viernes, 22 de diciembre de 2017

Mientras nos dure el amor.

<<Mientras dure esta música, seremos en el aire la flecha.>>

 Música griega. Jorge Luis Borges. 


Mientras nos dure el amor
por la mañana sabrás
que yo te amo mucho;
no hará diferencia
que el paraíso no exista
y que si aparece no sea
lo que un día iba a ser.  

Mientras nos dure el amor
volveré a casa sin aire,
tomaré el colectivo de vuelta,
estaré doblado,
casi sin dimensiones,
asombrado por mi cobardía
y te alegraras de saber
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor
no tengas pena porque  
en otros besos me bese.
Si acaso beso a traición,
manchando conmigo tu blusa
de cualquier modo sabrás
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor
tendremos luna y estrellas
en un techo de cartón;
el mar de fondo en tus ojos
hará reflejo negro de ellas
que también saben
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor,
Corazón,
de mi tendrás las mentiras
que son la pura verdad;
las mil canciones que cantan
cuando el placer se despierta
y cuando quieren cantar
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor,
en la ciudad todo el viento,
en la penumbra un umbral,
para escondernos del miedo
y hacer los breves rayos de luz
que dialogan
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor
te puedes ir donde quieras,
tal vez ese fuera el camino,
saber de mundos secretos
en los deseos de los otros,
volverme la espalda,
vender mi televisión y jactarte
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor
en las entrañas del cielo
haré estallar el olvido
que nos llevó a las heridas
que hacen sangrar la memoria.
Lo haré por ti, porque sé
que lo he aprendido de ti;
que yo te amo mucho.

Mientras nos dure el amor
esto que escribo será un calendario,
algo más que palabras,
como es en esencia el silencio.
No te conformes y dime
que yo te amo mucho.

Omar Alej. 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Cirque du Soleil es una mierda.

El odio
en estado puro
es retroactivo
personal
e intransferible.

Odio. Roger Wolfe.


Hay mucha gente amable
que ama las tonterías,
tipo la última exposición
del último gran artista
latinoamericano.

Hay vendedores de frases como esta
y solicitantes de audiencias
como cualquier otro
(rasca y gana en un solo poema).

Muchachos perturbados
que piden buenas vibras,
para no sé qué milagro,
se mudan al distrito federal
y creen que una aventura  
sería no dormir hasta mañana.

Aquí mismo en este año
se ven tribus que bendicen
el vulgar mercantilismo
de su propio corazón.
Hacen huecos
donde meter la cabeza
y ver el mundo,
Cirque du Soleil es una mierda.

Hay quien dice que estás muerto,
hay quien dice que estas vivo;
pero nunca escucharas
que en el cansancio nada asusta.
Hoy mi fe está en Mi Compadre
y pongo el foco en los nueve kilómetros
contra la ansiedad.

Son muchísimas las gentes
que desean conectar líneas privadas
con el dharma,
para alzarse sobre ti
como una estaca brillante
que castiga al poseído por la nada.

De pimientas y de sales,
de eso hablan mientras comen
vegetales sin sabor.

Ojala fuera mejor que todo eso.
Estoy lleno de licor sin nada a cambio.
Como un buen propagador de la ignorancia
siempre bebo, para nadie.

Si me lo preguntan
Roger Wolfe tenía razón
y eso es el odio;
las cosas que me gustaría hacerles…

Omar Alej.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Comprender por qué.

Conozco
esa sensación.
Y te deseo mucha suerte
la vas a necesitar.

AL LÍMITE. KARMELO C. IRIBARREN. 


Uno quiso la cabeza,
otro negoció por las orejas
y el que tenía la cabeza se las dio.

Yo pedí la pata izquierda delantera
porque la cola ya había sido elegida;
quedaban tres patas y se sortearon
con éxito regular…

Sin los genitales
(que fueron mutilados)
el tronco fue cedido
a la memoria del chico que se negó
a formar parte de aquello.

Al final
todos necesitábamos una parte
de aquel gato enfurecido
que luchó hasta el final
y comprender por qué.

Omar Alej. 

martes, 19 de diciembre de 2017

Todo lo que puedo darte es flotar contigo en singular.


¿Como decía Pavese?
No, como Pavese no. Como ese músico
de jazz. ¿Te acuerdas?
Freddie Green.
Llega, toca, lárgate.

Llega, toca, lárgate. Roger Wolfe. 
Al mirarme en el retrato hablado
lo que explican tus retinas
es que anhelo  
demasiados sentimientos
y muy pocas esperanzas.
Por ejemplo
hablo de dios.

Si sonrío es porque puedo verme
solo en el destino
que es igual a lo de ayer:

Solo hay olas, para un barco de papel…

Queda esa nueva soledad
que encuentra el mar
y aunque nunca toqué tierra  
esta vez me perderé
por las noches sin contratos
de memoria.

Todo lo que puedo darte
es flotar contigo en singular.

Si te aplasta
la tensión y no hay naufragio,
llévame a otro lado;
en el mundo del poder
un talismán
has del fracaso.

Te doy todo cuanto tengo
porque sé
que no tengo nada.
No es tan fácil ir así
como yo voy
que no me muevo.

Mi virtud es una dosis de humildad
que no es en serio;
no bromeo cuando digo que en verdad
muy poco importa: La crueldad que podríamos usar,
para prevenirnos del que oculta su razón
en las razones y algo más...

Ten mis duelos,  
cobardía
e ingratitud;  
juntos hacen sombra,
para que
el sol ya no amanezca
tras los bólidos que arrastran
el arca de Noé

Me distingo
por aquello que ignoran,
los que siempre advierten.

Ya no queda nadie a quien salvar
y tampoco queda alguien que nos salve;
es por eso que te digo que vendré
cuando tú te vayas.

Omar Alej.  


lunes, 18 de diciembre de 2017

Te recuerdo follando.

Nos sentábamos en las últimas bancas, donde nadie podía vernos; pero todos sabían que estábamos ahí. Metías tu mano dentro de mi pantalón y yo metía mi boca dentro de tus besos. La mejor parte era tener que levantarme y caminar con la mancha de semen haciéndote reír.

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej. 


Te recuerdo follando
no es un caso de pena
ni es memoria robando
lo que hace presente el olvido.

En la edición del invierno
vas de prisa, te corres
y corro
detrás de ti como un miedo
que en casos de nada, despierta.

Tú estás sentada conmigo,
yo estoy encima de ti.
Me dices de aquel que tenía
más grandes que yo las pisadas;
qué bueno que fui, para el otro lado...

A veces uno recuerda
que hay demasiadas canciones malditas
que a nadie hacen falta.
Incluso el sonido de las teclas levanta
un toque de queda  
después que el rumor del silencio
exige el derecho de hablar.

Hay una seña indiscreta
de lo que estoy recreando
cuando sucede la suerte
y estoy metiendo la lengua
en uno de esos destinos
que desaparecen
con la misma llovizna
que siempre queda detrás de cualquier
día de lluvia.

No nos era posible
desprender de la carne el alma
y tuvimos que vernos los ojos
incrustarse en el viento.

Si no creyera en la poesía
te diría que soy incapaz de mentir al respecto.
Te recuerdo follando.

Omar Alej. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Mirándote a ti.


Estar aterrados por aquello que vimos nos mantenía concentrados y seguir manteniendo la mirada; no fuera que aquello –en realidad, fuera peor.

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej. 


Si me abres los ojos
podrías ver los caminos
que rodean la ciudad;
por alguno habré llegado  
y por otro me habré ido…

Algo debería estar ahí,
todavía, picando la lente,
de la tormenta de arena  
como una venganza
y la sed que después  
no se podía controlar
con galones de agua salada.

A partir de entonces,
junto conmigo,
habrás visto la rabia
del hombre al que di las noticias
sobre el paradero
del mayor de sus hijos.

Si me abres los ojos
ten cuidado al romper
la cortina de baño
con la que se ahorcó;
yo tengo un corte en la mano
que no me deja dormir.

Dentro,
con la densidad
de gotas de lluvia,
pechos, caderas,
ombligos, lunares
y el color de la sangre
en su dentadura
tras una mordida.

Tal vez te sorprendan brillando
un par de pendientes de cristal
con forma de abeja,
la niña callada al centro del coro,
la ceniza en la lata arrugada,
la cuchara podrida
y aquel contorno de baile
que quiso la luna sobre una pista de carreras.

Si me abres los ojos
es necesario el sonido de los tractores
como instrumento de corte
y quizá no haya nada;
pero estaré mirando,
mirándote a ti.

Omar Alej. 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Viaje aquí.

Compartimos un rostro atrabiliario
en distintos espejos y distantes
los finales nos tañen separados.

Abmaterialización (o ubicuidad). Roberto Merino. 


Fue duro tener que llegar,
para darte cuenta
que no existe Londres,
Inglaterra o Tony Blair.

Qué emocionado que estabas
en la pendiente
de tu boleto europeo,
cambiando de mano,
como si fuera una hoja caliente,
el misterioso destino…
sin sospechar que París
brilla mucho más en la sala de un cine
que no padece la memoria del río Sena.

Ahora pones monedas
en el bote de las maldiciones
aún estando callado.
Amigo mío, un avión
no saca a nadie del mundo;
fue lo primero que viste
cuando se abrió la escotilla.

La postal que no enviaste
-la que no recibí-
no ha viajado más lejos
que nosotros dos
en el juego de Risk.
Tú tomabas Berlín
y luego fuiste volcado  
a perseguir la hidalguía.

Así llegaste al confín
de lo que tus ojos soñaban;
pero qué mal te sentó,
al despertar,
que lo que soñaste
fuera solamente el vomitorio
de un circo.

Sé cree que la vida
está en otra parte;
se siente lo lejos
como si fuera el volver
a nuestra esperanza
y si seguimos aquí
es lo que queda
de lo que hemos perdido.

