lunes, 31 de octubre de 2016

Él Vs Ella: Pringles.

“La pareja perfecta es uno a solas
haciéndose el amor. En ambos sexos.
Resulta incomprensible esa obsesión
que nos lleva al amor en compañía.”

West 33rd Street. Jose Maria Fonollosa.



Él.-
Sé que duermes y no puedo negar
que lo haces deseando despertar lejos
o al menos estar durmiendo en otro sitio;
pero estoy a tu lado,
invocando una helada que calme el fuego
de caballos heridos que llevo en el pecho.

La marca del golpe en tu cara
es de mi puño derecho
y ese rastro de sangre en tus uñas
es de mi cuello, de mi codo izquierdo
y de la parte secreta en mi nuca.

Ahora
-pasada la violenta marea
de nosotros sin risa
y queriendo matarnos mientras tu gesto calmado
está marcando la almohada,
quisiera pedirte que por favor recuerdes.

Antes no dije nada
de que me hubieras roto el reloj de mi padre,
él había sido un hombre mediocre;
pero con un instinto de preservación muy antiguo.
Entre los de su estirpe se venían regalando
el mentado artilugio y tú un buen día -sin más-
te decidiste a romperlo, como venganza por ser impuntual casi siempre
según me decías.

Eso lo dejé pasar,
lo mismo que hice con tus maneras de pintar las paredes
de mi apartamento, lo dejé pasar.
Y si me preguntas por la vez que te follaste a Meteoro, mi primo,
o de la luna roja que presenció la larga hoguera
en la que ibas quemando mis libros de Orwell y Hesse,
lo dejé pasar.

Todavía hay quien me dice
que eso es lo que se hace por amor.
Los locos me dicen que por amor se cortaron orejas
o se mudaron al valle de las antenas podridas.
Por amor fueron libres o presos sin oponer resistencia,
yo creo en eso también
y fue por amor que no hice nada contra tu vanidad;
pero hubo un día te que comiste mis pringles.
Y eso sí que no,
me subió la herencia de Lepanto sobre mi cuerpo
y viste accionadas las formas de los más altos recelos.

Perdí el hablar y la voz.
Tan solo sostuve la soledad y el germen de crimen
que dejó en mis ojos la imagen
del bote de pringles vacío.

Ella.-
No, no estoy dormida. Estoy soñando
y desde mi sueño voy perfeccionando
la forma de hacer borrar mi materia
y convertirme en viento;
en eso que a veces –supongo, atraviesa el espacio exterior
y a lo muertos olvidados por sismos o fuentes…

Hasta ayer yo te amaba,
era mi vida hacerte vivir lo mejor de estar vivo;
que respiraras, que sintieras orgullo por estar a mi lado
¡que soy una reina!
Cada día fomente que te dieras cuenta
de lo afortunado que eras por poder ir y perderme.

Siendo tú tan pequeño
¿Cómo fue qué pensé que lo entenderías?
Debí de acabarte y no intentar entrenarte;
nunca fuiste capaz de creer que yo
-aún siendo mujer, debía de aplicar el herraje
de dos mil dieciséis centuriones romanos:

Ahora has mostrado que golpeas igual
que un convaleciente.

Con los ojos saltando,
con las venas hinchadas,
con la voz de un perro con tos,
con los movimientos de un espejo espectral,
reluciste colmillos y llano pelaje de pasto.
Te hiciste más hueco que una tumba usurpada.

De haberlo sabido,
después de pedir que cayeras del cielo,  
no hubiera tocado tus pringles.

Omar Alej.

viernes, 28 de octubre de 2016

El pasado 20 de Octubre 2016.

“De algunos castigos, placer.
De algunos placeres, castigo:
Toda vida es sensual
y además se mueve.”


¿Y el colibrí? 33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej.



