jueves, 20 de octubre de 2016

Son mis muertos y dan la hora.


Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

Autopsicografía*. Fernando Pessoa.


Son mis muertos los que me hacen danzar
me deforman el cuerpo, erguido y doblado,
me hacen mirar hacia el cielo.
Ellos me ponen el cinturón de campeón
y son quienes me dan el nocaut.

Por ellos,
para hablar con ellos,
hablo este idioma en cartón;
quizá no pueda hacerte entender;
pero estoy hablando
y mis muertos acuden.

No tengo nada que darles.
En el mundo que habitan ahora
tienen menos muecas
y más castaños los ojos,
de una intrépida rama
hacen la raíz de mis nubes.

Son mis muertos
y me riegan mi improvisada cabeza
con sueños de Henry, de Franz, De Fernando
y de Pablo.

Ya tengo días de vida,
me escapé de la cárcel donde todo era nuevo.
Se sienten el centro
de mi duda espacial
y hay ciertas mentiras:

En el universo no hay nada
lo digo porque mañana, eso será.

Me lo han dicho mis muertos
que me cambie pronto la cara
y que conserve los ojos
que he conservado en almíbar.

Tensan la cuerda
y le dan a mi tiempo una tic tac de eternidad.

Yo soy menos yo
y más tribu.

Pacto secreto de lobo
grabando la garra
en el oro acostado
sobre la arena desierta.

Mírenme, ya me muevo
y son mis muertos
los que me hacen danzar.

Omar Alej.

No hay comentarios: