jueves, 8 de diciembre de 2016

Ni los helechos que son helechos sobreviven.


Él defendía a Nitzche
Yo defendía a Cristo
Él estaba por la victoria
Yo estaba por menos.

Irving y yo en el hospital. Leonard Cohen.


No hay helechos
ni los helechos que son helechos
sobreviven.

Un momento cualquiera
te podría convencer
de que hace falta el mar
y confundirlo con el cielo
o mejor ni hablar del agua.

No hay quien viva
de tan solo la vida.

Más temprano que tarde
tú vendrás y me dirás
que ya te vas
y yo sabré que ya te has ido,
cuando apenas regresamos
de salir a buscarnos.

No es presagio de una pena;
pero lo que aún te gusta de mis ojos
suele ser lo que no te hizo gracia
ver de mí en cada cosa
que atenta nos miraba.

En nuestra joven juventud
se hace el pleito de la nada.
Claro está que no me importa el optimismo
ni ser sabio escuchando los consejos
de sembrar, para mañana.

Solo tiende a disolverse
lo que fuera;
no es fracaso o acabar,
no es el fin, es nuestro adiós.

Al cabo de la luz
-del día a la noche-
siempre hay tiempos que llegaron
y otros más que se están yendo.

Yo te quiero
y sé que quiero que tú sepas
lo que siento;
pero cuando no estoy,
cuando he salido a mirar los tractores
y me he perdido en las carreteras
que se llaman Sonora porque tienen
cuerpo de mujer, lo recuerdo…

Me dirás que estamos bien,
que tanta suerte es permitida
por el cielo que se abre,
las casonas de los ricos que están lejos
y que es fruto de no haber asesinado
a casi nadie.

Sin embargo no hay helechos
ni los helechos que son helechos
sobreviven.

Si lo sé
es porque esta noche
a pesar de no saber de la alegría,
yo me apago de tristeza.

Omar Alej.

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