lunes, 28 de noviembre de 2016

Querencias domesticas.


Corrimos una carrera despiadada e inútil por deseo y celos infantiles,
y llegamos al remanso.

Amor Contemporáneo. Matías Rivas.


Da igual
-a nadie le importa,
si estoy contando que tú,
para mañana tendrás
un deseo nuevo,
inagotable y urgente.

Siendo el testigo
de toda noble querencia
en tus muslos
¿Cuánto tiempo puedo confiar
en que lo único que quieras tener
es lo que tú querías?

Te arropas el cuerpo
y sonríes, atentando
contra los pequeños erizos
que ayer salvaron tu piel.

Desde que se divide en categorías
el crujir de las hojas
se quieren a los otoños,
con un poco más de esperanza
en su nivel sobre el mar.

En el corazón de la luz del baño
es la vida colmada; pero antes ha pasado
a otras mujeres -incluso jóvenes.
La soledad se les vuelve un reclamo soleado
y cálido y amable y magnifico,
en el que no hay mucha gente
salvo los lugareños que estaban ahí
ya con quince años. Ninguno era yo.
Puedo ver mi ausencia.

Si ya nunca quisieras
del agua frescura
y tan solo el agua.
Si ya nunca quisieras
del sabor la fruta
y solo el sabor
¿Cuánto tiempo puedo confiar
en que lo único que quieras tener
es lo que tú querías?

No ocurre nada
con el retrato hablado de dios.
Me suelo ir  
y parar en las escaleras,
antes de que demandes al otro:
el que ha matado por ti…

El rito de angustia resulta indistinto
cuando lo que trata es lo que quieres;
el recuerdo de tus padres,
el lunar que serpentea en tu escote,
tus huidas y tus ruegos
(antes lo único que quisiste
fue quemarte y lastimarlos).

Del balcón de la señora Blanca
cuelgan los pañuelos,  
entre las tres y las cuatro,
que una vez te ofreció,
sobre la media noche,
un estimulante ladrón.

No queríamos más
y hemos salido del cine;
la publicidad recomienda
el próximo estreno
de una cigüeña Ford.
Yo he llegado siguiendo
la luz barroca del cielo
y sospeché que lo que querías
ya no era quitarme de en medio del impacto
y oler mi loción.

Nada asegura
que puedas tener lo que quieres
y seguirlo queriendo;
como cuando tengo tus labios
en mis labios
y empiezo a querer hablarte.

El silencio está hecho
y lo hizo un hombre ingenioso
como una respuesta
a un montón de expertos en aburrimiento
y otras cosas de niños.

Omar Alej.

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