lunes, 13 de febrero de 2017

De mi necia ambición de ser poesía.

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah! La angustia. Fernando Pessoa.


Siempre quise estar al centro,
rodeado, en la trampa,
entre tensos y silencios, copos
de humo…

No quería despertarme de los sueños
que eran parte de aquel tren
en el que huyen
y otra parte tus amores, los que vienen.

Me rompí los dedos en el agua,
que era limpia bajo el lodo,
para prevenir un alud de lágrimas que lloré
y que lloro algunas veces.

Me quería impregnar
de la erosión que hay más allá de las estrellas;
caminé bajo la lluvia
estando aquí y allá y en todo
solitario,
pretendía que al mirar
no recordara aquella imagen.

¡Qué mejor era el olvido!

Encontré la resistencia de algo fuerte
y en verano un delator hizo arena
-junto a él,
un corazón que podía ser,
para el hombre de hojalata.

He luchado por mirar la luz del alma
y cada vez es más difícil sostener
algún motivo o razón
que justifique mis ausencias.

Creo que ahora es vieja mi manera
porque he sido combustible
y no encontré para quien ser
duda y respuesta o calor.

Tú te das
sobre la tela de los sacos indigentes
y en víbora silvestre
y en los cines de terror al mediodía
y en los puños que cerrados no poseen conclusión;
pero sí guardan la idea de apurado porvenir…

Siempre quise estar al centro.
Poseía juventud y rocanrol,
poca escuela en mi manera de contar
y aún culpables -por decir, de mi necia ambición
de ser poesía.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


Me gusta la primera imagen, rodeado de ese ambiente incierto, atrapado, como estar justo dentro de todo lo que acaba de consumir algún incendio... yo tampoco querria despertarme de los sueños, ni que nadie lo hiciera en mi lugar, imagino que va de esa necia ambición de la que habla el título. Sueños y ambiciones, que parecen irse o huir de uno, no? puede ser? Esa imagen de romperse los dedos en el agua... es como si después de tanto uno quisiera dejarse fluir, ahí con el agua, en vez de dejar fluir el agua dentro de uno. Me da un poquito para abajo, se siente solo, como si no quedara mucho una vez que uno despertase... a mi me parece hermoso, la forma de sentirlo así, de romperse en ese pedazo cristalino que está debajo de todo lo turbio... y de nuevo la resistencia... el delator hizo arena un corazón? uy, no sé, me suena que a veces es mejor decir nada, no señalar, que a veces se puede desboronar un corazón mucho antes de ser sentido. a lo mejor no estoy bien, peeeero asi me sonó y me dio en el pecho. y no se, tal vez se deba dejar de intentar justificar tales ausencias. de justificarlo todo. de sostenerlo todo por una razón. buscar razones más allá de lo que uno siente, quiere, ambiciona o sueña. imagino esa forma de ser combustible, de hacerse viejas las maneras y las formas, por falta de ser o sentirse útil... por arder o no calentar o quemar algo, alguien. son esas ganas? de ser poesía? es esa necedad? esa ambición... no sé jaja al final me da incluso algo de orgullo, pensar que aun se posee esa juventud y el rocanrol sin escuela. que es parte de lo que prende y quema los sueños dentro de ti, que cocina esa necia ambición y me da gusto. y si vuelvo a pensar en todo el texto, cada cosa que me provoca, cada imagen que veo y me parece hermosa hasta en las partes más tristes, todo lo que se queda volando en mi cabeza. todo lo que se siente al escribir, leer... (en este y otros) siento que sí, ahí va. que se va cumpliendo tal necedad y tal ambición.

FloresFer.