viernes, 13 de enero de 2017

El frío nos une, para congelarnos y después rompernos.


Por eso tampoco los arrepentimientos nunca fueron firmes.
Y las decisiones de contenerme, de cambiar
duraban dos semanas a lo más.

Comprensión. Constantino Kavafis.


Dos enemigos se encuentran -uno frente al otro, al apagarse una feria. No portan cuchillos y al mayor de los dos le falta voluntad de pelea. Se conocen desde hace mucho tiempo y no habían coincidido jamás en el mismo espacio, hoy están atrapados en un mismo encuentro. Todos los que hace unas horas estaban riendo y hablando entre los juegos de azar y los juegos mecánicos, se han ido. Solamente quedaron los enemigos y saben que sus casas no son el destino que hoy los persigue.

Se dirigen miradas sostenidas y amplias. Se observan con calma y vuelven a ellos,  revisan sus propias manos; sospechan que pueden tener la marca del duelo que hay en el corazón del contrario. Se guardan distancia respetuosamente. Mozz está sentado bajo la sombra telúrica de un faro sin luz  y a Josh no le importa estar recargando sus botas negras sobre las paredes blancas de un banco holandés.

Los relojes avanzan, podrían haberse ido; pero deciden quedarse por no ser el primero en ignorar la probable acción final que los liberaría de sus compromisos como enemigos.

Mozz que es mucho más guapo, pregunta.
<<La chamarra que llevas ¿es la que era de mi hermano?>>
Josh, que es un temible comedor de mariscos, responde.
<<No sé ¿Quién era tu hermano?>>

La respuesta es un clavo que cae por la punta, sobre la capa de hielo que tuviera un lago sobre la superficie. Vuelven al silencio y a las miradas que el azul de la noche llena de escrutinio. El ruido seco del candado cerrando hace que ambos brinquen y que -al ver que coinciden en su tensión infantil, se rían ignorando que no hay entre ambos ninguna confianza.

Mozz lanza un trozo de rama que tenía entre las manos, empieza a recordar momentos inciertos, como cuando era un niño e iba de visita a la casa de un amigo que tenía unos vecinos que eran un fastidio; siempre que lo veían lo llamaban con apodos que pretendían humillarlo; hoy se siente orgulloso porque no recibió ni una sola vez ni un solo golpe, cree que supo ignorar los motivos que tenía, para matarlos y que aún sabe hacerlo. No pasa lo mismo con Josh, a él lo motiva la acción y no la victoria. Supone que la sobrevivencia es un arte menor en comparación con la temeridad.

Josh que es un poco más joven, pregunta.
<<¿Qué estas mirando?>>
Mozz que es un lector asiduo de la poesía de Kavafis, responde.
<<Lo lejos que queda, Alexandria.>>

Entre los dos median poco más de quince metros y la temperatura ha bajado mientras se piensan como la parte esencial de donde ha de ocurrir el fin del planeta: el origen de cualquiera se torna nebuloso cuando su presente es una noche mediando entre la curiosidad y el desprecio por el brillo de alguien.

Hay dos historias reales justo en la entrada-salida de una burbuja cerrada hasta mañana que vuelvan los feligreses del juego. No es un detalle genial, poner que la ciudad -mientras tanto, duerme pasiva detrás de sus frágiles muros hechos con el cemento más fuerte. Ellos son enemigos porque los años los han pasado pensado en el otro y sintiendo que el otro no piensa mucho en ellos. Les gustaría acabarse, montarse una escena de enfrentamiento violento y sacar la peor parte -en consecuencia de las trampas de su contrario; pero ambos son dignos de un estudio honorable a su honorabilidad. Además en el fondo deseaban poder conocerse, para que luego pudieran echar de menos las veces en las que no sirve de nada marcharse.

Mozz que es el que lleva un ánfora de vodka, pregunta.
<<¿Quieres un trago?>>
Josh que es el que bebe cualquier cosa que embriague, responde.
<<Solamente si también me das un cigarro.>>

Han terminado por acercarse. Al abrir sus bocas, para hablar, sale el vaho de su aliento. Es como si el invierno, que había sido un insulto, se volviera un cruento pasaje del desierto. Se siguen hablando, parecen exultados por su comunión de guerreros o esclavos; saben sin pensarlo que su suerte es la misma que la de una tripulación que perdió al capitán: en este caso su barco es un parte de vida que está en otra parte.

