lunes, 18 de septiembre de 2017

Los perros de la noche.

Es una serie de observaciones. En el rincón hace calor.
Y la mirada deja huella en las cosas.
El agua representa el cristal.
Da más pavor el hombre que sus huesos.

Parte de la oración. Joseph Brodsky. 


Los perros de la noche
empezaron a ladrar
con la ansiedad del que ha visto
lo que nadie más va a creer….

Sabiendo que no hay un lenguaje,
para nombrar un horror enterrado en la tierra,
durante la madrugada
los ladridos fueron secos;
una profunda tensión en la carne,
llena de alerta y advertencia.

No era uno ni dos ni tres
ni cuatro ni cinco ni seis,
era como si todos los perros de la noche  
estuvieran retrocediendo
ante una imagen que salía de la oscuridad;
era como si quisieran ayuda
y poder ayudarnos.  

Tuve pánico del ruido esclarecedor
sobre nuestro destino
y al mismo tiempo entendía la urgencia  
como si fueran palabras
de un hermano que hubiera tenido
la visión de un futuro al cual resistir
mediante los ojos abiertos de la cruel locura.

Me quise decir que era el producto
de las últimas horas. Pasó ese momento
en el que uno quiere encontrar
una explicación razonable
a lo que nos asusta;
pero mi abuela decía que hay incendios de rabia
que solo son posibles
cuando un demonio ronda
las calles de una ciudad abandonada por Dios.

La barbaridad de los perros
no ladraba ante un automóvil,
tampoco avisaba sobre un gato en la barda
y ya no cabe pensar
que aquello era el eco
de un primer ladrido
que se repetía, de hocico en hocico,
como un juego canino.

Sin superstición
sé que pasa algo más
cuando un animal
toma el relevo de la vigilancia
y hace que el tiempo
marque la hora
de defender el lugar.

Sé que los perros de la noche
ni se molestan en ladrarle a la luna
a menos que vean que hay humo negro en su luz
de hueso.
Omar Alej. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Amigos Artistas.

Me gusta recordar que cuando iniciamos con la Deep Camboya buscábamos una forma de volver a conectar con el futuro. Hay pocas cosas más hermosas que sentirte, junto a alguien, la última persona del mundo, abandonados y sobrevivientes –por los pelos, de la aniquilación.
Si eso es cierto o no, a estas alturas, me da igual: es así.

Diario de un Moto/Circuito (2017)

Omar Alej. 


Cantor de canciones,
canta con una canción de la buena memoria,
conecta tu voz con lo que se oculta
de lo que pasó…
la selva lo espera, se muere de ganas
por volver a abrigarse; hace lo que hace,
para luego escucharte y si tienes suerte
hará por cantarte al oído de alguien
que pregunta ¿dónde estás?.

Pintor pinta todo,
sombra en lo que brilla
y color en lo que acaba
por volverse negro…
reprende la pena con la reacción de luces
ante la sesta secreta.
Dibuja los puentes entre toda distancia
y has saltar por los aires la nada;  
detrás de tus ojos no hay aristas
y en un punto está el todo expandido.

Señor escritor;
a usted le pido una suma.
Sume un integrante de la legión extranjera,
un marinero temeroso del agua,
un amante valiente, torpe e insomne,
una mujer frente a una fogata,
ninfas fugitivas del contador de los cuentos;
la libertad en los ojos de un chico callado,
súmelo al valle donde los héroes
van a caer olvidados.

Y del estreno, actriz no te alejes;
lava tu mascara blanca,
hazte del gesto del aire, bonita,
que lleva a los hombros
la historia invisible
de una casa a los pies
de un monte verde…
ajusta la trama
de cuando la espera no pierde
a la esperanza de ser,
magna creación de un suspiro.

Si es bailarín que descienda
desde la gracia bailando,
igual que bailan las flores
cuando el verano recuesta
entre las horas los pasos
de una raíz que echa a andar
con la precisión de un Pas de bourré 
y baila llegando
y baila al cocer, dentro de una olla de barro,
la abyecta quietud de la enfermedad.

Ante la lente se han puesto
largas hileras de años,
con hombrecitos vestidos
de tarde de domingo.
Esperan a que el fotógrafo llegué;
ese eres tú, visionario,
que con costillas de fuego
levantas reflejos contra el olvido
y pactas qué es lo que fue.

Porque la música loca
está en tus manos de músico loco,
para impactar en la orbe
de los sonidos groseros
y pregonar armonías
de lo que estamos sintiendo
cuando sentimos que es poco
nuestro pasar por aquí.

Amigos artistas del mundo,  
eso que tú haces
es lo que más hace falta.
No son suficientes ni Frank Sinatra
ni William Turner ni Joseph Conrad
ni Greta Garbo ni Rudolf Nureyev
ni siquiera Alberto García-Alix.

A la historia de todas las cosas que ocurren
sin poder explicarlas, falta mucho. Todavía.

Omar Alej.

jueves, 14 de septiembre de 2017

BadMan, es un héroe a su manera.

Hazte hombre, Telémaco, y crece.
Sólo los dioses saben si hemos de encontrarnos.

Ulises a Telémaco. Joseph Brodsky. 


Él no canta las canciones
que dan tiempo de descanso
a la agonía.
No se ríe con los chistes que los niños
le comentan, al rodearlo cuando sale
a toda prisa de su cuarto polvoriento
y con manchas de las sombras
que ahí sangran.

No recuerda qué pasó
con la memoria colectiva
que lo une a los demás
y maldice porque siente poco o nada
por aquel al que se encuentra
desertando del desierto.

Se enfurece,
llama rabia y coraje, algo real,  
a la envidia que le da mirar
que otros le sostienen la mirada
a la promesa del destino
sin caer en el cinismo de negarse
a continuar.

Nunca miente
y cree que esa es la verdad;
lo que él no se imagina
es que la imaginación
es la piel que hace de fondo
a las vistas que hay después
de la última frontera.

Quizá sabe que cayó en desuso
el verso que citaban los crujidos
de los muebles  
si el invierno venia cruento
a sepultar dentro del pecho
la ilusión que los deseos
despertaban…

Ahora no,
dice no a los veranos,
a los pies dentro del agua,
a las risas de paganos,
a los viejos que sonríen;
dice no a la presencia
que hay en él de sentimiento
y que no le importa más
que su experiencia:

Dice no a seguirles la corriente
a los ingenuos.

Por él pasan
noches llenas de advertencias,
sabe que el diablo vive
y lo posee y lo abandona
sin dejar ninguna prueba
de que sabe, cómo nadie,
que el infierno está ganando.

BadMan,
es un héroe a su manera.

Omar Alej.  

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Es nadar en las palabras.

Son cosas casi imposibles de
decir, que rozan el melodrama;
sin embargo, desde el primer
día tú y yo supimos que aquello
era para siempre.

Cartas a Yves. Pierre Bergé.  



Digo hoy;
pero ya es ayer…
es nadar en las palabras
y la palabra se dispara
como si nombrar no fuera nada.
Nacen olas de la voz
y a la voz la recubre una eternidad
de brevedades   
que la ama por sí sola, por las ramas;
por el viento que se filtra a una grieta
con el color de los esfuerzos
coloreando en una cara…

De ese sitio que no existe
surge un campo de ilusiones,
un andar, una mirada,
una luz en los balcones  
y tal vez de ahí levanten, las labores,
una mesa y un descanso
a compartir con los amigos.

La pasión que no se explica
más allá de la pasión,
es nadar en las palabras
que nos llevan casi a rastras
a través de la intensión
que abre un camino hasta mañana
y que dice lo que dice
intentando dar consuelo
a la pasión que no se explica
más allá de la pasión.

No seré nunca el primero
en bogar por una ley
que al decir agua
me permita decir ríos
y tormentas y hojas rotas por la lluvia
y una vida en matrimonio
con la espuma:
antes que eso está la fe
y la esperanza, compañera,
porque quieres renunciar;
pero comienzas a entender
que el fin no llega, el fin se va.

Es nadar en las palabras,
encontrar que entre la piel y el esqueleto
un veneno es el antídoto del tiempo.

¿Cuántos besos beso aquí
diciendo labios?
¿Cuántos pétalos de sangre
si te digo que hay espinas?
¿Cuánta muerte resucita
si confieso que no he muerto, todavía?

Es nadar en las palabras
y ese mar no significa solo el mar
ni solo barcos de piratas...
es nadar en las palabras
porque si cierro los ojos
la luna nunca es la misma luna
ni tampoco es una sola una promesa.

Omar Alej. 

martes, 12 de septiembre de 2017

La Negrita, para el catarro.

quisiera llegar
a conocerte
mejor y mejor.
Mejor. Leonard Cohen. 


Ya son años de evadirnos,
de buscarnos, de encontrarnos,
de dejarnos, de pelearnos y seguirnos…

Desde niños la conozco
y no podría reconocer qué está pensando,
siempre estuvo junto al pie
de un girasol que no da olor
y que ella cubre con agua de fragancias…

La Negrita me consuela
mientras ríe y se burla
de mi cara de pregunta;
me consuela.
Dice que no estuve mal,
aunque estaba muy borracho y platicon.

Yo hago textos por el clima,
por lo tibio del amor ante el amor;
pero calma mi ansiedad  
con besitos en el cuello
que me deja por deberes
cuando vuelvo del trabajo
ya sin ganas de seguir.

Fui al cine,
leí libros, me oculté.
Me abstuve de dar mi opinión
acerca de aquello que ignoro;
no digo que hay buenos ni malos,
escuché de mis mayores las hazañas
y ni la suma de todos mis esfuerzos
me quitaron de mi estupidez.
Solamente La Negrita me amó así;
aunque ahora, otra vez, tenga que hacerlo.

Quizá haya en otras partes,
otro tipo de entrega.
De viaje, a lomos de un pez de madera,
hemos presenciado el sacrificio silente
de los que agradecen el tiempo…
no creíamos que esto
lo podrían olvidar
y creo en ella, en La Negrita.

Me riñe, se alegra,
está guapa en primavera
y hace otoño cuando leo mis memorias;
los intentos de poesía que escribí a los amigos
y las horas que pasé pensando en ellos
porque estaba a soledades compartidas.

Tengo marcas de su andar
en la piel que yo llamaba libertad
y aunque hay veces
que ni junto, todo eso, es suficiente;
se despista y pinta un hueco,
ella sigue, como siempre La Negrita.

Omar Alej.  

lunes, 11 de septiembre de 2017

Once de septiembre/Invito a bailar.

No puedo llegar a las colinas
El sistema está agotado
Vivo a base de píldoras
Por lo que doy a Dios gracias.

El libro del anhelo. Leonard Cohen. 


Tal vez no es el día,
para hablar de amor;
pero justamente por eso.
Vamos. Hablemos.

Uno del otro
sin contagiar las heridas que nos hicimos
y que nos hicieron; antes y después de todo.

No hay nada de humano en perdonar.
Perdonar es divino. Entonces,
en lo que duran las horas
del once de septiembre,
inventemos la esencia de Dios en nosotros
como fue hecho el misterio.

Invito a bailar
a aquel que ya sabe
cuanto duelen los pies al volver de la noche.

Recuerdo los sueños que tuve
cuando desperté temblando de frío
y nadie estaba ahí, fue una pesadilla.

Te extiendo mis manos,
las dos.
Espero que la uses,
para lavarte los pies,
reconocer tu cara
o rascar alguna comezón;
pero no empuñes con ellas
nada que te ate a la culpa:

Ojala que durante este sol
podamos ser libres de remordimientos.

A veces cuando tenemos el corazón
de alguien más en nuestro pecho
nos es imposible entender la letra
de nuestra canción
y esa melodía conduce los barcos,
tan lejos; que ya ni siquiera se llama naufragio.

Tú eres David Bowie
y él era un héroe;
sabes lo que digo…

Tal vez no es el día,
más de quince años después
los niños al crecer
se vuelven hombres capaces
de perder la razón.

Justamente por eso
lancemos una pelota,
caminemos un poco
con la mente en off
y sigamos la trama
de las buenas personas
que cuidaron la tierra
cuando la tierra lloró.

Omar Alej. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

Todo aquello que recuerdo.

"¡Qué mañana tan joven y hermosa hacía el día que nos conocimos! Recuerdo el día en que decidimos –¿pero acaso se decide algo en esos casos?– que nuestros caminos se unirían y formarían uno solo"

Cartas a Yves. Pierre Bergé. 

Pic. By Extraña (FloresFer)

Todo aquello que recuerdo,
que me duele, que me alegra,
que despierta y pesadilla.
Que me parte en los pedazos inconexos
y que luego los devuelve
en constantes mutaciones que derivan:
no seré jamás nada más
que aquello que se va alejando y acercando
al mismo tiempo en el que parto, en el que llego.

Todo aquello que recuerdo,
los delgados labios de Katia,
el robusto sexo de Francesco,
la hidalguía de león, el perro tuerto,
la verdad dentro de un sobre apoyado en las cenizas
de aquel fuego que otra vez, de vez en cuando,
si suena Cohen, vuelve a arder.

Todo aquello que recuerdo
escribe ahora y sopla viento
porque aleja mi intención
de cada espasmo de codicia
y solamente quiere ver que hay un final
al que no llego;
al que camino en soledad
aun si amo con el alma a mi mujer.

Todo aquello que recuerdo,
los peces de escultura en palo fierro,
los míseros carteles con mi nombre,
los juegos a ladrones
y a vaqueros y a soldados y a Bob Dylan
y a esos globos que tiraban hacia arriba
hilos voladores;
mi momento de dudar determinado,
la avaricia apagada con un rezo
y la ausencia de los dioses cada misa de domingo.

