viernes, 23 de diciembre de 2016

Contra el talento.

Tan solo queríamos reírnos, todo nos pareció un motivo de risa. Primero beso, primer llanto, primera cogida, primera caída, primer arresto. Todo lo hemos olvidado; pero recordamos los días en los que nos reíamos de eso.
Desde entonces confío en que la gente más seria es más importante que yo.

Diarios de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


No tengo talento,
nunca lo tuve.
No me sirvió, no era mío;
lo jugué y lo perdí,
se alejó para luego,
una noche en que fuera
verdadera fortuna.

Hubiese querido temer el poder
de las grandes bellezas.
Sin embargo me fueron
una cosa espantosa;
Como usted –por ejemplo…

Pero ¿cómo anunciar
la comedia que hay en cada cosa
si no tengo talento?
He aprendido ahora…

Aposté por reírme
y quería pagar con la risa cómplice
de algunos otros,
maravillados de estar indefensos.
Ya puedo admitir que se fueron
tampoco logré su reflejo
en mis imitaciones
de un ser humano sensible.

He probado de todo,
a romperme la nariz
contra la cuarta pared,
a caer de una nube
en el toldo de una república,
a bajar el universo
-menos ciertos mandamientos,
y si hubiera tiempo,
contaría sobre cómo me aprendí
nuestra letanía de sucesos.

Me he aburrido otras veces;
con los amigos de antes,
al ser detenidos apostábamos
pelo y carnaza,
para no acordarnos del frío
de una celda en construcción
que debíamos barrer
al cumplir doce horas adentro.

Ahora fuerzo las palabras
que se fueran, generosas, a encontrarse
contra rejas de alta tensión.

Mi canción de todas partes
ha encontrado recepción
en unas frases con sentido que se sienten
-es verdad,
y vuelve lenta desde allá.

Ya no es el torbellino
de sustancias oprimiéndome los ojos;
ya no logro entretenerme recordando
que fui pobre de talento,
que lo soy y que mañana lo seré
sin escarceo.

Me voy a la cama
y no sé confesarte
si la luz me despierta realmente,
como a un brote genial de mí mismo.

No me he quitado la ropa
y la fiebre amarilla
que se oculta detrás de los parpados
es una visión interesante al mirarme de frente
en un nuevo espejo.

No tengo talento
y nunca lo tuve.
Me bastaba confiar
en la broma que es todo;
pero nadie se ríe,
se están ocupando unos de otros.

Omar Alej.

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