viernes, 28 de octubre de 2016

El pasado 20 de Octubre 2016.

“De algunos castigos, placer.
De algunos placeres, castigo:
Toda vida es sensual
y además se mueve.”


¿Y el colibrí? 33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej.



Aloha, Camboyanos y Camboyanas del mundo. Como algunos de ustedes ya saben, el día 20 de Octubre del año 2016 –aún si no tiene mayor repercusión global, será el día en el cual nosotros, como la Deep Camboya en funciones, presentamos el libro “33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej.” en El Arracheco, un restaurant de carácter y tan sui generis como su dueño, Danielo González. De dicho evento debemos decir que ha sido algo bastante singular, estresante, fallido, peligroso y nocivo. Personalmente he estado muy inquieto viendo llegar a tanta gente y al deber compartirlo con amigos, familiares y personas que no tenía el gusto de conocer (y que sin embargo desde ese día representan, para mí, la cara de la generosidad y el juego; la duda) he sentido el delirio.
Sobra decir que dicho evento no ha estado exento de controversia y es necesario decir al respecto que los palos críticos, tanto a nivel personal como al propio libro, los llevo con comprensión, con respeto y con buena leche. Después de la prisa por ir montando el lugar donde recibiríamos a nuestros invitados, habiendo rezado, para que no lloviera; simulando saber lo que teníamos en manos y habiendo dejado la puerta abierta, para que entrara el error y la trampa y el miedo y los prejuicios y las sombras, oponíamos una resistencia con su origen en la inocencia. A las 21:30 salió Omar Alej. A darse de frente y explorar la longitud de algunos textos que componen el poemario. Saludó con alegría a más de un centenar de personas reunidas ahí con la finalidad de pasar un buen rato y tener su cuota de ficción. Lo primero que leyó fue “Malditas fotografías de caballos viejos” un pequeño relato que habla de lo que se escapa a la lente de una cámara fotográfica: creo yo. Después –apoyado por la tarola, la guitarra y el bajo de Los Votantes de Donald Trump, han leído/tocado “Confort”. A modo muy personal siento ese texto dedicado a muchos años de resistencia y a esa mala suerte que es saber muy de cerca el infierno, aún sin saber de dónde viene esa consciencia.
Sabía que para la tercera intervención ya estaría sacudido por los recuerdos más viejos que durante semanas previas se habían removido –como una especie de temblor, y que ahora estaban demandando formas de relieve en el aquí y en el ahora. A través de toda mi vida, una constante me persigue ¿acaso me doy cuenta de lo que piensa la gente? La verdad es que no y si por algo ha pasado, ha sucedido siendo muy tarde. Llamó al micrófono a Christo –que además de un genial caballero es mi sobrino. Ahí sin más miramientos él leyó “El Pájaro” un texto pequeño de una tristeza gigante (mi favorito del libro). Está aún vivo el momento en el que me escuché en la voz de tan ilustre amiguete; me he sentido a favor de cambiarme por otro.
“Estrellas” y “Volviendo a Tom Waits” suponían el final de la intervención de Omar Alej. En un evento que era de la Deep Camboya, TODA. Ojala me estuviera olvidando ahora mismo de todos los amigos que sin estar físicamente presentes sí han estado con la fuerza de las obsesiones, de todo el trabajo hasta ahora realizado e inventando una realidad alterna que es capaz de invertir las vías de un tren; aquel tren. “Estrellas” fue veloz, pasajera y casi un tratado que daba miedo firmar. “Volviendo a Tom Waits” fue devolver al futuro las pequeñas dudas que en el pasado no sabía responder y que siguen sin una respuesta. Sin embargo el final no llegó ahí, invitado por un sector de la gente; fue muy generoso leer otros textos “Cuando fui poeta” y “El deber de vivir”. Tan solo acabar había intentado estar con cada uno de los asistentes, resultó una empresa desproporcionada y además poco útil. He dejado pasar días antes de contar cualquier cosa sobre lo que pasó. Hoy –a un nivel muy primario, destaco que sigo avanzando. Que cuando he pensado escribir siempre lo hice en función de la palabra, de respetar todos mis limites; rompiéndolos o estirándolos. Según me distancio me doy cuenta de que la poesía es de una fuerza superior, que se levanta a través de las cosas sin ninguna norma y que además tiene por gusto lo amargo y lo dulce a partes iguales. Si ha sido un éxito o no, dependerá de la forma en la que se quiera encarar un concepto tan desproporcionado. Sigo pensando que es un libro hermoso, he puesto en ello más que mi propia historia y mucho más que mis ganas de escribir. Tengo la sensación de que la puerta que abrió es la de un mundo cercano, un desastre, una vanguardia, un código roto, una misión, una renuncia. Quien haya vivido y estado dentro de la Deep Camboya –se sabe, no ha sido engañado.
Por ultimo me queda reiterar mi gratitud, para quien disfrutó y abrazó el imaginario que me trajo hasta aquí. Fueron finos, elegantes y amables, recibiendo lo que por mi parte quiso ser un regalo. Sé que mi condición no es una obviedad ni algo corriente; vendo cara mi piel y sujeto con fuerza el mástil de la mayor de las glorias: me rio de mí mismo siguiendo la risa de los amigos ausentes.

Bendiciones.
Omar Estrada.

1 comentario:

Anónimo dijo...


Está bueno!! que seas tú, Omar Estrada quien escribe. Como si antes que cualquiera, pones tu perspectiva de esa noche, de cada poema, del proceso y de lo que hay detrás del poemario... tus recuerdos o historias que se estuvieron removiendo en ti. No siento que lo hagas tan seguido así, como Omar Estada, el externar tu pensar y sentir así de la forma más natural, como si lo estuvieras contando a un amigo, en una carta muy íntima quizás, y diciendo esto jeje siento que es como si te lo estuvieras contando a ti más que a otros. "Tengo la sensación de que la puerta que abrió es la de un mundo cercano, un desastre, una vanguardia, un código roto, una misión, una renuncia." Creo tener la misma sensación, a mi manera. Jaja, es muy real que a mi ese día no se me olvida nunca. -inquietante, singular, estresante, controvertido, lleno de emoción- muy a lo Camboya no? justo ese gusto que hablas en la poesía, de lo amargo y lo dulce, que se levanta sin normas. Así fue un poco no? el evento, el libro, la gente. !! amo y agradezco mucho ser parte de todo esto. jeje :$ :$. Estoy segura que al leerte, esos amigos ausentes, les tocará sentir al menos un poco de toda esa visión, sensación que describes como el Omar que todos conocemos. Seguro que sabrán de que va, o de que fue ese 20 de Octubre.

FloresFer.