Todo aquello que recuerdo
es el gas con el enciendo
y la lluvia que sofoca
mi proscrita combustión;
mi pretérito a las seis de la mañana.
Sube al ritmo de las olas
y la luna que encarniza en alud
de pasiones embriagadas
con el queso y con el vino
abandonado en una mesa de noviembre.

Todo aquello que recuerdo,
la gran loba mexicana
en el zoológico de puebla,
la hamburguesa de McDonald
al llegar al aeropuerto en Guatemala,
los horarios inflexibles de Tijuana,
los ojazos soñadores, tapatíos,  
el gran cerdo en barbacoa
cuando el sur fue la Florida,
Obregón y la laguna;
éste miedo a las alturas
que comienza al despertarme.

Todo aquello que recuerdo,
imposible mencionarlo con sentido…

Fue,
es ahora
o será si así lo quiere…

Es lo mismo que utilizo
en el nombre de un lugar  
que siento adentro
y que quiere convertirse
en algo más que la esperanza.

Omar Alej.  




jueves, 7 de septiembre de 2017

Donde están conmigo mis hermanas.

Estoy sentado en la misma mesa
donde empezaron estas canciones
-hace unos cuarenta años-
atareado como una abeja
en soledad.

La mesa de la cocina. Leonard Cohen. 


Cuando te oculto la mirada
no estoy ocultando nada
que pudiera avergonzarme
o descubrirme…

Miro para adentro,
donde están conmigo mis hermanas.

¿Es nostalgia? No lo sé.

Fuimos buenos siendo unidos
quizá por ello somos buenos
en la rabia y el silencio
del licor de madrugada.

A Pamela la recuerdo
ahí conmigo en la azotea de Cuernavaca;
le enseñaba que fumar es algo malo
que también te sienta bien cuando estás solo.

Es de locos suponer
que alguien como ella pueda estar
y luego irse sin dejar de par en par
todas las dudas:

Me abrazó cuando caí en aquel patio
por querer ir a volar sin tener alas.

La resaca que ahora tengo,
Marisol me la curó desde pequeño
con sus manos maternales
y limpísimas, mi niña.

Me hacía huevos con jamón
y chilaquiles que llevar aquel trabajo.
Fue muy fácil ver llover
y ver las sombras, porque ella
-al estar embarazada-
estaba llena de esperanza.

Eso veo a ciertas horas cada día,
entre ellas, más unidas que los muéganos…
me da orgullo aprender cómo se aman
y da miedo no saber corresponder a ese destino.

Si bailaran las montañas
pedirían bailar con ellas
la milonga de las penas y costumbres.

Adelante encontraremos una isla
y volveremos a jugar que hacemos tele,
expediciones y batallas,
contra eso que se llama humanidad.

Solo a ellas cantaría Yesterday
a pesar de que no sé
hasta cuando llegaremos a mañana.
Omar Alej. 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Aún si estar lejos debilita.

A mí me gustaba leer sus poemas
A él le gustaba oír mi canción
Nunca nos interesó mucho
Quien tenía razón o no.

Irving y yo en el hospital. Leonard Cohen. 


Allá en Sonora,
en Obregón,
hay un morro de piel pálida
que rima realidad con esperanza;
es tan fuerte
como el mismo calor
que asola la ciudad
en que ahora vive.

Tomo de él
que se hizo grande;
pero rejuveneció ahora
que está cerca del río.

Narra la quietud
como un amigo narraría
una pelea que peleó 
encima de las tablas
de una barra encendida
por la que caminaban
maniquíes.

Lo conozco desde que llegó
minando mayo, el veinticuatro.
Recién nacido tenía la vida
como si no fuera pegársele a los huesos;
me hacía temer sobre su fragilidad,
acaso más consciente, desde entonces, de la mía.

Yo también estuve ahí,
cuando ahí estaba, en esa tierra.
Guardo juegos de béisbol que no gané,
besos de vecinas que venían
de ciudades imposibles, para mí, de pronunciar
y guardo algo, otra cosa,
que no sé si servirá llegado el día
de hacer cuentas y pagar por el legado.

No soy quien,
para escribir la carta magna
y decretar que sea cuidado
como a un rey lo cuidarían.
Sé por él
que aun cuando teme
piensa más en su valor
y en lo que le toca hacer con eso que sí tiene.
Sin llorar por lo que falta…

Allá en Sonora,
en Obregón,
hay un morro
al que en Camboya celebramos
porque dio lección de viento;  
es el típico bandido
que da rosas a quien no tiene nariz,
esperando que conserve en la mirada
la estructura del olor.  

Me hizo saber
que había leído mis palabras,
que estaba bien lo que mostraba
y que está bien lo que no oculto.

