martes, 11 de octubre de 2016

Verdaderos rebeldes.

: no la envilezcas nunca
por contacto excesivo
con el mundo que agita movedizas palabras.

Cuanto puedas… Constatino Cavafis.


Son verdaderos rebeldes,
van de normales sin posar en las fotos,
sin llamar la atención,  sin hablar de más.

Cuidan de sus viejos,
de sus hijos; de sus compañeros
en este viaje de vuelta
y no lo hacen a costa…
ellos pagan el pan.

Salen temprano a tirar la basura
y cumplen deberes
de los que otros no saben,
por ejemplo no arder ni hacer nada
ante una puesta de sol.

Miran la libertad como a un feto;
comiendo completo
lo que sea que les sirvan
cuando ya se hizo tarde,
para la hora de la comida.

No están tatuados,
no son pacificadores;
admiten que hay ciertas violencias…
No se pusieron pendientes
ni se pintaron el pelo;
se están quitando de ser uno más
con alusiones intelectuales
sobre las gomitas de colores.

Son verdaderos rebeldes,
se hablan de tú con la vida
y han aprendido que vivir;
solo eso, a nadie sorprende:

Por eso buscan después,
donde el reflector no ilumina.

No son invitados a las reuniones  
donde se congregan
los adversarios más fuertes
de nuestro sistema
ni proponen locuras como una forma de arte.

Los han llamado gente muerta en vida,
los han acusado de no tener huevos,
de agachados, de mediocres y de conformistas;

Pero van a la cama sin bendiciones
y despiertan después
convertidos en calles
por donde transitar
cuando tengas miedo
y te sientas solo.

Uno de ellos trabaja en un almacén,
su mejor amigo es un hombre
que nunca le ha dicho su nombre,
para que no crea que ya lo conoce.
Otro tiene cuarenta billetes de veinte;
debe llegar a los cien,
para comprarse una máquina de café.

Son los cimientos
y no se hacen ver.

No te obedecen si les pides que hagan, por ser más felices,
por cumplir sus anhelos,
por tirarse a buscar sin saber lo que quieren;
eso es para aquellos que son obedientes a la ley coca-cola.

Son verdaderos rebeldes
y están obteniendo su fuerza
más allá del engaño.

Omar Alej.

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