jueves, 13 de octubre de 2016

Veinte de Octubre.

“La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

La ciudad. Constantino Cavafis.


Igual a un animal asustado
siento el impulso de huir;
pero mi anhelo se queda atrapado en mi cuerpo
y estorbo -otra vez,
a mi pasión por dejar sin fuego el infierno.

Son las cuatro de la madrugada
y en un rato más querré estar aquí;
metido en mi cama, habiendo cenado,  
caliente y cuidado.
Sin embargo ahora mismo
deseo que el día comience
con tal de dejarme, para después.

Estoy pensando en lo breve…
intentando recordar cómo fue que llegué
a este peso que cargo de dimensiones absurdas.
No creí en ser feliz
y rompí con las formas
que te abren las puertas
y te ganan amigos.

Temo de ti que me miras,
temo de ti que me tocas
y temo de mí que he querido seguir
la senda de los fantasmas de carne
que lloran palabras.

En una semana será
mi primer veinte de octubre;
es como si cada minuto que se va pasando
se pegara a esa fecha
y me comiera la marabunta del tiempo, las manos.

¿Podré decir lo que he venido a decir?
¿Bastara con un cambio, para seguir igual?
¿Estaré también yo?

He intentado negar que algo pasa,
mejor comento la lluvia,
el café o el cigarro.
O la revulsiva cantidad de cerveza
que algún día tomé
y que no bebo más
porque ahora me infecto
con un pancito de almendras.

Vaya payaso en el que me he convertido.
Se me han de notar las cartas ocultas
en las mangas roídas de mi camisa vaquera…

Estoy dando zarpazos contra todo
y me parece un exceso de profundidad;
justo ayer pedí perdón realmente
y eso que yo nunca he perdonado a nadie.

Un animal asustado,
no me molesta,
es elegante y genuino.
Sin embargo, todo lo demás
¿Para qué?
Omar Alej.

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