Hermano,
es muy linda la luz
en la fotografía;
pero a ti no te veo.
Sé que estabas pensando que aquel
podrías haber sido tú.

Omar Alej. 

viernes, 8 de diciembre de 2017

Mi transformación sigue siendo un animado extracto del vacío.

“Había dormido toda la noche en ese río callado, como un bote en una corriente silenciosa.”

Crónicas Marcianas (Ylla). Ray Bradbury. 


La radioactividad de aquel río
de piedras a la mitad del desierto
me convirtió en este pez
que camina oliendo a escamas
y boqueando a través de tantas cosas
que no entiendo.

Aún no sé de lo que soy capaz
y no sé si con  el tiempo
conseguiré la forma de llegar a saberlo.

Mi transformación
sigue siendo un animado
extracto del vacío.  
Cuando salí del agua
me encontré con la belleza
de la faz de un huracán
que descansaba en mi cabeza,
solitario.

De repente
-ahora mutado- sucedieron
las mil lunas que conté
mientras que el hambre
se volvía lo que había de comer
y fue por eso que nunca regresó
-a nuestra casa- el cordero de dios.
El maldito bicho flaco.

La version se hizo indistinta
y cambió mi voluntad por escapismos
e insolvencia intelectual.
Volví de los lugares
a los que nunca fui
y dormí como si fuera
aquel otro que salió del laberinto
y se hizo, con los años,
de un pálido color de piel en el papel.

Títeres de seda,
construcciones con agujas
en mis ruinas, intestinos.
Diplomacia con la sal,
póstuma eventualidad,
brindis de cumpleaños con cicuta,
copas de unicel, amor de armar,
moratoria del destino.
Folletos de un país
que no se llama Rusia,
ventrílocuos callados,
dormidos en el sol de Buenos Aires,
insectos figurando la ficción;
veliz y contrabando…

La intermitente luz de aquel billar
me convirtió en este humo sin geografía
que se extingue través de tantas cosas
que no entiendo:

El mundo de las leyes  
se tornó en la dimensión de los absurdos
y yo tengo ahora el poder
de ser ese que se cae
mientras observo su caída;
porque voy del brazo de su mujer
y de ella lo mejor también es nada.

Omar Alej. 


jueves, 7 de diciembre de 2017

Shameless.


"No me queda energía para ocuparme de los grandes problemas del mundo".

La Mancha Humana. Phillip Roth. 

Qué bonita que es tu casa;
esa casa que quedó
en un solo pie junto al peñasco
cuando el filo del temblor
rajó en pedazos el concreto
de cada sueño a la redonda.

Ya lo sé que ahí no están;
pero quiero ser también un mentiroso  
cuando digo lo que he visto
y a través de tus ventanas…
si he querido ver un lince
lo he mirado recostarse
junto a ti y vigilar mis intenciones.  

El café peor del mundo
lo probé en tu cafetera,
directamente
y sin servirlo en una taza;
te sentiste por primera vez
acompañada.
Eso fue lo que surgió
entre tantos
otros temas de evasión.

En tu cama han dormido
mil mejores comisarios
del placer y el sexo duro
(duradero y sostenible).
Yo tomé cosas prestadas
de tu cuerpo
y las conté sin ser discreto;
justo ahora el sector más marginal
de nuestro barrio está enterado
que al follar gritas el nombre verdadero
de Godot y está esperando...

No te alcanzan los dineros,
no hay cortina en la bañera.
Nada más que ese colchón,
sin una base,
es tu escalera pa subir
al mar de fondo.
Cada grieta en las paredes
aventura viento frío
que calientas con la ávida
parrilla que robaste
de un camión de mercancía hecha en Taiwán.

Nada temes,
todo pasa y nada importa.
Te entretienes en saltar
la hegemonía de los dramas
y sonríes mientras fumas
un canuto;
porque yo acabé muy pronto
y ya me voy
de tu casa que es bonita
y no cayó cuando el temblor
rajó en pedazos el concreto
de cada sueño a la redonda.  

Omar Alej.  

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Se roban la luna y ya no puedes saber que te quiero.


¿Cómo te atreves siquiera a aproximarte a estas puertas sacrosantas, con las fauces aún ensangrentadas por tus últimas cruentas refecciones, asesino?

El reincidente. Rafael Sánchez Ferlosio. 


Se roban la luna;
pero tú estás lejos
y ya no puedes saber que te quiero.

Estuve cortando los vasos
con la hoja del estilete
que dejaste bajo mi almohada
porque suponías que mis sueños
eran los que motivaban tus pesadillas.
Yo también quería defender
tu derecho a dormir
abrazando la almohada
que droga la memoria…
ahora con la carne del vidrio,
abierta, veo que el insomnio,
además de la lucidez, sana con la enfermedad.

Se roban la luna,
pautas paz con las olas
y estás harta de todo;
que no te confunda volver 
todavía siendo la tarde.  
Ya ni la estrella marina,
ya ni los gatos,
ya ni la blanca consciencia
en la espalda desnuda
de una mujer negra en la orilla.

Se roban la luna
y ya no puedes saber que te quiero.

En los libros de antes
parece resuelto lo que pasa ahora…
sabías que no sirve de nada
hablar del árbol
que apagaba el portal de tu casa,
como luz de las sombras
que hace un esqueleto,
si no hablamos –también,
de quien lo observa quemarse,  después.

Yo también lo sabía,
como el amigo que era portero
de un hospital,
e ignoré las fregonas,
las cubetas, los trapos,
el algodón, las jeringas y el azul casi roto
que sonaba en la radio
y llenaba el cuarto de servicio;
ahí donde había un portarretrato sin fotografía.

Se roban la luna,
dan paso a las horas,
a la espada sin filo
que son a veces los sueños
y ya no puedes saber que te quiero.

Los terrores persisten,
ahí hay uno que ríe,
acá hay otro que canta.
La corriente del río
parece otro nido  
porque ha llevado la sangre
a las venas del mar;
pero hay noches sin aire
donde lo que se respira
es aquel mismo terror
que ocultamos detrás de deseos.

Ya no se vuelve la vista
cuando la oscuridad se revela.
Se roban la luna
y ya no puedes saber que te quiero.

Omar Alej. 

martes, 5 de diciembre de 2017

Empezar a llamar pan al vino.


Desde siempre, nunca he deseado otra cosa que ser un gran escritor y la gloria inmortal, pero ya se ve y se entiende a lo que han quedado reducidas las ilusiones.

Los diarios de Emilio Renzi. Un día en la vida. Ricardo Piglia. 


A partir de ayer
la gente a la que conozco
no me reconoce.
He cambiado de fuentes,
para saber lo que sé…

Como era un idiota,
un niño idiota con mocos
y me gustaba escribir,
inventar historias
y mentir de cualquier manera,
me llevaron a ver
la crucifixión de Jesús.

Aquel día fue precioso;
el sol arriba,
en su justo lugar.
El viento corriendo,
sin más competencia
que volver a llegar
desde donde venía…
no sé qué decir del camino,
nunca supe muy bien
donde empieza ni dónde termina;
pero al menos las calles
se poblaron de puestos
con venta de telas, sombreros
y jarros. De una multitud
que se agrupaba
en muchas decenas de gentes.

Íbamos a ver a un hombre
al que clavarían en la cruz,
pasaría frente a nosotros
y disfrutaríamos de verlo doblarse
por el peso de su condena.
Además, decían,
iba a llevar una corona de espinas
y un azotador que le azotara la espalda
a cada paso que diera encarnando la sed
más amarga.

A mí me dijeron que guardara el recuerdo
que escribiera sobre eso
y que en lo posible
lo volviera memoria  
de las cosas que somos
y de ciertas cosas que hacemos
con lo que nunca seremos.

Tal vez me dio pena
el sufrimiento y heridas,
en lo que se iba convirtiendo…
me impresionó que el silencio
y el ruido
estuvieran hechos con lo mismo.

Le dieron muerte
y la fiesta se convirtió
en un gran caldo
de efervescencias.
Estaba el sueño pasando.
Se había logrado la muerte de dios  
y yo me imaginaba escribiendo al respecto;
pero resucitó
y con los truenos de su voz de fantasma
nadie pensó que aquello fuera un milagro.
Era la resurrección de la muerte
y cuando todos salieron huyendo
mi pueblo quedó abandonado.

He conseguido
no querer resolver el misterio
de aquella sangre brotando
y convertirse en promesas.
Hoy han declarado que el hombre  
ha superpoblado hasta el mar  
y a partir de ayer
la gente a la que conozco
no me reconoce.
Yo estoy por servir dos copas
y empezar a llamar pan al vino.

Omar Alej. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

La llamada, para pedir cocaína.

"Un tiburón puede comerte una pierna o puede comerte entero, eso depende del hambre que tenga."

Lo peor de todo. Ray Loriga. 


Hola Tom ¿cómo estás? ¡Leela! hola y ola de la mar ¿dónde estás? necesito pedirte un favor, por favor. Dime ¿qué pasa? ¿ahora qué? solo te advierto que sigue siendo muy extraño esto de ser ex novios y que sea precisamente conmigo con quien corras cada vez que necesitas algo. Leela ya lo sé, no te pongas así, te prometo que es la última vez ¿vale? Tom, siempre es la última vez; pero venga, dime ¿qué necesitas? Te cuento, es que estoy medio colocado, muy contento; con unos amigos nuevos que conocí y pues no quiero cortar, el lio es que ya no tengo dineros –tú sabes- y aunque sí hay de tomar se nos acabó la coquichi, el periquito, la dama blanca, el contenido freudiano de nuestras perversiones. Vale y ¿qué quieres que yo haga? yo no tengo, fúmense un porro o sigan bebiendo, si se acabó se acabó. No Leela no digas eso, recuerda lo que decía Máximo Gorki <<es, cuando menos, vulgar culpar a los demás de lo que uno deja de hacer>> Tom, la frase no es así y no fue Gorki quien la dijo ¿No? ¿como es? ¿quién la dijo? Da lo mismo, lo siento; si fuera algo importante me llamas, no para estas cosas. Oh, perdona no quería incomodar tus horas de sueño; siga durmiendo, siga durmiendo y no veas debajo de la cama, recuerda que te da miedo encontrar ahí a tu amiga desparecida. Qué odioso eres Tom ¿qué significa ese tono? ¿se supone que estoy mal por querer dormir? eres idiota. Al menos soy un idiota liberado y con la fuerza suficiente, para ser quien quiero ser. Ah muy bien, muy loable; pero ¿y la cocaína? ¡Bruja! no te burles, es en serio, ayúdame.  A ver, Tom, me imagino que es un disparate de los tuyos; pero –exactamente- ¿qué quieres que haga? Gracias, Leela ¿de verdad me vas a ayudar? Yo no he dicho eso; pero cuéntame, igual ya se me ha espantado el sueño. Pues eso, guapa, que estoy en una movida muy chula y pues hace falta materia y quería pedirte –por favor, me ayudaras a contactar con tu dealer. Qué joda, Tom, pues te paso el numero; pero a ver si te contesta. No Leela, no, el tema es que yo no puedo ir y además no traigo dinero; lo que te pido es que lo contactes, le pidas tres o cuatro gramos, vayas por eso y lo traigas acá; ya después te vas
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………....

¿Leela? ¿sigues ahí? Qué demonios, Tom, es que no me lo creo ¿Qué? ¿qué pasa? es solamente un favor, yo lo haría por ti. Que me lo pidas me hace querer hacerlo y al mismo tiempo avergonzada de mi misma ¿nunca te has planteado la posibilidad de que tenga dignidad? Leela, no digas eso, somos más que esos trucos de lo que es bueno o malo, lo correcto o incorrecto; somos caballos salvajes como la canción de los Stone. Claro, siempre y cuando se te cumpla cada capricho, que además te inventas –siempre- estando morado de contento, no Tom; no va y tú no eres Keef. Qué mal, me había emocionado, a veces todos esos francotiradores, de todas las azoteas, se van a tomar una cerveza y en su ausencia yo puedo disfrutar de cuatro rayas escuchando canciones o el disco de Berlín; como hubiera querido Lou Reed. No creo que a Lou Reed le hayas importado, es más; no creo que a nadie le hayas importado. A ti te importo, Leela ¿te importo? Voy a comprar tres gramos y me los vas pagar, además me voy a quedar uno y nada de que te los dejo y me voy; me quedaré a ver si yo tambien te pido algún favor. Bienvenida. Nada de bienvenida, no te hagas el amable ¿con quién estás? ¿quiénes son esos amigos nuevos? No hay nadie Leela, estoy solo, acá te espero, no tardes.

Omar Alej. 

jueves, 30 de noviembre de 2017

En esta rutina.


[Nunca encontré la chica /Nunca me hice rico / Sígueme]

ENTRANDO EN UN PERIODO. LEONARD COHEN. 

En esta rutina,
altives de lo cotidiano,
maceración de la sencillez:
palabras sin voz  
al aire que atraca, por venir,
remover un papel
y quedarse girando
como si fuera la parte final
de lo inanimado; quietud.  

Allá afuera hay letreros
(Siempre los letreros)
y dicen que pierdo la vida
al quedarme sin ir.  
Sin irme de aquí o de allá,
sin buscar el aplauso,
volverme loco, aventuras.

Quizá no hay un sitio
en el que valga la pena quedarse
y no tengo lo que hay que tener,
para sentirme pescador
y no anzuelo.

Si quiero decir
que el minuto a minuto  
es también un camino,
me llaman villano;
voy contra la luz
de los que saben cómo,
cuando y donde,
vale la pena el tiempo…

Dejo ir al otro.  
Dejo ir la cima.
Dejo ir la gloria.
Dejo ir la meta.
Dejo ir la gran convicción.

La frase que más gracia me hace
es en la que acusan
de su muerte a los muertos.  

En este inacción,
en la equidistancia,   
mis manos pasan
de una duda a otra  
y el desconocimiento
de Paris o de Roma
o de Hamburgo o de Londres,
no es más incendiario
que quedarme pensando
en la palabra que sigue,
para dar rienda suelta al desamor.

La belleza del mundo
la prefiero pequeña,
sin seguidores ni fama,  
en una gota de lluvia
que cuelga de una teja
a punto de caer.

Afuera de aquí
los más intensos momentos,
para un cazador de motivos,
hacen del lobo mascota.
Qué bien que la memoria  
la encuentro al quedarme
sin las ganas de hacer.

Ahora estoy seguro
que siempre he estado muriendo,
porque a cada momento
veo mi vida pasar;
justo como dicen que pasa
ese último aliento.

Omar Alej.  

miércoles, 29 de noviembre de 2017

A mi compadre que versa.


Si existiera la poesía en el cuarto
a oscuras,
en el amigo que toca la puerta
Quién pensaría en volarse de un balazo
la cabeza
Ni bajaría los ojos frente a la tristeza

UNA CANCION PARA GINA. LUIS DANIEL PULIDO


A mi compadre que versa
de superhéroes a carcajadas,  
de policías sin macana
que a veces sueñan con hombres,
de periodistas con tortas de tamal,
gourmet, en la nota.

A mi compadre que versa
de cines rojos de barrio,
de cartelitos mejores
-con más luz-
que la reforma energética.

A mi compadre que versa
de cantarinas mujeres
que hacen la compra en la luna,
de tentaciones aladas
que hacen de Chiapas el mundo
y de Tijuana un planeta,  
para ver irse en escoba
a una hechicera con hipo
que ha conjurado su nombre.

A mi compadre que versa
como si el tiempo que falta
naciera en aquel pasado que quema
y que en el blues de Tom Brady
quita una espina a la pata
de una belleza coja
que ha recorrido el camino más largo,
para sentarse en la cama
y hacer brillar las estrellas
que se ha dejado por techo.  

A mi compadre que versa
como el mejor de la clase;
el que se sienta hasta atrás,
al que su perro le destrozó la tarea,
quien tira ligas coquetas
a la del cuadro de honor.
El más canalla de todos
con corazón de tambor
y con cuero de ternura.

A mi compadre que versa,
limpio, imperfecto como el amor
y el fragor de sus frases…
lo estoy mirando en el centro
de un gran reloj sin agujas;
con su sonrisa vikinga
contando el tiempo que queda,
para volver al Valhalla
(No seré yo quien le diga
que en la batalla de Thor Vs Cristo
ganó Jesús con ventaja:
*ver países nórdicos)

A mi compadre que versa
como si Bon Scott le cantara
el rocanrol de los ojos
que no se sueñan con otros
ni nos miran por la espalda.
A mi compadre que versa
como se suele versar, cuando
TAMBIEN DE DOLOR SE DERROTAN
ZOMBIES MUTANTES.

Que quede claro este barro;
a mi compadre que versa.
Siempre que puedo lo digo.
  
¡Abrazo! ¡Abrazo! ¡Abrazo!

Omar Alej. 

martes, 28 de noviembre de 2017

Y yo tenía que escribir.

"Me retiré de mí mismo"

La mancha humana. Phillip Roth. 


Era la primera vez
que veía una boya
en el medio del mar
y me pareció similar
a una perla colgando
en el cuello de la madre
de mi amigo imaginario.

Yo tenía siete años
y dentro de la cabeza
algunas palabras, sin acomodo,  
a las que no me había permitido
preguntarles la razón
de su significado.

Sonora es un estado
de la república mexicana
que empieza en la orilla
donde termina la historia
de México…
sus raíces dan al centro del desierto
y un oasis –si aparece,
nunca es algo
con lo que lo puedas jugar
si llevas la boca quemada
por besar la tierra
y seguir fuera de casa
después de las siete.

Cuando me fui  
buscaba la puerta de salida.
A través del laberinto
había visto mil colores
y escuchado los sonidos de instrumentos.
Me hice fácil del anhelo
de tener algún pincel o una canción
junto a mi ropa;
al llegar únicamente me encontré
con un lápiz y con hojas sin renglones,
además iba bajándome del tren  
que iba a Jalisco
y yo tenía que escribir
sobre la broma que es creer en uno mismo.

Para entonces
no sabía que no podría
aprender jamás a hacerlo…
solamente tenía fe
en que durante la noche
me ayudaría a distinguir
entre otro y yo
y también a ser lo mismo
que algo más, allá a lo lejos.

Había sangre en las ventanas
y las puertas
que por navidad estaban
pintadas de negro.
La estampida de los dioses
y las épocas revueltas.
Mi pequeña se marchaba
a Canadá  
y ya nunca podría volver a verla
con la misma sensación
de tener dentro de ella
una pausa a tanta pena.
Algo estaba sucediendo
por adentro y por afuera
y yo tenía que escribir.

De otro modo no sabría
que valiente y cobarde
son lo mismo
si nos cambias de lugar.

Omar Alej. 

lunes, 27 de noviembre de 2017

Vomitar es bienestar.

No tengas la menor duda, en un futuro cercano veremos y oiremos muchas más cosas de este tipo de gente como yo.

ENTRANDO EN UN PERIODO. LEONARD COHEN. 


Es verdad que queda tiempo,
horas bajas, horas altas
y preludios de un minuto
a otro minuto;
como cuando veo a fondo
los pasos de las hormigas
detenerse.

Ya lo sé que allá hay palcos y palacios
y tribuna y referéndum y banderas…
ya lo sé que se degustan
las mejores comidas, en especie,  
frente al mar, en la terraza
de una hermosa primavera
que no acaba.

Puedo ver
que hay gente afuera
porque aquí solo estoy yo
en recostado.

