miércoles, 5 de octubre de 2016

Mañana.


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Itaca. Constantino Cavafis.


Si pudiera despertarme
y no tener estos recuerdos,
proseguir como después de una merienda,
satisfecho;
pero tengo en mis ojos
la película que la nube registró
cuando pasaba.

Tanto vio
que una tarde su lluvia
-la que amo tanto,
me sabía a una estúpida venganza.

Incontable cantidad de códigos postales
que estallaron
y un millar con uno de silencios que abatir,
para pedir que por favor
alguien mirara más allá de su nariz.

Tristemente,
hace meses que lo único que siento
es el fantasma del espejo
sobre mi piel…

Y es verdad,
todavía trato de impulsar una marea;
una barricada de olas
sobre las cuales navegar
y llegar hasta una orilla sin el mal de aturdimiento.

Voy pasando estaciones
y la helada es cada uno de los trenes que tomé.

Ayer por la noche, en la farmacia.
Cansados de mirarme combinando anestesias
me ofrecieron una cuerda, una navaja, un revolver
y hasta una nueva identidad.
Muy amables me dijeron que ellos mismos
me podrían suicidar y les dio rabia
que me fuera, que siguiera enquistándome a mis males.
Me gritaron maldiciéndome.
Pagué y me fui; no hay más que yo pueda hacer.

Nunca fue que me sintiera un guerrero
o con arte, para construir otros paisajes.
Sigo buscando a mi renuncia;
pero eso no será porque alguien
use mi trabajo en su derecho al amor
o me atasque en sus arenas movedizas.

Puedo estar perdiendo
y seguir escuchando de mi propia voz
que esto es todo, que cada día será igual;
pero aún no llego hasta mañana:

Eso fue lo que pactó mi corazón
y yo resisto.

Omar Alej.

No hay comentarios: