miércoles, 25 de enero de 2017

Gracioso sin ninguna autoridad.


Probablemente nunca podrás tocar al Maestro,
pero puedes hacerle cosquillas a sus criaturas.

El arcoíris de la gravedad. Thomas Pynchon.


Que gracioso resultaría
contar la historia de un hombre ficticio
alienado por la realidad,
primero fue condenado a la cárcel
y después fue mudado al sanatorio mental.
Ha quedado sin habla;
pero es fácil que escuche <<¿Qué ha sido peor?
¿tus propios gritos a través de la noche
o los alaridos extraños repartiendo parte del pasillo
a otra dimensión?>>

Que gracioso resultaría,
en el sitio donde nos conocimos
a la misma hora que era,
conocernos de nuevo,
que me leas el destino de mi horóscopo en la Vogue,
que hablemos del motor punto seis de los carros eléctricos  
y esta vez no llevar tanta prisa de tomarte;
que pudieras volver a donde tus hijos juegan xbox one.

Que gracioso resultaría
la imponente impotencia sexual
de aquel flaco al que tanto deseabas lamer;
yo que en el libro de Marx siempre fui un camarada
¿cuándo no he sido un consuelo?
¿cuándo podríamos quedar?
te prometo que tendré la atención de la hipocresía
y sentiré de la forma correcta en la que debo pensar,
para no romperme porque seas tan de aire: ¡hija de satán!

Que gracioso resultaría
si ante el horror empezara a saber algo al fin
y no desviar la mirada buscando que al cabo de un rato
tenga el ánimo suelto
de ponerme a soñar con la otra parte del cuento;
en la que con un pie en el agua
es bautizado el río de babilonia.

Que gracioso resultaría
la encarnación del deseo
y que los niños dijeran,
es igual al cielo,
es igual que mi amigo,
es igual a mi perro,
es igual que mi abuela,
es igual a la pizza,
es igual que la estrella:

Es igual a la hermosa canción que podía escuchar
que estaría conmigo al salir del útero, madre.

Que gracioso resultaría
escribir cada día como en este momento,
con el llanto brotando,
arrancándome ¡coño!
Arrancándome y dando lo poco,
lo mucho, mi todo y mi nada;
pervertido por una buena voluntad  
que no sana ¿qué se yo de maldad
si siempre he tenido la espalda
sobre la calle y viendo pasar los camiones
que vuelven de las fábricas?

Que gracioso resultaría
tener el voltaje extraviado,
positivo o negativo, estrellarme en un monte.
Ser dios
y empezar por mis manos.
Que gracioso resultaría
escribir la ley sin ninguna autoridad.

Omar Alej.

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