Las familias
se comparten con el sol
que baña el interior
de habitaciones ventiladas
y el rumor que imagino,
que motivan con sus pasos
y palabras,
no es menor ni es soberbio;
es un hilo conductor
con otros tiempos.

Más allá de esta pantalla,
en la que veo
por centésima ocasión el dr. House,
madrigueras, espolones,
manierismos, altercados
y vanguardias,
se levantan como helechos
que al moverse hacen ilustres
las sentidas cabalgatas
de un vivir que no persigo.

Me duele la zona baja de la espalda,
lo que llaman la cadera,
vomitar se me volvió
la única forma de alivio,
bienestar: vomitar es bienestar.

Muchas noches me despierto
y siento frío a lo largo de la piel;
pero por dentro. Y además de la ansiedad
tengo el recuerdo…

No es que diga que en las sombras
hago casa.
No es que tenga por pasión
tan solo el humo.
Es más fácil que el exilio,
reconozco
que mi más brava ambición
es lograr en esta cama el contenido
de mi abismo personal.

Omar Alej. 


viernes, 24 de noviembre de 2017

Te caíste de mi abrazo. Nunca fuí poesía.

Va a ser diferente
Algo peor
Algo más ridículo
Algo así
pero más corto.

ESO ES. LEONARD COHEN. 


Te caíste de mi abrazo.
Nunca fuí poesía;
solamente manos
que soñaban otras manos
y con esos sueños
que esas otras manos
tal vez escribían.

Te caíste de mi abrazo,
resbalaste como un pez
que fuera espuma
y más que frío fue patético
seguir abrazándome
en presencia de tu ausencia.

Te caíste de mi abrazo,
amor.
Te llevó aquella locura de la calle,
muchachas en bicicleta,
montañas por paredes,
horizontes por cocina,
ambulantes cada sábado a la una,
vendedores de pescado,
mostradores de abarrotes,
cancilleres de la plomería,
niños de otros  
y la inútil ropa blanca.

Te caíste de mi abrazo
y que fuerte se sintió
aquella abducción;
la hizo el centro de la tierra
y nos mostró que bajo el cuero de la nada
corre el agua satinada
que se cae de tu cabello
cada vez que llueve
y la inocencia te convoca
a su partida de tarot.

Te caíste de mi abrazo,
regresé en una extinción;  
después, solo, me di cuenta
que mi soledad ya no tenía
ni las vías ni los trenes,
para irme por las noches
a la luna que los gatos
regenteaban con ofertas
de pezones pelirrojos,
piernas largas y alfileres,
para hacer del corazón una mazmorra.

Te caíste de mi abrazo,
te fallé sin la menor alevosía.
Yo quería sostenerte
ir contigo hasta el último viento
en un ala de láser;
pero en las piedras
que incluían mis zapatos
venia sed y sacos vacíos
sin harina.

Te caíste de mi abrazo
y ahora tengo todo esto…
hago mío el monocordio,
la estampilla de Lujan,
el color de la bandera hermafrodita,
los saleros de las mesas,
las pantorrillas del alma del dinero
y a las ventanas que se ven a través de la ventana.
Hago mío a todo el mundo,
a cada cosa: lo que va y lo que viene,
la marea;  
pero yo me quedo tuyo en un abrazo
que te doy por la espalda.

Omar Alej.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Yo iba a ser poesía.

Pero yo admiraba a los comunistas
por su terca devoción
a algo totalmente erróneo.

ENTONCES TAMBIÉN ACABÓ LA FIESTA. LEONARD COHEN. 


Yo iba a ser poesía
y a cada cosa nombraría
como al fruto de tu cuerpo
a través de la pantalla…
lo iba a hacer por ti,
porque llorabas sin fingir ni la tristeza
y algo -de fondo, me decía que buscara
las palabras que al final ayudarían
a saber dónde habían ido
tus dos padres al dejarte
como a un ángel en la iglesia.

Suponíamos que hacer
nuestra casa con los dedos enlazados
era igual que ir al trabajo
y conseguir todo el dinero
necesario, para ver frente a nosotros
cada luna de Saturno
y continuar fuera del miedo
a los fantasmas de la gravedad;
como van los astronautas
caminando en la vereda,
a dos estrellas de distancia
del final del fin del mundo.

Yo tendría que poder
cubrir los filos con navajas,
desbordar los sordos ruidos de la ira,
subir al cielo los azufres,
cubrir las playas con medusas,  
ahogar del mar al pescador  
y seguir la noche entera
navegando hasta la paz
que hace su fiesta mientras duermes
y no sabes que hay afuera
dos mil tropas que amenazan
con llevarnos a través de los abismos
y cambiarnos por el gesto
más amargo.

Yo quería escribir,
aquella vez, dentro de ti
y demostrar que era el momento
de lanzarnos a correr
una carrera reversible.

No logré juntar el tiempo
ni la fuerza que hace falta,
para dar con el silencio mejor dicho.

Me perdí soñando el pan,
robando el higo.