No podré jamás decirle
con cuanto amor lo echo de menos;
no es el trato que acordamos
y Él lo cumple:

Seguir fuertes
aún si estar lejos debilita.

Omar Alej. 

martes, 5 de septiembre de 2017

La noche más larga que recuerdo.

¡Atención! Esta noche es un hito
en mi vida. Después de esta noche,
 ¿cómo podré volver a mi
vida anterior?

Para siempre. Raymond Carver. 


La noche más larga que recuerdo
la pasé tosiendo y contarlo,  
en realidad, no parece madera,
para una crónica intensa
en las que lo que me gusta
es pasarme al bando de los sobrevivientes.

Sin embargo me he puesto a pensar en ello
como acto de reduccionismo,
ahora que las noches son breves,
que la lluvia se levanta
y yo duermo en mi casa
con mi mujer a mi lado,
creo en el tiempo que me queda.

La habitación era de Toni,
la hermana menor de un amigo de entonces
llamado Leobardo;
había dos camas.
En una la chica, su hermana
y en la otra nosotros,
Leobardo y yo.

Ni siquiera hoy
me parece excesiva la familiaridad;
pero el drama sucede
cuando recuerdo que en el cuarto contiguo
estaban los padres
y solamente una tela hacía de pared
partiendo en dos el mismo espacio.

Nosotros llegamos del parque,
pasadas las dos de la mañana.
Habíamos jugado futbol,
pensado en el modo de vivir en la luna
y bebido cerveza.

No fue en nada distinta
a la rutina de un viernes de noche
y aunque era común
que yo no tuviera donde quedarme a dormir
podía confiar en que alguno
me ofreciera parte de su techo;
así es como fue.

Ya estábamos listo,
metidos bajo las cobijas,
uno de cada lado;
pero al lado del otro,
se sentía así.

Después empecé a cerrar los ojos
y me hubiera dormido
si no es por la picazón que empezó
en mi garganta, la que trajo la angustia
por las molestias que daba
a los que ya dormían.

Me rompía hacia adentro,
quería contener esa fuerza molesta
que surgía de mi con la forma un sonido seco.

Desde entonces vivo con el temor
de verme en la situación
de tener que reprimir lo que viene de mi
y no poder hacerlo
porque ya nada me importa
del mismo modo en el que me importaba
dejar de toser aquella noche
en la que mi garganta se hizo un desierto.

Omar Alej. 

lunes, 4 de septiembre de 2017

{ Señales }


Vamos a seguir a la Deep Camboya.

No me preguntes cómo
Sé que es verdad
Ahora lo entiendo
Estaba allí por ti.

Allí por ti. Leonard Cohen. 


Vamos a hacer,
de éste mundo cuadrado,
una esfera que oculta y protege
a otro mundo mejor
que éste mundo cuadrado.

Vamos a oír doblar las campanas
y hacerlas que doblen
porque se ha muerto la negra silueta
de la soledad
de la desnudes ofendida.

Vamos a hacer
que se caguen de miedo
los propios demonios,
al ver que sacamos la piedra que brilla
de una oscura cueva
debajo de un campo quemado.

Vamos a hacer
y no dejaremos qué el tiempo nos diga
lo que podemos hacer:

Ya no abandonamos,
llevamos las manos
que están abiertas,
queriendo cerrarse
con alguien que venga
desde la otra orilla
a buscarnos.

Vamos a la extinción definitiva;
pero ni las trituradoras
ni los elementos  
ni ponernos de cabeza bajo la tierra
serán suficientes, para dejar de saber
que ya antes volvimos a empezar de nuevo.

Vamos a hacer las paces
entre tu pasión y la mía
y lo que sea más difícil
lo haremos en paz,
inventándole un lado
que poder desdoblar.
En respuesta las formas geométricas
de la razón

Todos nosotros
nos hemos llevado
la cara al regazo,  
pensando que hay algo que empieza
a mirarse muy verde
a través del cristal.

Ellos eran los padres borrachos
de los niños hablando
sobre la forma correcta de incendiar una casa.
Ellas eran las madres huyendo
de una casa atracada sobre los naufragios
y la libido agria de niñas sucias con la cabeza rapada.

Pero vamos a hacer
que se enteren de la primera cosa
que no han podido quitarnos…
vamos, amigos, ahí vamos.

Vamos a seguir a la Deep Camboya.

Omar Alej.

viernes, 1 de septiembre de 2017

No es un mito. Ojos de loca, existe. Yo la vi.

¿Volvería a vivir mi vida otra vez?
¿Cometería los mismos errores imperdonables?
Sí, si tuviera la menor oportunidad. Sí.

