miércoles, 9 de noviembre de 2016

Dicen que viene la noche.


«Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega jamás al embate de los tiempos»


Purgatorio. Canto V. La divina comedia. Dante Alighieri.


Dicen que viene la noche y tememos,
no destaco por ser un valiente.
Todavía persigo a quien pudiera decirme
que lo peor ha pasado.

Me oculto en los viejos
en ellos hay cicatrices que espantan;
pero reconfortan de un modo vigía
lo que el horizonte ha fingido:

Huelen a mar abierto,
a zafra, hollín, blues, carreteras
y besos de bocas partidas;
sudan aviones de arena y pilas de barcos
que no pudieron salir del desierto.

No es la primera vez que oscurece,
antes leí las tempestades en el anhelo de Ahab
y todos somos un poco la niebla
y otro poco el calor.

Dicen que viene la noche y tememos;
pero al abrir el baúl encuentras un mapa,
cerillos, la brújula, un verso…
siempre estuvimos de viaje entre la deriva
y llegar a la orilla de los infiernos del Dante.

Y esa tal noche tan oscura y ajena,
la que llega a los huecos más espontáneos del alma
no es más que un campo al que nace el romántico hombre
de todas las mañanas.

Aquí -justo ahora, sigue avanzando el reloj.
Ha desmarcado sus horas sobre la mesa el tramposo
y con su última carta pretende acabar con el juego;
pero yo sigo al gato que empuja las agujas
sonriendo sin risa.

Dicen que viene la noche y tememos
¿Qué noche es esa
que no sea la eternidad dentro de nosotros?

En el absoluto vacío, el corazón de los verbos supuso
una explosión y un recuerdo.
Sigamos la danza;
el muerto levanta porque renuncia a creer
que solo el sol hace al día.

Omar Alej.

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