Ya no pude rescatar aquel futuro
del domingo  
y aquí al borde de tus pies
me hago ceniza
como todo lo que arde.

Yo te amaba y no dudé
que todavía te amaría
al partirme como un canto
que va arriba
y se sumerge hasta el fondo
de tu vaso;
cuando estas bebiendo río
y una flor nace en el cactus
de tu ombligo.

Perdona si no puedo responder
a tu pregunta
¿qué cosa era la poesía?

Yo tampoco he comprendido
qué me llevo yo de ti
ni cuánto se quedó contigo.

Omar Alej. 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Si llegas a los 53 no hables de los 35.


Todo era huir.
Todo era resucitar.
Todo era calcinarse al sol, junto a un palo.

Guerra. Martin Rodríguez. 


No sé lo que dicen
los diarios de hoy,
noviembre veintiuno
dos mil diecisiete;
pero yo puedo advertir
que me entero muy poco
-aunque las temo a todas-
de las cosas que pasan.

Una vez me rompí la nariz
por seguir el olor
de un pastel de manzana;
desde aquella ocasión
no me resulta muy fácil
prescindir de mi ojos.

Con sueños tramposos
me cubro y camino,
no es lo más valiente;
pero tengo frío
y la timidez
que me hacía resentir la ansiedad
ha llegado al exceso.

De cualquier manera
sé que ya no puedo quitarme
la sensación del hielo
que oprime en el centro
de mí desinterés.

Me saque las esquirlas,
he creído muy alta
cada marca de respiración
y respondí, negando con la cabeza
a los que pedían voluntarios,
para buscar a través
de las arenas movedizas.

Después de mucho quererlo
encontré los secretos
y la guarida de lo que yo quería.
Los pequeños minutos
que esperaban por mí
estaban listos, para reír y llorar.

Con un cuchillo de madera
tallé en una roca
tan solo la sombra de mi ambición;
creo que he conseguido un hueco en casa
que ya no practica el destierro
y que ya no pido con tanta pasión,
para que el mundo se acabe.

Al final es verdad
que a la belleza le falta, siempre,
una corona de fuego.

Todos parecemos una mala versión del otro
-eso dice el profeta,
y entonces el otro desea que se acabe…
no hubo nadie que me advirtiera de eso
y he llegado a saberlo
por mero acto de coloración.

Ya no hay nada que me convenza
de lo contrario:
La grieta está ahí
y muchos estamos preguntándonos
dónde.

Como no soy el único,
y como hay ciertos insectos
que no discriminan entre la vida y la muerte,
ya no sospecho por alegrarme de estar
sin maldecir a la suerte.
Buenas noches, dulces sueños
y mañana otra resaca.

Omar Alej.  

viernes, 17 de noviembre de 2017

Días tan luminosos (Que nos dejaron ciegos)*

Estamos extraordinariamente tranquilos y tiernos el uno con el otro
como si pudiéramos sentir lo desvencijado de nuestro estado mental.

El regalo. Raymond Carver. 


Tú lo has visto todo,
los Alpes, Noruega,
fotografías de Estocolmo,
fotógrafos desnudos,
pirómanos bebiendo leche,
modistas y no costureras,
la peluca de un cadáver,
una falda sobre el piano,
ramilletes de pastillas fluorescentes,
a un avión abandonarte,
una lancha de juguete entre tus piernas,
un negro en San José de Costa Rica,
el colon de tu padre dentro de un frasco,
el apartamento de Billy Wilder,
pájaros peludos,
ratas emplumadas mexicanas,
teorías en papel sobre el amor,
las ingles de un inglés
y hasta el fondo de mi vaso.
Porque ves lo has visto todo;
pero en todo siempre están
los cuatro elementos
y eso es lo que no ves
porque te pierdes
dentro de tu mirada,
mirando el cielo blanco
en la azotea
de las olas amarillas.

No quiero asustarte;
pero será duro.
Ahora ya sabes
que más peligrosa que el olvido
es la memoria.

Aquella noche,
la noche, la nuestra,
es la historia del mundo
y en el mundo hay hermosas ojeras,
gatos destartalados
que llegan del norte
a despertarnos de miedo,
dulzuras que agravian
a las mezquinas pasiones,
momentos de aire
como la risa y como los pechos
que caben justo en las manos.

Mañana después,
Días tan luminosos
(Que nos dejaron ciegos),
cambian por anzuelos los peces
y tejen a las caricias
una armadura de escamas
importadas desde la corte
del Rey Lear.

Porque la ruina imposible
la previene el sol,
es la más cruel
de sus credenciales;
pero la luna en despecho
resguarda pequeños charcos
de lluvia
que están volviendo a brotar
en mitad de un desierto
al que nos dio por llamar
oasis.

Perdona si estas
de regreso en la calle,
tras ilusorios motivos,
con el cuchillo en los dientes
y sin permiso a bajar
del taxi amarillo.

Ya ves que solo el tiempo
es para siempre,
eternidad.

Omar Alej.