de nosotros el mal ha triunfado.

No me rindo.
Estoy vencido.

Ayudarme no resultaría;
simplemente estoy de acuerdo en sostener
que no soy apto.

Claudiqué y renuncie a cada día.
Es la gente como yo la que nos daña.

Cada vez pasa lo mismo:

Un culpable es un culpable.

Detenerlo y confiscarlo y hacerlo tabaco
y morderlo.

¡Ah!
y que arda
y que arda
y que arda.

Omar Alej.


No hay comentarios: