martes, 15 de agosto de 2017

El tiempo dirá que Charlie Parker murió.

Después volviste a Francia (¿o era Holanda?) y desde entonces hemos sido buenos amigos. A veces, cuando los colibríes están quietos, huelo como te pudres al otro lado del mundo.

Como Tú. Leonard Cohen. 


El tiempo dirá que Charlie Parker murió,
se hablará de la semana en que vivimos de noche
durante los siete días que tarda
en comenzar a andar el progreso…

Se agrandaran los que dicen
que todo llega a su fin y se acaba;
que casi es mejor no sentir
ni el picazón de los dedos que a veces da
una vergüenza.

Se publicará sobre los titulares
de cuando subieron los precios del alma,
hasta el punto de niños nonatos; soñados
a tres pesos por minuto: en formas de prepago,
obviamente.

Los cuenta-cuentos se irán a la cama,
despiertos de miedo
por no encontrar más historia
que la de un mundo en franca agonía
donde la vida es vacía y ya nadie era nadie.

Con tinta-neblina
escribirán los poetas los versos;
echando de menos la voz
de los altos cantantes que bajaban cantando
desde las altas colinas…

Pero tú y yo sabemos
que también murió nuestra madre,
aun si no fuera importante
ni hubiera enlazado a musa alguna
sus ojos.

Defenderemos los golpes
de una amenazada fortuna
que nos hizo suyos,
hoja a hoja, en un libro
que nadie escribirá de nosotros.

Mañana es una espiral que repite
todas las caídas que de la tierra
cayeron al cielo
dejando en penumbras
la plantación de un futuro mejor.

Además, sin las manos conscientes
de lo que cuesta esperar,
con la esperanza entre manos,
el tiempo dirá que Charlie Parker Murió
y que eso es todo cuanto ha pasado…

Pero tú y yo sabemos
también reír en la sala de espera
de un hospital que se mueve
hasta ponerse debajo
de toda evidencia de amor.

Para ti y para mi recordamos;
sobre la mesa, junto a las navajas,
estaba, sonriendo, una vieja historieta:

En las viñetas se ve que hay un reloj
avanzando hacia atrás.

Omar Alej.

lunes, 14 de agosto de 2017

No hay cinismo en mis mentiras: juro y no miento.

Y tú no te das cuenta del cambio
Y no te das cuenta de lo que cantas
Y no te acuerdas de lo que gimes
Yo al contrario
Escucho minuciosamente tu lamento.

Cecilia. Claudio Bertoni. 


No me digas que lo soy
solamente porque he dicho que lo sea;
llámame estafador cuando mi estafa
se proponga el mar en sal
y no al revés: la sal en mares.

Es verdad que miento en todo,
ante todos
y en gran parte por mentirme
a mi primero; no supero con mi fuerza
la ficción que me heredaron y hago otra,
inclinada a complacerme.

Sin embargo no es mentira si te digo
que más cierto es lo que sueño
que cualquier notoriedad en realidad.
Así acabo confundido,
doy por mío y doy por tuyo
que hay un algo que se cura
si negamos que está enfermo.

Por ejemplo no es lo falso
que soy nido si hace lluvia
y tienes frío de pajarillo,
que mañana me dirás qué bien que hice  
en engañarte…
más cinismo es creer que no queda alguna fe
a la cual hacerle media historia
con mi cuerpo entre tu cuerpo
entre la parte posterior de un universo paralelo.  

Por ejemplo no es lo falso
que estés buena y de tan buena que tú estás,
yo te quiera todavía
aun si no llego a quererte nunca más
ni alguna vez.

Si miento es que quiero tener,
aun a costa de la verdad
en la que se encuentran los perdidos,
eso hermoso que hay detrás de ciertas leyes:

Una casa allá, en la luna.
Una máscara que muestre lo que soy,
si es que soy algo.
Que aunque lejos
me calientes de un abrazo
que le das a otros fulanos, porque es cierto;
yo te juro que es muy cierto
cuando cierro las dos manos
-y los ojos,
que de pronto caminamos
porque hicimos el amor
hasta verlo andar despacio entre las calles.

Miento, eso es cierto:
No se llena un corazón por entregarlo.
Pero sin criminalidad,
con el único agravio de ir en contra de ese pesimismo
que se muestra en sus holgados pantalones
y sin que nadie lo ametralle…

En los días que son hijos de las sombras
me escucharas mintiendo a fondo.
Diré que amanece la mañana a una luz muy rebosante
de salud, con tan solo abrir a la puerta;
pero, aclaro, no lo digo porque sea cínico,
lo digo porque soy algo orgulloso
y quiero darte un plan mejor
que solo el cruce de un planeta
con una pelota repleta de gases.

Omar Alej.

viernes, 4 de agosto de 2017

Siento como tú. Como a ti te pasa.

Así lo hice durante 30 años
pero seguí volviendo
para que supieras lo jodido que era eso.

MIRANDO MIS SUEÑOS. LEONARD COHEN.


Siento como tú.
Todo lo que no puedo explicar me posee
hasta el punto en el que no puedo recordar
el sabor de las galletas que comimos, hace apenas unas horas.
También lloro entendiendo que hay mala fortuna
y que nadie hubiera podido evitar que cayera la moneda;
pero sin poder dejar de llorar es que lo entiendo.
Como a ti te pasa.
Me digo feliz subido en la balsa
que me ha de llevar al final de los ríos interiores de la montaña
a la que no hay forma de darle la espalda, porque queda adelante.
Como tú me quieres, así yo te quiero
y del mismo modo en el que no te puedo pedir que imagines
el vuelo que sufro;
no puedes pedirme que sepa hasta donde llega tu dolor.
Siento como tú.
Llegan los días oscuros, sin llegar a dejarlos atrás,
que a veces de nuevo amanecen
y cubiertos de aceite entran por el cerrojo;
me toman del cabello y fuerzan mis parpados,
para que les mire las uñas crecidas
que dejé en el descuido de una tarde a la sombra,
leyendo Barnaby Rudge.
Como a ti te pasa.
Hay cuartos secretos, dentro de mi espíritu,
inaccesibles, para cualquier espiritualidad…
desconozco el alcance de las sombras que llaman
desde los calabozos a mi corazón;
comparto, Mi Niña, contigo el martirio
de salir del tablero de las damas chinas
cuando estamos jugando.
Siento como tú.
Crecientes pasajes de un presentimiento
y en plena madrugada,
sin un solo aumento del viento,
la llama en la vela se apaga.
Como a ti te pasa.
No tengo armaduras mejores
que la simple piel que me cubre;
hecho de huesos la corriente me lleva,
las flechas me buscan,
las pasiones me evaden
y causo indiferencia a los peces
en los que sueño convertirme.
Siento como tú.
Todo un futuro rompiendo
cada paso que dimos durante el pasado.

¿Crees que estamos contactados por algún tipo de hilo
invisible que conecta el todo con la nada?
Prefiero decir que hemos elegido estar aquí
a pesar de los inventos que motivan separarnos
y mirar hacia otro lado
cuando el árbol, desde la raíz, deja caer las hojas.

Ojala que como yo
te sientas ilusoria
y hasta en paz con la esperanza.

Omar Alej. 

jueves, 3 de agosto de 2017

Hacia adentro.

¡Cuántos problemas para instalarse en el desierto! Más espabilados que los primeros ermitaños, nosotros hemos aprendido a buscarlo en nosotros mismos.

Silogismos de la amargura. E. M. Cioran


La seguí a su patria en llamas
que eran llaves y pedazos
de un extraño coliseo;
yo temía de mi piel.
Quería ser libre
y que el amor no fuera ley
sino suspenso.

Más el misterio no es tal cosa.
Cuando un cuervo
-sea mujer o sea un fantasma-
mira adentro de tus ojos
hace ver qué significa
que la vida dure poco
y que no puedas ir tomando
competencia en las victorias que te ofrece
volver a aparecer en televisión.

Resignado a que podía resistir a cualquier mal,
mi obediencia di a la duda;
luego el mar,
como la estrella y la ilusión de mi existencia,
cortaría con los hilos de la sangre,
para hacer sobre sus lomos una cama
en la que ella dispusiera como ahogarme:

Quedan chicas que son finas con el filo de una hoja de papel.

Fuera Roma, Leningrado
o éste México de antes,  
a primeros de agosto, un libro rojo
se esparcía de su mirada
hasta dar brillo a los cientos de objetos
que no había en ningún sitio.

Una forma alucinante de esperanza
se tragaba los contornos de las horas
y un segundo sería el mismo
por los siglos de los siglos…

Acatando que mi cuerpo eran timones,
comandados a distancia
por las manos de un deseo, ahora extraño,
me entregué a imaginar que mi destino
provenía de dejarme utilizar sin resistencia.

El alivio aconteció
porque ahí adentro solo estábamos nosotros
y allá afuera, entre todas las posibilidades
no había alguna que pudiera seducirnos.

Omar Alej. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

De cuando se despertaba conmigo.

Qué amargas eran
las pastillas de Prozac
de los últimos
cientos de mañanas.

Por fin solo. Leonard Cohen. 


De cuando se despertaba conmigo
me quedó la ráfaga fresca de un viento
que parecía hacerse dentro de una gota de agua,
para después resoplar porque abría las ventanas
e iba rápido haciendo
de la casa un lugar donde vacacionar
sin recordar el oficio del que se descansaba.

Muchas veces parece que no;
pero intento ser breve…
tiendo a recrear lo que ahora mismo podría
estar imaginando; en su espalda desnuda
se marcaba un mapa y así mostrarle al planeta
como volver al inicio de los días que se acaban…

Yo me ataba a la cama
y me negaba a salir de aquel confortable acto
de ilusiones piadosas.
Solo diez minutos antes,
de que ya fuera muy tarde,
brincaba hasta el radio,
para poner la canción del verano;
daba igual si era otoño
o el andar de un invierno sin cabeza.

Me hacía creer que podía levantarme.
Me decía que era cierta
la fuerza con la que imaginaba
que había salido del derrumbe
de todas las ciudades en las que yo he nacido.

Cuando me llamó
y descubrió aquel espejo,
me dejó a solas mirando.
Llevaba un niño a la espalda
con el cabello duro
y no tuve más qué contarle;
había una chica que ambos
hubiéramos querido ser.

Es mi más dulce amiga,
la más dura y violenta
de entre las de su clase.
Es quien de vez en cuando,
todavía, asa los años
porque así se come en su pueblo un elote
y es tradición familiar
rezar después de dormir y no antes.

Un presentimiento,
sabor a te en el paladar,
la palabra oficial de un ángel en tierra,
la enardecida manera de declararnos la paz,
los tres minutos que restan a una ultima hora,
las carreteras de ida, lo túneles de regreso
y el olor a sexo borracho en la sala vacía de un cine.

Conserva el color espacial del espacio
sobre el vestido que usa su cuerpo durante las mañanas
y de cuando se despertaba conmigo
me quedó una brújula loca
que siempre apunta hacia mí
mientras que me pierdo,
intentando volver a dormir como si fuera antes.

Omar Alej. 

martes, 1 de agosto de 2017

Hoy nos vamos al cine, canalla.

En otras palabras
Fomentando
En el viejo penitente
Una ilimitada perspectiva.

INCLUSO ALGUNA DE LAS MÍAS. LEONARD COHEN. 


Hoy nos vamos al cine, canalla.
Ponemos en pausa la lucha
de ti contra mí
y de todo lo mío
contrario de aquello que quieres…

Es un momento apacible
que empieza a temblar según  va durando.

Es una tregua nomas.
Al primer segundo de la hora cero
volvemos a vernos con ojos videntes
y que nos prevengan del otro;
a sabiendas que hacemos intrigas
y voces que nos reconviertan
en la propiedad de lujo
más itinerante
y más el egoísmo.

¿Qué pasa con esos
que de repente se unen
y nos rompen a nosotros;
pero también funcionan
como una trinchera?

Sé que soy como un hombre postrado
inyectándose vida directo a la vena
desde sus traumatismos
y hago de las horas
momentos de mierda
que a ti te provocan
hacer infinitos los alegatos
de mi culpabilidad;
al respecto de las tierras yermas.  

Me rompiste los dientes,
yo fui quien mató  los girasoles.
Me sirves los ríos más cortos, en mis propios tragos,
yo tengo escondido, de ti, el sol de las playas,
te burlas del tiempo en mis fotos viejas,
corto tu futuro a la par que lo robo y lo vendo.
Saqueas mis ideas,
soy el único dueño de las estaciones…

Pero hoy nos vamos al cine, canalla,
como dos adversarios en su día libre:

Como hacemos siempre
cuando nos consuela
que yo sea tu enemigo
y tú quién traiciona los pactos.

Omar Alej.

lunes, 31 de julio de 2017

Revancha por nostalgia.

Mírame ahora
casado con todas menos contigo.

Mirando a otro lado. Leonard Cohen. 


<<Hola ¿Cómo estás?>>
Lo dijo ella
que fue quien primero metió
la daga en el cuerpo
de una memoria siamesa
y se dejó mirar; sin intentar ocultar  
lo que mostraba su cara:

En los surcos de su frente,
en la dureza de la piel
y en lo hundido de sus ojos,
creyó que estaba escrita mucha espera
y una posible soledad que hablara de él
en los inviernos,
lo hizo feliz con mezquindad.

Ya no era como el de antes
y había estado esperando éste careo
porque urdía una revancha
por debajo de la red de aquellos días
que iban siendo hasta aquel día.

Quería herirla de algún modo,
escuchar que doliera haberlo echado de sus noches;
que pesara en el futuro
la sospecha de que él hubiera sido
esa boca de la que uno se arrepiente,
por cerrarla sin dejar abrir sus horas a otros tiempos.

La certeza de saber
lo había vuelto vanidoso,
ni años atrás ni justo ahora;
Ella no había equivocado sus deseos
de irse haciendo de una causa;
sin contarlo, para el viaje.

Podría tener signos de pena.
Tal vez la muerte
fuera en el tejido de sus ropas
como lapa que quedó
de las tantas estaciones en sequía.

Era cierto que su aliento
ya no era un olor que desprendía
una bandeja hecha con frutas…

Sin embargo nada de eso le impidió
burlarse de él
porque veía que los nervios lo tenían prisionero.
Sonrió sencilla,
su sonrisa era aquello
en lo que se sostenían los hallazgos;
parecía agradecida y lo estaba,
seguro que lo estaba,
incluso sin él:

Ahora convertido en locutor
y ya diez años sin beber ni una cerveza.

Omar Alej.

viernes, 28 de julio de 2017

La Niña Bonita (I'm not perfect).

“No creo que me gustaría atrapar a ningún hombre sensato. No sabría de qué hablar con él.”

Cecily (La importancia de llamarse Ernesto). Oscar Wilde. 


La Niña Bonita
se enoja, reniega, chilla y patalea
sobre sus cojines de plumas;
escribe ,sobre una pared,
que exige respeto,
que ya es toda una mujer
y que debemos nombrarla nuestra líder.

Me gustaba antes
y me gusta ahora;
desde siempre me sentí capaz
de que me gustara una o dos
o tres o cuatro o cinco personas
o más. En realidad, desde siempre,
me siento capaz que algo me guste
aun si no me gusta.

Pero la niña bonita
rebota en mis dos pupilas
como incandescencias
de un amor eterno
que se anuncia a punto
de un despegue hacia el cosmos,
para explorar las razones
de su razón a la mía.

De entre las bolsitas
de su traje almendra,
resistente a la radiación
de canciones futuras,
saca los pistaches
con los que me droga
y calma mis enojos;
pacta el don del acuerdo
llamándome El Niño Caprichoso
del cual le habló su prima muerta
jugando a la ouija.

Luego,
harto de ser quien la cuida
de un villano llamado el Omar Alej;
le muestro los hoyos
que hice en la tierra,
para enterrar mis canicas
(A ver si se asusta de ver
que he sido capaz de dejar
mis juegos favoritos,
para dormir cuatro días seguidos).

Que el desapego es mi casa,
es lo más insensible –y es cierto,
de las cosas que ha dicho de mi
a las rotas cabezas de sus muñecas rotas.

Mañana,
cuando el mundo vacío
se haya rendido a los pies
de mis personajes,
habrá biógrafos, ratas,
que basaran en ella
mi renuncia al espejo.

Hay negocios privados
en nuestro afán comercial,
eso la Niña Bonita lo sabe;
como sabe que vago en las calles
sin creer nunca en nada de lo que hay ahí.

Y se hace la loca:
<<I'm not perfect>>
Suele decir mientras se maquilla.

Omar Alej.

jueves, 27 de julio de 2017

Traición a la virtud.

La esencia del romanticismo es la incertidumbre. Si me caso alguna vez haré todo lo posible por olvidarlo.

Algernon (La importancia de llamarse Ernesto). Oscar Wilde.


Mala cara nos ponemos
de saber que algo servil nos va por dentro,
en tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido
y así estamos asumidos,
a la par de un vigilante de bodegas
en su ronda...

Andamos en silencio,
a veces la ternura es tan como si nunca lloviera;
las abejas pasan viva agilidad
desde mi fobia hasta tu oreja.
Vas tan lejos, rosando el filo de la espina de la rosa;
como si en la fragancia
no quedaran más destellos de la duda:

Me quiere, no me quiere.

Fuimos bellos y fue bello
el universo como un objeto coral,
para una casita de muñecas
sin muebles ni cocina:

Un estado de parada
recibiendo a embajadores sin valijas
que venían, para enterarse…
solo a cambio de un momento,
de agua pura que beber.

Ahora somos los que cuentan lo de antes,
me dices que pactamos y me olvido;
en tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido
¿Diferencias ésta alhaja de la luna?
Yo lo hago y su revés
son días de esquirlas como nieve.

Me perdonas,
te perdono;
insistimos en la nota sol mayor.
Alguien dijo que la música más alta
era más joven;
mas la canción desgrana, lo que canta,
de cada vertebra que fuera el eco de nosotros.

Ya está bien de disipar la incertidumbre,
admitir que hay remolinos
y que vamos y venimos.
Me ató al cuerpo de la lumbre una mirada,
hoy traiciono la virtud
como no harían en los libros los soldados.

Si me acodo en esta barra,
con mi trago de hace días,
si regreso a la estación,
donde está el cuarto en que dormía
sin soñar con ser feliz,
no es por nostalgia. Es mi agresión
contra la paz que nos asola,
porque hemos sido partidarios
de hacer treguas mientras que otros
toman plazas de gobierno.

En tu caso por creer que ya me tienes,
en el mío por creer que ya he perdido.

Omar Alej.

miércoles, 26 de julio de 2017

Se busca alguien roto, para un descocido.


[Ésta es la mejor manera de hacerlo/ Podemos escribir así/ durante muchísimo tiempo/ Creo que podrás leerlo/ De hecho, estoy seguro de que podrás/ Tendrá dibujos míos
en color]

¿A quién recuerdas de verdad? Leonard Cohen. 

Quemado en el humo de mi cigarrillo
navegué las calles cuando amanecía.
Iba muy nervioso llamando a Camboya
que ha salido huyendo porque no era ésto;
en lo que se ha convertido…

Encontré un letrero, hecho a blanco y negro,
que dice <<Se Busca>>
pone que un amor, para llamarlo suyo
y también un remedio, para no asustarse
cuando los rayos en medio de la tormenta
hicieran la luz de lo que queda muy lejos;
que parece acercarse
como hordas de oscuridad y colmillos.

Además quiere jugar a la vida adentro
de una cajita de música…
que al temerario pretendiente
le gusten los juegos que derriban alambradas,
los días de campo, las duras magnolias,
el desayuno con zumo, los vestidos volados
y la vulgar belleza de las primaveras
atizando en el fuego de una noche de invierno.

Me he quedado leyendo,
el manuscrito es poesía de festivales;
lo acompaña la foto de una chica
que es blanca sin rastro de tiempo en la piel.
En su gesto, sospecho,
algún adivino adivinaría
que lleva muy triste la melancolía
que la hace más bella
que a La Fontana De Trevi de noche.

Yo estoy buscando largarme,
mi propia tierra me acuña
lo lejos que está la patria de los traidores;
tengo la sensación de ser un prisionero
al que ya nadie recuerda
y que vaga en el patio
de una prisión desierta
con los treinta y cuatro candados puestos.

Es ese tipo de revelaciones
que me dejan confundido
y ubicado al mismo tiempo;
hubiera querido darnos un abrazo:

Lo que ella busca no existe.
Lo que yo busco se ha ido.

Es un cartel muy sencillo
y se ha ido quedando viejo,
de bolsillo en bolsillo,
a través de mi impermeable sin fama
de color azul.

Suelo sacarlo cuando se hace de noche,
si hay luna le pido
que alumbre su noción a seguir
y que no le diga nada de hombres como yo.

Tal vez me anime y también ponga un letrero:

<<Se busca alguien roto,
para un descocido.>>

Omar Alej.

martes, 25 de julio de 2017

Distinto del modelo anterior que ya era distinto.

Solo era un saco de mierda; pero porque parecía ser el saco de mierda de otro lado. Nosotros estábamos muy acostumbrados a nuestros propios sacos de mierda; que, además, creíamos los únicos sacos de mierda en el mundo. Cuando este tipo aparecía no se parecía a nuestros sacos de mierda. De hecho fue por eso que lo catalogamos como un saco de mierda, quizá no lo era; pero como era distinto a nuestros sacos de mierda: pues eso ¡a la mierda!

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej.


Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto.
Distinto a todo
y como todo, distinto.
Igual a ti,
distinto de ti,
distinto a mí
y yo mismo distinto.
Como cada día distinto,
a partir de mañana distinto.
Indistintamente del futro, distinto.
Siempre el mismo distinto;
distinto de lejos,
distinto de cerca,
ahora mismo distinto:
inconmensurable distinto.
A puerta cerrada distinto.
Entre tus pliegues, distinto;
pero fuera de ti aún distinto.
Parcialmente distinto.
Distinto es lo mismo.
Distinto al mercado,
marcado distinto;
por consecuencia distinto
del modelo anterior
que ya era distinto.

Distinto a los locos,
distinto a las fieras,
distinto a los tontos,
distinto al carbón.
Humano distinto
como un dios distinto
que es distinto a otros dioses
que fueran humanos distintos.

Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto.
Distinto a la fuerza
por condescendencia distinto.
Instinto distinto,
para un plan distinto
que me haga distinto
de aquel que es distinto.
Por pena distinto.
Por rabia distinto.
Distinto de negro.
Distinto de rojo.
Hijo de un padre distinto,
abuelo de un nieto distinto;
a solas con nadie, distinto.
Distinto a la luna
y como los lobos, distinto.
Me creo distinto
y no creo distinto
lo que se dice distinto.

Distinto a los locos,
distinto a las fieras,
distinto a los tontos,
distinto al carbón.
Humano distinto
como un dios distinto
que es distinto a otros dioses
que fueran humanos distintos.

Distinto, absolutamente.
Deliberadamente distinto;
por consecuencia distinto
del modelo anterior
que ya era distinto.

Omar Alej.

lunes, 24 de julio de 2017

Me vuelvo a gustar y vaya que me gusta.


<<Pero lo más importante
es que tienes la actitud correcta
Te da completamente igual que esto se acabe
o que siga.

La actitud correcta. Leonard Cohen.


De pronto un arrojo,
un aire violento
que arrastra a mi sangre
y a los tiburones que vienen por ella.

Me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta.

La hora de irse se alista,
se sembró debajo del fuego
y yo al calor de Sonora
lo llevo en el cuerpo;
no es un reflejo
ni una memoria,
es el norte que me orienta
y es justo por ello
que me vuelvo a gustar.

Si he de perder a causa de ello
o devolverte las llaves,
en realidad no me importa.
Sin ningún complejo,
de nuevo mis complejos de niño pobre:
¿Qué sabrás tú de la vida
si nunca has rezado pidiendo que ese día se acabe
y se hiciera de noche?

No me amedrenta ninguna amenaza,
sé cuánto valgo  
y puedo entregarlo a cambio nada;
pero no me pidas que me sacie en eso
que es paja hueca.

Me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta
emplear mi silencio y llegar
hasta donde no hay palabras,
para describir lo que vengo buscando;
más allá de puentes y caminos
de ida o regreso.

¡Qué viva la rabia que daba por muerta!

Me he puesto delante del arco
y no pienso esquivar a las flechas;
tan sólo en un gesto me basta,
saber el discurso de una máscara hecha
a fin de quedarse con mi voluntad.

Puedo ser tonto
y necio y amargo,
tomar de las sombras
mi antiguo color;
pero me vuelvo a gustar
y vaya que me gusta
suponer que los perros de noche
ladran, para mí, las historias
de un espejo roto que se rompió
con un hombre adentro.

No deberían de haber confundido
mis regalos con debilidad
ni creer sobre mi algún poder
que nadie tuvo ni tendrá.

Omar Alej.

viernes, 21 de julio de 2017

¿Cuánto puede aguantar el encanto?

-Permítame advertirle que se trata de un prejuicio. Yo creo, incluso, que fumar es mucho más saludable que tomar rapé.

Almas muertas. Nikolái Gogol.


Me llamaba desde Australia
cuando allá era de noche,
me decía que se iba una semana a ver Finlandia
porque antes había visto a los canguros
aparearse justo en el medio de un cenote
donde pululan los flamencos
y los gansos. Todo eso le había dado
muchas ganas de encontrarse.

Joder, y yo que quería…
que había estado esperado, minuto a minuto, seis días,
para que llamara y poder contarle
de cuando fui a la heladería que tanto le gustaba
y además que pedí el de sabores mezclados:

Qué patético se me volvió
con una llamada
mi antiguo placer.

Seguimos hablando,
<<acá todos son vaqueros
al estilo Marlboro;
te pinchas las plantas de los pies
con lagartos camuflados en la tierra roja
y para ir de un lugar a otro
los haces en aves gigantescas>>.

Por supuesto que exagero,
el resentimiento
hace grandes
hasta los insípidos tonos
del router.

Con menos complejos
hubiera hecho notar la altives de mi tribu:
que hay un sol muy lindo,
que el día apenas empezó
y que tendré la tarde libre;
pero ¿cómo compito
con los malditos koalas
que trepan en los arboles
al frente de la ventana
de su habitación?

Su próxima llamada
no la voy a atender
y si lo hago,
cuando me diga que una aurora boreal
la ha dejado morena de tan incandescente
me obligara a responderle
que en México algunos intelectuales
prestan servicios públicos
como el de presidente de la nación
y que además voy de prisa
porque cruzando la calle
está tocando Tom Waits.

Iba a leerla un poema
que le escribí esta mañana;
pero me dijo de flores
que no podía describir
y que seguían grabadas
en su retina.

Estoy mejor sin viajar
este lugar es mucho más excéntrico
¿Cuánto puede aguantar el encanto?

Omar Alej.

jueves, 20 de julio de 2017

Yo pensaba que amarte era herirme (No te enamores de un cobarde).

«Me pasé la vida aprendiendo a sentir menos.
Cada día sentía menos.
¿Eso es madurar? ¿O es algo peor?
Uno no puede protegerse de la tristeza sin protegerse al mismo tiempo de la felicidad».

Tan fuerte, tan cerca. Jonathan Safran Foer.


Yo pensaba que amarte era herirme
con los pálidos faros
de un coche que derrapa
a través de la nada
de una ciudad vacía;
dejar para luego un acontecimiento cercano
como escucharte cantar con palabras distintas
las canciones de siempre.

Yo pensaba que amarte era herirme
enquistarme en aceras
donde la soledad se comprende
con la agonía de un ángel guardián;
suspirar por tu aliento si te encuentro lejos
y no hacer el más mínimo ruido
al sentirte cerca,
para no deshacer el encanto de un hielo
en forma de alas rotas.

Yo pensaba que amarte era herirme,
despreciar el momento de la pura locura;
manejándome incierto
a través de las horas que incurrían en el agua.
Como si fueran anzuelos repletos de peces
que después desprendían
con el gesto sublime de un niño
atrapado desnudo a la orilla de un río.

Yo pensaba que amarte era herirme
porque era un cobarde
y pensé del amor
que el amor era un sueño
al cual dejar escaparse:

Yo pensé del amor un poder
y quería imponer la épica adversa
de los inviernos y las prisiones;
desfiguraba la espera,
esperando que fuera
una entrega absoluta a mis años perdidos
a través del futuro y también del pasado.

Pero cuanto me amaste, tú.

Con un lugar para mí y las intrigas
de los rancios poetas
y con otro lugar donde un plato de sopa
y los besos calientes…

El amor fue salvarnos,
construir sin descanso
la ficción imposible
contra la realidad obligada:

Despertar tras la luna,
bajo la oscuridad de mil cielos
y encontrar la palabra…

Porque Camboya es un sitio
a donde amarte es atreverme
a sentir que te amo
muy por encima de las leyes oscuras
o el destino fatal
con el que resguardaba
mi huida hacia la distancia
que me cubriría;
pero sin poner sobre mi más que miedo.

Omar Alej. 

miércoles, 19 de julio de 2017

(Solo en casa)

—Ea, ya me he dado a mí mismo un abrazo. Considera recibido el tuyo y vete a acostar, anda.

Así empieza lo malo. Javier Marías. 


Segundo día (Solo en casa)
sin tener ninguna razón, para salir.

“La vida sin trabajo es ser embajador
de un huerto de dopamina” me digo
-además de darles fuerza
a ciertas frases toxi-tragicas y cursis
que no describen ni descartan nada.

En plena panacea, para una revancha,
me olvido de escribir
con mi habitual apego
a un corazón insurrecto.
Pervierto la memoria
de un instante que corría por mi sangre
y de cualquier cosa
que sujete mis sentidos
en su propia convicción.

Es una digna tontería
medir lo largo de mis brazos
-de la punta de los dedos
a la otra punta de los dedos.
Me aficiono a suponer que la variable
es si quiero que sean grandes
o pequeños…

Dentro de un frágil cascaron, de tal tibieza,
no tengo otra ambición que eyacular;
sé que es pobre,
algo vulgar y hasta aburrido.
Lo sé por qué lo que logro imaginar
se borra enseguida avergonzado.

No hay placer en el dolor
y no hay dolor en el placer,
la ventana abierta resulta en belleza
porque está muy claro que cerrar los ojos
es una tradición de cobardes
que da mucho miedo al temple valiente
en cualquier dimensión de la era…

Cojo, de la ropa que olvidó, los botones;
me estilizo una almohada moderna
y si hubiera manera de regenerar el contenido
de las latas vacías
no me haría falta ni recontar las monedas
ni ser amable ¡una mierda!
con el vendedor que es el mismo en todas las tiendas
a donde venden productos con azúcar nuclear.

Ya no puedo decir
que estoy mejor que cualquiera de afuera,
he gastado muy pronto los niveles de broma
que me permite la niebla
y sin embargo qué bien
tener la puerta de oferta
y que jamás nadie venga.

Omar Alej. 

lunes, 17 de julio de 2017

Desocupado.

Mi nombre es alguien y cualquiera.
Paso con lentitud, como quien viene de tan lejos que no espera llegar.

Jactancia de quietud. Jorge Luis Borges. 


Solo en casa, sin nada que hacer:

Por un breve instante fue extraño
no escuchar las alarmas
con su atragantada amenaza;
despertar y no tener cerca un reloj.
Asumirme un certamen de alevosías
que anima el capital ensueño de la pereza.

Después fue muy dulce,
he vuelto a sentir la brisa fresca
que me hace preferir ciertos tipos de tela,
para enroscarme al dormir de resaca imaginando que estoy
cerquita a la orilla de un río que sigue desde una cascada.

Desocupado;
durante un montón de años
no echaba de menos
el infinito de posibilidades
que hay en la mente
de un desocupado.

Normalmente, no tener trabajo,
me hubiera costado sentir en los huesos
la lenta erosión que a las rocas consume.
Sin embargo -al menos, el primer día
va siendo una pena
a la que nadie hace duelos ni despedidas.

Encamino a los platos sucios
que me recriminan desde el lava-lozas
y encuentro que hay un hueco,
para el vaso que estoy ensuciando con soda;
lleno una cuchara con cajeta
y de pronto es la parte mejor
de mi regresión a la infancia
con pijama y con calcetines…

Tengo un silencio por dentro
que es como si dios existiera y además me hablara.
Sé que es una idea ramplona y menor;
pero se hace más grande con el sonido de la televisión
reproduciendo en bucle los capítulos del Dr. House.

No sé las batallas de un conquistador
y en parte repruebo la sola riqueza como garante
más ahora es el cuento de mi monarquía;
me regocija dejar sonar el móvil sin moverme
y al salir no tener prisa
porque no voy a ninguna parte.

No podrá durar mucho,
en pocos días me vencerá el alquiler
y además querré volver a ese sitio
donde una copa de whisky
tiene el valor de una hazaña
zurcida en contra de la gravedad.

Omar Alej.

viernes, 14 de julio de 2017

Puedo ver que la revolución va a llegar.

[la vida es una droga/que deja/ de hacer efecto]
[con todo mi arte/y toda mi/ técnica nunca se pareció a mí-/ni una sola vez]

Trabajo en marcha. Leonard Cohen. 


Debajo de su andar sobreviviente
esconde el barro en el que hundió
el hueso de una calavera,
porque no era el sabor que recordaba
de sus años en la escuela presbiteriana
ni acallaba el monomotor
con el que arrancan las voces en su cabeza:

Andaba como el filo de una hoja de papel
a través de las entrañas del otoño.

Puedo ver que la revolución va a llegar
y yo todavía estaré
eligiendo el frágil sustento
con el que amortizaré mis dudas al respecto
de las banderas que han de llegar después del ocaso;
al que nos acercamos con temeridad y angustia
y casi a punto de correcta sobriedad.

Un hombre como mortero de la muerte,
lleva en la frente sendas y sangre
cuando el camino y la guerra descansan.
No es un tributo al cine moderno.
Lo encendí con mis ojos,
apenas pude ignorar la inclemencia
y quedarme dormido, de pie, calle abajo:

Se le saltaban los huesos de los pómulos
y los artistas actuaron al declararlo su lucha.

Puedo ver que la revolución va a llegar;
probablemente me encuentre
extraviado en el fondo de una novela negra
de la que no pueden salir
las horas perdidas de las revueltas en París.
Tengo ilusiones como cualquier perro tonto
y una vez instalado el nuevo orden
querré ordenar esos platillos que antes
no hubiera podido costear
debido al gran acto fascista.

Le están cayendo pelotas de hielo
porque graniza el infierno;
pero su mollera es un casco más duro
que el peor acero alemán.
Alguien lustró sus botas.
Por como duerme diría
que tiene tiempo viviendo
sobre la tierra y debajo del agua.
Es un dulce animal que persigue
a los centauros de la caballería,
sin saber de qué bando era él
y de que horizonte llegaron los otros:

Detrás del muro de cristal se le ve;
pero no es visible la pared transparente…

Puedo ver que la revolución va a llegar.
Todos hartos de pedir volverán hacia las cuevas
y en el uso de la fuerza será derribado
el faro que ilumina la torre de control
a donde se vigila la mía-tuya, libertad.
Para pobres como yo es una pena;
si ya nadie me quería con razones,
para ser mejores gentes
¿Qué me harán cuando esto sea
lo que estaban esperando a que llegara?

