lunes, 17 de octubre de 2016

Mis amigos, esos señores.

A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

Amistad a lo largo. Jaime Gil de Biedma.


Desde que recuerdo
siempre he estado con mis amigos,
esos señores que certifican mis cuentas
y me las hacen pagar.

Si me han invitado
de travesía espacial
he contestado que no,
pues justo en ese momento
iba llegando a un billar
o a destacarme retando a los fuegos
-respaldado por mis amigos.

Si estuve solo en mitad de la nada
y sintiendo que se acercaba a mi luna otra tierra,
solo pude volver llevado por la voz de unos cuantos infames
que sin preguntar convertí en mis guardianes.

En menos de una semana
salgo al suelo mojado de octubre con treinta y tres poemas
que no me dio la poesía
ni el comité intelectual de los panales de abejas…
más de un informado dirá que no es más que agua
de la misma fuente de un necio.

La opinión se prodiga por un premio a Dylan que no se merece;
pero aunque me encuentro cansado
y más inseguro que tú,
la palabra en mis textos me la dan mis amigos
y en su labor son tan diligentes
que solo logro sentir lo qué tengo que hacer
más allá del miedo.

Me voy gastando en esperar;
lo que al final se consigue es algo muy simple
no tiene anillos de fuego ni es una medalla de honor.
Es la plena consciencia
de que todo sirvió solo un poco.

Los buenos amigos lo saben
se acodan conmigo en las tablas
y ven que es mi turno de salir a rayar
la luz de los focos nocturnos;
me están celebrando al mismo tiempo
en el que limpian sus horas muertas.

Debo agradecerles el viento que cargan sobre sus espaldas
y que me impulsa en el descenso.
Debo agradecerles la risa que me dan como un suero
dentro de un chiste hecho a costa mía.

Les deberé siempre
y la gratitud que les tengo es mi modo de atarme
a lo que vive de vida y no de muerte.
Mis amigos,
esos señores que me cortaron la cara
y me sacaron del barro;
los que no quisieron mi mascara en pago.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta que reflejas ese cansancio de espera, "es la plena consciencia de que todo sirvió solo un poco" pues si, que para eso estamos unos y los otros, para caer en cuenta al final, que todo sirvió al menos un poco. no se si es mi parte favorita, pero es la que al menos me levanta un poco también. va un poquito de la mano con ese agradecimiento que usas como cable a la vida. es una gratitud muy bella sabes? apoyarte de ellos, unos cuantos infames jaja hechos tus guardianes porque tú también así lo quisiste.... me gusta la parte en la que "solo logro sentir lo que tengo que hacer, más alla del miedo".. Creo que no es tan ajeno ese sentimiento para muchos... gracias a ellos, tus amigos esos señores. que alientan, que creen, que hacen. es como ese punto en el que no se quería nada ya... pero te das cuenta que no estás del todo solo y debes de seguir, hacer lo que se tiene que hacer, más allá de cualquier cosa, pero si, probablemente la más difícil sea más allá del miedo. Y reconforta también no? saber que cuando todo pase ellos seguirán ahí. Sentirlos ahí, echandote pa'lante y si no se puede al menos acompañarte. Tú eres mi amigo ese señor.

FloresFer.