Lluvia. Raymond Carver. 


Ojos de loca,
pensé que lo sufriría;
pero me alegro de ser yo
el que te diga que estás loca:

Ojos de loca,
negro espuma de la sal
mirando al cielo,
a las aves de revés
y a los huecos en la tierra
que jugaba de pequeña
y que aún siente entre las manos.

Ojos de loca;
son capaces de reír mientras que lloran,
de subir mientras que bajan,
de romper mientras se cierran,
de ganar mientras que pierden,
de mirar mientras se van.

Ojos de loca.
Estás dándome lecciones
de mareas que se escalan,
para ver el horizonte
que se oculta bajo el mar:
pensaré que lo mejor
es comprarte la idea
de otro modo me estarías manipulando.

Ojos de loca,
atacando a mí retina,
dando miedo a mi nación,
ninguneando aquellas musas,
traicionando a mi pasado,
empalando mi coraje,
seduciéndome la pena
y cazándome al dormir.

Ojos de loca,
a donde sea que te vayas,
de mi amor llevas la daga
y serás la que no llega
porque estás en mi atrapada.

Ojos de loca,
resumiendo a voluntad
todo el peso de la historia.

Ojos de loca
y caminata a la mañana
a través del cementerio;
donde siguen enterrando huesos
tus idiotas perros muertos.

Ojos de loca,
Naveganta de las olas del placer
cuando es prohibido y capturado
en las redes de viento
que te sacas del sombrero, sombrerera.

Ojos de loca,
ermitaña de mis rezos
y maromas a mi fe
en la cuerda floja.

Ojos de loca,
despertabas a mi lado
cuando estaba en medio
de crueles resacas
y luego fuiste la señora
de un pescado parlanchín
que caminaba;
nunca antes me sentí
tan poca cosa y te quedaste.

Ojos de loca,
si te has ido, volverás, para septiembre,
porque llueve
y tú tu cuerpo lo cobras
por hojas.

Ojos de loca,
belleza en la que no cabe
ni la ambición ni la idea la nada.

Ojos de loca,
tus voces me hablan;
me piden picarte la oreja
con toda la fiebre
que riega en mi lengua.

Ojos de loca,
cerca del fin te conté
de la idea que me persigue;
despierto en el medio
de la plaza roja de Moscú
siendo yo mismo,
mientras que en la tierra
no existe registro de nadie
que hubiera sido yo…

Ojos de loca;
como no te gustó el camarero
me hiciste llamarlo,
para pedirle la hora
que no estaba en el menú
del restaurante suizo.

Ojos de loca;
mirar en tus ojos
la otra locura, la guapa.

Omar Alej.

jueves, 31 de agosto de 2017

Porque ya te has ido otras veces.

Lo que le hizo
es una historia aparte. Le cortó la cabeza
ahí mismo, en el suelo.
Anatema. Raymond Carver. 


Te extraño siempre
y entonces no es cierto
que la medida del tiempo
sea relativa…

Debo decir que no es muy práctico
hacerlo mientras que miro un partido de futbol
en la televisión y término con los pantalones abajo,
mientras que veintidós futbolistas patean la pelota
tensando las piernas, al frente de una red intacta.

Seré vulgar al decirlo
-lo soy igual si me callo;
pero si estoy comiendo un asado,
en el asador del Danielo,  
recuerdo lo bien que te queda
la sopa de hongos,
porque te extraño siempre…

La lluvia tal vez
sea lo más ordinario
y el mundo quizá
esté hecho con cosas
que una vez se perdieron;
Solo que nada de eso
me sirve de ayuda
cuando empiezo a extrañarte
porque está lloviendo
y ha pasado una chica
con el cabello corto.

Tú sabias que te quería a mi lado,
para poder torturarte con inmunidad
y que no había perdón que valiera,
para compartirte la luna.

Es otra historia de amor
que se rompe en la mesa
de un café popular
porque uno pide un croissant
y el otro mira a la calle.

Agosto se acaba,
los meses se van, nadie lleva la cuenta  
y yo te extraño siempre
aunque sé que hay mucho más
que ésta única manera
de ser única al hacerme más pequeño
e ir llegando a las distancias necesarias
que hacen gas a la nostalgia
y todo explota hasta llegar
aquellos días en los que estabas y no estás.

Y es que a pesar de haber hecho lo que hago
sigo estando en paz con lo que rompo;
tus profecías me traicionaron,
me advertiste mantener la guardia arriba
y así fue que conseguí
todos esos puñetazos en la cara.

No soy un niño caprichoso
ya lo sabes y también
te extraño siempre.
Estoy bebiendo del veneno
que se llevara a mis ojos
porque ha sido esa sustancia
la que me guiaba en la noche
y además que para siempre es para siempre
si te extraño.

Omar Alej.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Tú del sur. Yo sin norte.

No sé cómo va acabar esto
Tú siempre lo has dejado abierto
Pero oh, tú eres la única amiga
Que nunca creí que conocería.

La gran línea divisoria. Leonard Cohen. 


Tú eres la dueña de la paz.
Veo que tratas con naciones,
para darles a regar noches con playas;
que los guardas de la nada,
en los parques y oficinas
de ciudades donde nadie roba a nadie.

Yo inventé la guerra,
abastezco con mentiras
a los topos del subsuelo
que nunca vieron a un ahogado
salir por televisión.

A ti nada puede herirte
y me muero por matarte.

Ritmo de lo que camina, no confundas
y no des como regalo el confundir.
Ésta es una manera de amar
y es más grande que las formas del amor.

A tus novios los conozco
y me gustan
y los quiero;
pero no soy nada con ellos,
solamente uno que pasa
y se repliega entre la gente.

En tu cara veo mi cara
y si lloras,
como un tonto masoquista
aguanto el llanto hasta llorar
sufriendo arcadas.

Incluso si lo piensas,
mientras subes las bastillas a tus faldas
y me silbas como el viento silbaría,
antes de empezar a escribir ésta diatriba,
de sucesos que suceden porque un mar extraterrestre
no ha pasado,
recordaba que decías que un día ahorcarías a tus muñecas
con la estúpida bufanda verde
que tu madre te tejió por navidades.

Todo eso era normal
porque un farsante con mi clase
no era el chico que llegados los recreos
te buscaba para darte de comer
la mitad de su merienda.

Tal vez digas en susurros
que de nuevo me supongo
unas artes que no tengo;
pero mira como vuelan,
-cuando paso,
todos los niños juntos,
todas las niñas juntas.

O quizá prefieres decirlo a gritos,
como la noche de octubre
en que tus reebok acabaron
como un cable entre los cables
y te viste abandonada por el gin
que le brindabas a la mujer gorda
que quería convencerte de que era Steven Taylor;
pero mira como vuelan
-cuando paso,
todos los niños juntos,
todas las niñas juntas.

Sé que es vicio y anormal
que me sepa tus maneras de volver,
alucinando que es a mí a quien regresas;
pero si no digo la parte en la que despiertas,
sobre la piel del asiento trasero de un automovil extranjero,
acabaría por contar lo frío que es el culo del diablo
donde me encontraste.

Omar Alej. 

martes, 29 de agosto de 2017

Solamente nos separa una línea imaginaria

Puedes volver a fumar
y lo que se llama “tu muerte”
y lo que se llama “tu vida”
veras
con los ojos de la sabiduría.

La Corriente. Leonard Cohen. 


Me hice tiempo acumulado
y tú también.
No se ven muchos por aquí
y no sé de qué se traten en estos tiempo
del imperio racional;
pero es casi un milagro,
recordarte y que tú acudas.

Ayer estábamos juntos,
alargándola a la presa;
juventud
que se revela en contra de tus celos
y los míos y los nuestros y aquí estamos.
Alargándonos nosotros,
a nuestro hincha
que es el tiempo.
¡Viva, viva
que re viva
la saliente que termina por decir
que no hay paso y por pasado va la muerte!

Ya no llevas botas blancas Dr. Martens  
ni el cabello alborotado
ni el embrujo de tus ojos sigue al sol.
Estás bello como un fruto aún en la rama
y ya sabes que caerás enamorado
al más leve movimiento de su cuerpo.

Ahora mismo me levanto,
me preparo en el café
y recuerdo lo que no debo contarte;
porque igual y aplastaría
tu cubierta de veneno, inframundial.

Cada día en lo alto de un castillo,
construido entre tierras,
para más nunca enterrarte,
planto un radio y sintonizo las noticias.
Bueno es cuando llega mucho
y no comprendo,
solamente veredictos de culpables
de lo mismo.

Ignoraba que te quiero aún sin verte
y se hizo tarde. Tú en las calles trabajando por el pan
que nutre el fin de los finales.
Yo hasta el fondo de la alberca imponiendo el nuevo récord
de la forma en que un idiota aguanta el aire
bajo el agua.

Pero hermano, gran hermano
e hijo de puta, como yo,
dale un golpe a éste canuto
y tú dime si está ahí
lo que yo miro en el humo.

Sigo oyendo decadente
la sentencia del poeta que te gusta
y el sagrado uniforme, coronel,
no intimida a las tres ratas que lo roen;
ir rezando por ahí
que queda un dios en la madera
es tu forma de alertar de que has llegado
a llevarte a mi mujer.

