miércoles, 4 de enero de 2017

Mucho me temo que soy un hombre.

“Es temprano por la mañana
y están haciendo esto juntos.
Se acercan, despacio.”

Felicidad. Raymond Carver.


Me oculto en el cuerpo de tu piel interior;
ahí soy una cría de mono:
curioso por todo y volviendo, volviendo, volviendo.

Garabateo señales que poner a la herida de un árbol.
Aquí temo algo que no es lo que temo cuando te has ido.

Estando yo solo
(sin sentirme enquistado
en nuestro breve momento de abrazo,
para después despedirnos)
mucho me temo del tiempo y de las cortinas de humo
que -a mí me parece, son ciertos momentos de rebeldía.

Mucho me temo que la verdad no ha terminado de decirnos nada.
Mucho me temo que estamos solos. Mucho me temo que alguien nos mira.
Mucho me temo que hemos llegado a nuestro sitio.
Mucho me temo que no queda nada ni nadie que nos reciba.

Mucho me temo que llamo intuiciones a mis ansiedades.
Mucho me temo que alguien morirá, tarde o temprano alguien morirá.
Mucho me temo que rompo una ley importante.
Mucho me temo que alguien querrá hacer justicia.
Mucho me temo que hoy la resistencia es pasarse a otro lado.
Mucho me temo que si no es por ti nadie más me quería.

Tengo muchos temores,
son como hilos que arrastran los muebles
y cuando me he acomodado soy otro
y cuando tengo que buscar acomodo
pierdo referencia sobre lo que soy.

Mucho me temo que tendré que vivir fuera de ti sin tu compañía.
Mucho me temo que la distancia no es tal cosa.
Mucho me temo que te amo más de lo que podre amar, para siempre.
Mucho me temo que la confusión aclara algo oscuro de mis intenciones.

Mucho me temo de las llamadas anónimas.
Mucho me temo que llevo oculto. Mucho me temo que no he sido discreto.
Mucho me temo que un día cualquiera será el pasado.
Mucho me temo que nos persiguen los que ya fuimos.
Mucho me temo que acabaré tirando piedras sobre culpables.

Este temor en ritmo seco
hace urticaria en mis mascaras
y de una grieta, que hago al picarme,
se rompen todas.

Mucho me temo que quedo yo
después de todo;
sin mi historia contigo.

Quizá viviendo con otro viejo
que igual a mi
no tiene como pagar un boleto,
para largarse.

Mucho me temo que será así, como el futuro yéndose atrás.
Yéndose, yeso. Yéndose, yeso.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


aay... cuanto temor... pero no sé. Es como un temor tierno no? o esa es la primera impresión cuando leo cría de mono.... la curiosidad pero siempre terminar volviendo a la calidez de quien te cuida. me quedé pensando en la herida del árbol. Imaginándolo más bien. El temor inexplicable... me gusta mucho esa idea de que no es el temor a que alguien se vaya... no sé pienso más bien, que es al reves, como cuando eres la ausencia misma... ese arte de desaparecer por ti mismo. porque creo que no es lo mismo... a pesar de la partida, de la despedida, algo queda... y creo es más bien el temor a que ese algo simplemente se esfume... será? ... y lo que sigue... ese llegar al sitio que estaba destinado, solo, con las miradas de otros, pero sin nada ni nadie que de una bienvenida... no sé me crea nerviosismo, ansiedad, debe ser el temor... algo así como saber que no hay nada más de lo que ya hay... como un vacío. Temor de la muerte, de la revancha contra ti... por tantas "leyes" corrompidas. y me parece curiosa esa resistencia, tan poco literal, tan poco de aguantar y más de estar cambiando de bandos conforme la situación lo amerita... mmm creo que también le temería a eso. no sé no me gusta ese tipo de resistencia, honestamente. ja.... y sin embargo, creo que tiene algo de sentido cuando hablas de los muebles, y acomodarse y ser otro. justo esa adaptación a todo y todos, donde tienes que buscar referencias de ti mismo para no olvidar como es que se es en realidad. ocultarse, ser de negras intenciones... "nos persiguen los que ya fuimos" esos fantasmas de antes. todos los yos de años anteriores diciéndote como solías ser.... me gusta, extrañamente. que sin querer cualquier día, siempre, es pasado. junto con todos esos personajes que fuiste alguna vez... se siente algo de ansiedad.. como si cada temor que fueras descubriendo, debilitara esas corazas llamadas máscaras. como si eso te hiciera mas humano/ hombre... y creo al final siempre es asi no? se queda uno consigo mismo... sin esas historias con otros... suena desolador. con el final imagino a alguien antes de morir/partir/seguir.. y en vez de eso, todo se volviera en reversa.... con el yeso formando de nuevo las máscaras que se habían roto ya... volver a temer y ocultarse de ser un hombre.

FloresFer.