lunes, 2 de enero de 2017

En un renuncio a las fiestas.


“Uno puede vivir obedeciendo todas las normas y un buen día, de pronto, nada importa un pimiento. Se te acaba la buena estrella, ¿entiendes?” 

De qué hablamos cuando hablamos de amor. Raymond Carver.


Todo va muy a prisa
y he perdido.

Después de unas cuantas palabras
en dirección incorrecta,
puedo ver que no siguen aquí
-a mi lado.

¿Dónde se ocultan
que estén tan seguros?
no haré planes sobre el modo
de entender la actualidad.

Me daré unos días
por adentro de la casa
resolviendo crucigramas
e intentando reparar un grabador.
No es la fuente de la sabiduría;
pero es bueno no necesitar
ningún tipo de apóstol al respecto.

En mi lado más salvaje
se han clavado los olvidos, las ruinas,
el éxodo.
Me despiden cuando han visto
que mi jaula está vacía
y me quedo con las garras llenas
con la vida de alguien
que no puedo recordar.

Sé muy bien
que he cruzado los umbrales
y la gente que busca un sitio nuevo,
para hacer,
me mira con recelo
porque piso los castillos de arena
en los que juegan a que son
menos pequeños…

He bebido
en ese modo en el que pierdo los papeles
y diré que poco importa
si este ha sido un año bueno o malo,
desconfió de esas poses
de inventiva y corrección.

No me mató
y puedo vivir con todo lo que pasó.

No tendré paz
ni lamento;
llegué a la conclusión
de que soy más de los otros,
los que saben que hay en ellos
un problema que es mejor nunca arreglar.

Omar Alej.

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