lunes, 19 de diciembre de 2016

Postal navideña con Lenny Bruce en la playa.

I rode with him in a taxi once,
only for a mile and a half,
Seemed like it took a couple of months.

Lenny Bruce. Bob Dylan.


La cerveza la puso para mí
un tal Camilo,
ha luchado en las guerras
de encontrar un refugio
y mujer sana
que lo cuide cuando se enferma;
puede ser que no haya ganado nada todavía.

En su tipo moreno
él se siente un cubano
y un dios malo de buena alegría.
Dice que fuma
porque esta lejos
de saber lo que quiere…
la señora
que le ve el culo apretado
es Carlota,
una musa en su día libre.

Las gaviotas se llevan en sus picos
las bolsas vacías de patatas fritas,
es una costumbre muy de vacaciones,
mientras las urracas
-presumiendo cantidad,
combinan todos los sonidos
que salen de los botes
y pasan por los muelles
y se quedan en cristales de negocios
sus propias intenciones.

He visto,
sin ánimo a moverme,
una postal navideña
pegada en la sandalia
de un señor muy colorado;
justo a ese
lo habría de llamar
el Morgan Freeman blanco
de las trípticas bermudas.

Tengo un libro nuevo
que empecé a leer hace dos años,
lo abrí sobre un cóctel de gigantes camarones;
no leí porque pensé que era incorrecto disfrutar
mientras subía mi nivel intelectual
de proteínas:

Yo doy todo por los pobres.

Este día
Lenny Bruce
es el sol negro que me quema,
pienso en él
y en su chiste del enema color oro;
no debiera ir por ahí
solo en mangas de camisa,
sin ponerme americana;
odio del calor
que hace grotesca la menor comodidad:

Mira aquel que se parece a un hombre rana
convertido en un humano.

Aun así,
todo es muy lindo por aquí,
las ventiscas del caribe,
el sabor a crema bronceadora
en las tetas que imagino estar despreciando,
el reflejo de la historia en la arena
y mis guantes, para no tocar
directamente a niños rubios que despintan…

Los mejores escritores no vinieron
y estamos solos Mario, Suko y otro yo
que soy igual; pero en silencio.
Recomiendan olvidarse del lector
-es lo importante,
aportar media palabra
y terminar con la protesta literaria.
  
Nada de filantropía,
nada de una buena voluntad,
nada; pero nada,
de emociones.
No seguir doctrina alguna
y escribir para joder
solo para eso.

Debe ser la navidad;
pero siento todo un gran regalo envenenado
que no podré regalar hasta pasada la noche buena
y desespero.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...


me gusta el ambiente vacacional, playero... como se siente acompañado de ese jazz, lo siento sofisticado pero de una forma extraña, jaja no sé, como las vacaciones de un señor algo cascarrabias e intelectual, que está en todo, que escucha, un poco de Camilo y Carlota... que observa, aves ladronas y escandalosas. Imagino la mirada que pone al ver tal postal navideña en las sandalias de otro, jajaja el Morgan Freeman blanco... no sé, como una situación muy irónica tal vez... de mucho contraste... y a la vez parecía tan clásica. Me gusta lo del hombre rana... imagino perfecto la incomodidad, jaja los gestos, la forma de caminar incluso.. jajaja me hace mucha gracia, esa forma tan especial de ser, de despreciar, de tener guantes, de odiar el calor, de una situación malhumorante, pero con gracia... eso se puede? no puedo dejar de pensar en Sn. Vincent otra vez, y ver un poco la cara gruñona de Murray jeje... justo así "nada de filantropia, nada de buena voluntad, nada de emociones" y joder, mucho joder.... debe ser la navidad... seguro. me pregunto o trato de imaginar, como es eso del regalo envenenado como se siente por dentro, como querer deshacerse de él y su desesperación por hacerlo. hasta que todo pase. como siempre. como es que se siente "la navidad" incluso en el caribe con sol, mar y arena... me gusta eso... que no tiene que ver con el típico ambiente frio navideño y de "hogar" y aún así se siente esa actitud algo grinch, refunfuñante... y que de alguna forma me parece divertida! ja me gustó!!!

FloresFer.