Mozz que es el que menos tiene ganas de ser un valiente, comenta.
<<A estas horas la luna se encuentra más lejos. Cuando la piensas durante el día, sin poder verla, la luna está al alcance, es posible. Sin embargo al mirarla tan cerca y redonda me siento ajeno, sabiendo que por más que yo lo desee la luna no existe, no es la que pienso cuando digo luna. Esta es un satélite metálico e indiferente al anhelo de la poesía por habitarla. >>
Josh que es el que menos quiere volar y que prefiere sentir sus pies en la tierra, argumenta.
<<No me interesa. Ahora estamos aquí y no peleamos; no es porque haya una tregua entre nosotros. La verdad que es que el odio cuando más lo necesitas se oculta. Yo sé que te odio, sé que has insultado –con tu modo de vida, cada una de las carencias de todo mi barrio. Sin embargo, al sentir, el odio no está y no es que haya dejado de odiarte, solo es que ahora mismo la luna que tú no contemplas como una luna importante, yo la veo muy grande.>>

Antes de aquí, de este encuentro, habrían querido entenderse y hacer evidente que hay hombres mejores y hombres peores. Ante ellos –ahora, hay poco que los recuerde como habían sido. Ahora están juntos, hombro con hombro, fumando del mismo cigarrillo y a causa del frio se abrazan. A no ser por la baja temperatura su sensación no estaría ardiendo de paz.

El tiempo es veloz y como si no fuera nada arranca de la tierra arboles enormes con gruesas raíces. Eso lo hace el tiempo y no las tormentas y no los huracanes y no los taladores, tan solo el tiempo y el tiempo ha pasado. Los encontró platicando sobre emprender viajes juntos o intercambiar a sus novias. Cuando están a punto de encarnarse en el sueño, lo delicado es la luz que trajo consigo el sol e hizo que recordaran como se muerde a traición.

Mozz que es quien tiene el gusto por decir la última palabra, afirma.
<<Ya se ha hecho de día, es hora de irnos. Me voy acordando quien eres>>
Josh que es quien resiente el regreso de todo, lamenta.
<<Yo ya te he olvidado.>>

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


Uuufff….
El titulo me gusta muchísimo. no sabia de que iría el texto y al final me doy cuenta que le va justito. asi solo es muy guapo. es fuerte. la idea del frio como algo que une, que lo contrario a lo calido y acogedor también logre "fundir" a su manera dos seres. como si la union fuera tan fuerte que terminan echos pedazos los dos y no pudiera reconocerse a quien pertenece cada pedazo... y creo leerlo, sentirlo en el texto. Al principio esa lejania, que supone hay en dos enemigos, el odio, el orgullo, el "saberse" o "conocerse" pero sin hacerlo realmente, es como eso que me contabas que no es tanto el conocer, si no el comprenderse o entenderse.... ah! y asi te voy cachando... jaja Los imagino perfecto, como guardan su distancia y se respetan. (Me encantó "es un temible comedor de mariscos" jajaja me parece una descripción única) Y como todo empieza con una sutil intención de romper el hielo. de a poquito. cautelosos, sin querer se encuentran compartiendo risas, me hace pensar que por muy enemigos que sean, que por mucho odio en el mundo, uno, todos, son humanos. pienso en esa capacidad de coincidir en la risa con quien sabe cuantos más. sin querer... aunque no haya confianza, ni conocimiento de por medio. no sé, está lindo, pensar que eso existe. Me gusta Mozz... su orgullo. "cree que supo ignorar los motivos que tenia, para matarlos y que aún sabe hacerlo" .... creo que aunque quiera sentise el menos valiente, lo es. me da esa impresión. como si el valor también estuviera ahí, en dejar ir, en resistir. (siempre) sobrevivir. Si, me gusta. esa frase me dejo pensando un montón, la que dice que el origen se torna nebuloso... no sé. será ese el sentimiento del enemigo ?? el presente obscuro por la curiosidad y el desprecio de alguien que según "brilla"? me gusta, siento que es real. pero también me deja con duda. como si tuviera que desmenuzarlo más, o ponerle cara o momentos de mi vida. eran también algo amigos no? ese deseo por "conocerse" . Si me gusta Mozz... nunca habia pensado asi de la luna, y creo tiene razón, la que se ve no es con la que uno fantasea, no es como en la que uno se ve explorando o viviendo. me parece hermoso. que tenga esas cuestiones dentro. como un niño. me enternece tanto. Josh está en lo suyo. habla de odio. se siente algo resentido no? y aun asi ahi está y se abrazan y comparten tragos y tabaco... me encanta como todo termina con el tiempo. Como es el gran padre tiempo que es el verdadero causante natural de que los arboles caigan de raíz. me gusta porque imagino ese tiempo de ellos juntos, como años o siglos, donde tal vez si llegaron a comprenderse, a ser complices de aventuras, aunque fueran imaginarias.... y como todo termina con el alba.... y como si todo hubiera quedado ahí en esa noche, en esa feria vacia, ahi se rompen. como si tuvieran que seguir cumpliendo esos compromisos de enemigos. es que debe ser asi?. me gusta imaginar que cuando nadie los ve vuelven a juntarse en el frio y romperse una y otra vez con cada rayo de sol.
No se, como hermanos. lejanos. jaja es como si en realidad siempre estuvieron unidos a su forma. no? y tal vez ese primer encuentro es el que lo rompe todo. como si despues de eso no supieran como volver a ser los de antes, en los ojos del otro. :O

FloresFer