Omar Alej. 

jueves, 13 de julio de 2017

Estrella extraviada.

Como llevaba trenza
la llamábamos trencita en la tarde del jueves.
Jugábamos a montarnos en ella y nos llevaba
a una extraña región de la que nunca volveríamos.

Así nunca volvió a ser. Ángel González. 


Quédate aquí,
estrella extraviada;
caíste veloz sin poder darte cuenta
de que has caído en mis manos
a tiempo…

En poco hará calma,
no te molestes en explicarte;
sé qué empezó con la cortina
que era de agua
cuando el reloj cambió los días.

Sigue encendida,
estás hecha en flamas
y he hecho mis manos;
son para abrir un hueco en la hoja
y dejar que salga tu cama
de flores violetas:

Llámalas Lily´s.

Bien, bienvenida.
Me has recordado
a que no me olvide
que entra la luz;
queda una sombra
guardando el vino
de una ternura.

Rojas cerezas,
azules globos llenos de espuma
y tu nombre sea lo que encontré
en las paredes del laberinto.

Ya pasa el miedo,
la noche lo lleva consigo
a ver al santo de las barricadas,
puede ser breve sentir la piel
y hacer un rayo, tronar los besos;
pero las líneas sobre las calles
que hace tu cuerpo…
para encontrarte fue para siempre.

Nada tenía marcas de nadie,
justo es que hoy, contra el cristal,
se pueda ver a una ciudad
que se despierta contigo yendo
de aquí y de allá.

Sigue llegando.
Eso es el fuego,
lo que está al fondo
y sigue llenando
al mar de historias
sobre la estrella
que bajó a verse
en el reflejo del río que corre,
interminable,
hasta el origen del universo.

Omar Alej.

miércoles, 12 de julio de 2017

Era un amor cotidiano (Cachorro de león).

“Y te vengo a buscar, aunque sólo para verte o hablar,
porque requiero tu presencia,
para entender mejor mi esencia”
Y te vengo a buscar. Franco Battiato. 


Éramos uno y el otro,
una pareja de lo más normal;
lo familiar y cotidiano:

El resultado contra el azar.
(Ella vuelve a la ciudad
de niña quiso escapar a ver el mundo.
Pretendía atrapar el alma de la humanidad en un segundo,
con su vestido oriental y sus zapatos de cristal en la maleta)

Me emborrachaba
mientras miraba dormir
su lado más feo
sobre una almohada de alquiler
que solía hacerse cal
con el primer rayo de sol;
yo la amaba del modo idiota
que hace pensar y querer guardar
lo que puedes perder, para siempre.
(Demasiados hombres rudos la dejaron olvidada en la cuneta).

Le debía respirar
y también, por arte de magia,
suspirar al terminar de descender de un tren de auxilio;
acercarme a mi vida
y sentir que tenía el derecho
de vivirla porque sí
sin tener culpa
(Ella quería mejorar, dejar atrás la cobardía y los temores.
No sabía empezar, demasiado tiempo andando entre las flores).

Atacábamos  
cada breve grieta en el tiempo,
para aprovechar cada frecuencia
y dedicarnos a esa que era
una canción en realidad conmovedora
(Una vida imaginaria adaptada para cada situación.
Sin verdad, sin novedad, sin sobresaltos, sin dolor, sin corazón).

No lo sabe porque se iba a con las playas
a contarse los lunares
que la luna le heredó por ser morena;
me dejaba introvertido, sabiendo
que a este día llegaría sin aviso
y sin dejarme hacer las compras de pánico:

La noticia es lo otro,
lo que nunca llegas a saber.

(Todavía hoy,
detrás del espejo
intuimos algo bueno y fiel.
No más decepciones
ni desilusiones,
solo calma y claridad
y mirar a los barcos pasar)

Su pasión fue un claro del cambio mayor
teniéndola infiltrada desde adentro
(Ella por fin maduró;
dejó las drogas y el alcohol
y ahora es artista).

Hace un tiempo que no está  
y es sencillo deducir por qué
al final me quedo yo.
(Pero nada de novelas de autor
ni de canciones de folk, o rock
que va).

Era típico el disparo
y gritar que no podrían detenerme
si llevaba el pecho en vena
debajo del ridículo albornoz;
mientras que ella me tentaba
si decía que no era un Rolling Stone.

(Tiene un cachorro de león
y es una perfecta equilibrista
Un hombre bueno la observa desde abajo
La mima y la protege
Y hace todo el trabajo
Cada día cocina para ella con amor
le cuenta historias de terror
y toca el contrabajo.)

Y yo nunca me cuidaba,
me caía de las lianas
y mis fuerzas eran celos y venganzas y apatías:

Lo normal en un norteño
sin escamas
(Naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa
naranaaaa na nanaara nara na nara nara naaaa).
Coque Malla/Omar Alej.