martes, 29 de noviembre de 2016

Falta de forma (Nada logro formar y lo escribo).


—Que entre él y otro hombre semejante a él, se interponga una
    muchedumbre de hombres como él.
Y esto no fue posible.

Nómina de huesos. Cesar Vallejo.


Que hubiera un pequeño feroz
y capaz de cortarme el cabello
de mi extranjería.
Si la causa es la de ser la carne en el hueso
y el hueso en el alma;
exijo la re-conversión en un pez.

Lo pido pues aunque me trajo
el oscuro juego de esconder el llanto,
de ti quiero llorar
y de esta palabra que explote;
como si la niebla se pudiera escribir…

Yo podría entender
que no te emocione la historia
de una herida en las plantas de los pies,
mientras caminé con cada caminante:

La parte sobrante del cuento
que le has contado al exilio,
traidor ¿traidor a quién?

No es posteridad
ni es por exhibir la causa
de mis persistencias,
es sufrir solamente;
como solo es río seco el río seco
y no es lo que pido atontado.

Si digo de heladas
no te sobresaltes
ni cuentes las órbitas pendientes
en tus cremalleras;
no me llames,
no te distancies en busca de fuego,
cúbreme y así has la nieve:

De un novio adultero
hablan siete besos que no pongo
cuando me desnudo.

Que sepas que aún
-y como cualquiera,
no he tenido
un día más corto o más alto.
Me bebí la luna
y me comí el sol,
no lo piensas mucho
cuando estas soñando
en un breve descanso,
después de descargar
los camiones que vienen de Tampico.

Suelo rezar
porque no sean reales
los dioses que avisan
de distintas regiones,
van a encontrar en mí quien expíe
sus secretos.  

Estoy hablando de la nada en todo,
no es verdad ni la cuerda
en la que cuelga el bebé
de una mujer de senos apetecibles.

Mi dolor
no es convención ni tragedia
ni acto solemne de disidencia
que oponer a las armas.
Estoy dando al polvo mi voz,
para que surja un tornado,
una lija o una galleta de avena;

Pero eres tú
a quien demando su pena
y romperla en función de multiplicarla.…

Que hubiera navajas ficticias
que como un boomerang
cortaran las alas ficticias
de mi creación boomerang
y que tal desatino no fuera ficción.

A tus atardeceres,
tarde les hice el sol
y las calles.
A tu oscuridad
le hice un botón de madera
y que flote a través
de las velas que falten
allá a donde el mar
no esté adentro ni afuera.

De lo que más echo en falta
de la felicidad,
es no poder tomarte la mano
y decirte que me consuelas
contra toda pasión despiadada.

Que bien me estaría mutilado
con todas mis partes haciendo su parte
y no solo cambiar y cambiar
a mi falta de forma.

Omar Alej.

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