Si es real lo que me cuentas,
y ya tienes el poder de las confianzas en ti mismo,
no soy nada que pudiera complacerte;
es menudo el desencuentro entre dos niños
que pudieron evitar crecer y no lo hicieron…

Solamente me hice tiempo acumulado
y tú también…
solamente nos separa una línea imaginaria,
yo estoy vivo y tú estás muerto.

Omar Alej.

lunes, 28 de agosto de 2017

De camino a la derrota.

Y las guerras pueden volver a empezar
La tortura y la risa
Gritamos alto, como hacen los humanos
Ante la verdad, y después de ella.

La Gran Línea Divisoria. Leonard Cohen. 


Thomas es un trago largo,
cigarrillos en ayunas
y dos píldoras al día,
contra la acides estomacal.
Sale poco de su casa
y cuando lo hace
de inmediato siente ganas de volver.

Es mayor, no tiene esposa
ni los hijos que tal vez pudo tener;
si no fuera porque es un hombre solo
que no quiere resentir la soledad.

Hace días lo encontré bajo la sombra
de unos árboles llorones y él tomaba coca-cola;
es normal que en esa pose
se parezca a Bruce Springsteen.
Me acerque a saludarlo porque siempre que me acerco
dice frases de poetas y silencios de muy alta precisión.

No soy joven ni mayor.
No estoy enfermo ni cansado.
No conozco más peligro
que seguir viviendo en la ciudad
que muchos abandonaron,
para ir a buscar paz;
pero quiero recordar, por siempre,
que es posible que haya gente como Thomas.

Nunca dice saber nada sobre nada
y no sabe si está yendo o regresando;
yo no he ido nunca al río
y le conté que ahora volvía de haber estado
dando vueltas a la casa de una chica que me gusta;
pero vive con su novio, un misionero.

Despertó, en mí, tristeza,
el no tener más qué decir
y también fue cuando supe
que un silencio de muy alta precisión
nunca se acaba.

No lo dijo;
pero Thomas tiene cinco amigas
que lo van a visitar
distintos días de la semana.
A veces hacen el amor
y a veces no…

Pajarita va los lunes,
muy temprano, en la mañana.
Mientras que le cuenta
lo espantoso de sus fines de semana,
con los niños de su hermana
correteando en todas partes,
que no sabe ya quién es
y lo mucho que le duele
que su padre se haya muerto,
le cocina las meriendas
de los días que tardará en regresar.
A veces hacen el amor
y a veces no…

A la tarde de los martes
va Lobita, la mujer más pelirroja
de la tierra.
Se desviste cuando entra
y se sienta sin la ropa
a lo largo del sillón.
Quiere ser ajedrecista
y aunque mueve solamente
una pieza por partida,
es más buena una vez que dan las ocho
en el reloj y ya tiene que marcharse.
A veces hacen el amor
y a veces no…

La mujer de los lunares
Es los miércoles de noche.
Ella odia a su esposo
porque dice que su esposo
no la ama.
Mientras llora,
por los besos que nunca tuvo en matrimonio,
lava platos y sacude,
dobla ropa que ha planchado
y también tiende la cama.
A veces hacen el amor
y a veces no…

Cuando es jueves
nadie entra a donde Thomas
está viendo, para afuera
y escuchando el porvenir
que se canta en las canciones
del pasado.

Para el viernes,
al punto de las cuatro treinta,
llega Flora y lleva flores;
las coloca por doquier
y les pregunta si han mirado
que ha bajado ese kilito
que la hacía parecer algo llenita.
Si no hay nada que la obligue,
para irse,
se queda a pasar la noche
y leen juntos; compartiendo la luz
de una lámpara de mesa.
A veces hacen el amor
y a veces no…

Si los sábados son largos
y calmados, llega Texas, la salvaje.
Beben mucho, hablan fuerte,
rompen vidrios, se maldicen,
se despiden, para siempre
y luego lloran.
Ella echa cosas de él en su automóvil
y se va sin que Thomas le pregunte
cuando vuelve.
A veces hacen el amor
y a veces no…

Los domingos nadie viene.
No sé lo he preguntado;
pero sé que Thomas cree
que son días, para estar con la familia
y que (aunque él tenga un lazo muy profundo y poderoso
con quienes le conceden el honor de ser amigas) es mejor así.

Si es terrible o es un santo, no lo sé.
Ya no valoro a las personas, más allá de sus codicias.
Ese es Thomas,
un señor que no desea salvar a nadie
o ser salvado. Sabe que unos entre otros
nos pasamos de camino a la derrota.
A veces hacen el amor
y a veces no…

Omar Alej.