Aloha, Camboyanos y Camboyanas del mundo. Como algunos de ustedes ya saben, el día 20 de Octubre del año 2016 –aún si no tiene mayor repercusión global, será el día en el cual nosotros, como la Deep Camboya en funciones, presentamos el libro “33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej.” en El Arracheco, un restaurant de carácter y tan sui generis como su dueño, Danielo González. De dicho evento debemos decir que ha sido algo bastante singular, estresante, fallido, peligroso y nocivo. Personalmente he estado muy inquieto viendo llegar a tanta gente y al deber compartirlo con amigos, familiares y personas que no tenía el gusto de conocer (y que sin embargo desde ese día representan, para mí, la cara de la generosidad y el juego; la duda) he sentido el delirio.
Sobra decir que dicho evento no ha estado exento de controversia y es necesario decir al respecto que los palos críticos, tanto a nivel personal como al propio libro, los llevo con comprensión, con respeto y con buena leche. Después de la prisa por ir montando el lugar donde recibiríamos a nuestros invitados, habiendo rezado, para que no lloviera; simulando saber lo que teníamos en manos y habiendo dejado la puerta abierta, para que entrara el error y la trampa y el miedo y los prejuicios y las sombras, oponíamos una resistencia con su origen en la inocencia. A las 21:30 salió Omar Alej. A darse de frente y explorar la longitud de algunos textos que componen el poemario. Saludó con alegría a más de un centenar de personas reunidas ahí con la finalidad de pasar un buen rato y tener su cuota de ficción. Lo primero que leyó fue “Malditas fotografías de caballos viejos” un pequeño relato que habla de lo que se escapa a la lente de una cámara fotográfica: creo yo. Después –apoyado por la tarola, la guitarra y el bajo de Los Votantes de Donald Trump, han leído/tocado “Confort”. A modo muy personal siento ese texto dedicado a muchos años de resistencia y a esa mala suerte que es saber muy de cerca el infierno, aún sin saber de dónde viene esa consciencia.
Sabía que para la tercera intervención ya estaría sacudido por los recuerdos más viejos que durante semanas previas se habían removido –como una especie de temblor, y que ahora estaban demandando formas de relieve en el aquí y en el ahora. A través de toda mi vida, una constante me persigue ¿acaso me doy cuenta de lo que piensa la gente? La verdad es que no y si por algo ha pasado, ha sucedido siendo muy tarde. Llamó al micrófono a Christo –que además de un genial caballero es mi sobrino. Ahí sin más miramientos él leyó “El Pájaro” un texto pequeño de una tristeza gigante (mi favorito del libro). Está aún vivo el momento en el que me escuché en la voz de tan ilustre amiguete; me he sentido a favor de cambiarme por otro.
“Estrellas” y “Volviendo a Tom Waits” suponían el final de la intervención de Omar Alej. En un evento que era de la Deep Camboya, TODA. Ojala me estuviera olvidando ahora mismo de todos los amigos que sin estar físicamente presentes sí han estado con la fuerza de las obsesiones, de todo el trabajo hasta ahora realizado e inventando una realidad alterna que es capaz de invertir las vías de un tren; aquel tren. “Estrellas” fue veloz, pasajera y casi un tratado que daba miedo firmar. “Volviendo a Tom Waits” fue devolver al futuro las pequeñas dudas que en el pasado no sabía responder y que siguen sin una respuesta. Sin embargo el final no llegó ahí, invitado por un sector de la gente; fue muy generoso leer otros textos “Cuando fui poeta” y “El deber de vivir”. Tan solo acabar había intentado estar con cada uno de los asistentes, resultó una empresa desproporcionada y además poco útil. He dejado pasar días antes de contar cualquier cosa sobre lo que pasó. Hoy –a un nivel muy primario, destaco que sigo avanzando. Que cuando he pensado escribir siempre lo hice en función de la palabra, de respetar todos mis limites; rompiéndolos o estirándolos. Según me distancio me doy cuenta de que la poesía es de una fuerza superior, que se levanta a través de las cosas sin ninguna norma y que además tiene por gusto lo amargo y lo dulce a partes iguales. Si ha sido un éxito o no, dependerá de la forma en la que se quiera encarar un concepto tan desproporcionado. Sigo pensando que es un libro hermoso, he puesto en ello más que mi propia historia y mucho más que mis ganas de escribir. Tengo la sensación de que la puerta que abrió es la de un mundo cercano, un desastre, una vanguardia, un código roto, una misión, una renuncia. Quien haya vivido y estado dentro de la Deep Camboya –se sabe, no ha sido engañado.
Por ultimo me queda reiterar mi gratitud, para quien disfrutó y abrazó el imaginario que me trajo hasta aquí. Fueron finos, elegantes y amables, recibiendo lo que por mi parte quiso ser un regalo. Sé que mi condición no es una obviedad ni algo corriente; vendo cara mi piel y sujeto con fuerza el mástil de la mayor de las glorias: me rio de mí mismo siguiendo la risa de los amigos ausentes.

Bendiciones.
Omar Estrada.

jueves, 27 de octubre de 2016

Matrioshka.


I hear the ancient footsteps
like the motion of the sea
Sometimes I turn, there's someone there,
other times it's only me.

Every Grain of Sand. Bob Dylan.


De mi vaso surgió un amigo motorizado del cuello a la cadera.
El hombre movía la boca -es una de esos trucos que tiene los hombres sin trucos,
y me contó de un ave muerta a la que mataron de un solo disparo;
del agujero del pájaro, protagonista estelar, number one, de la historia,
que estaba caído en medio del bosque, brotó una raíz en la que dejó una marca,
para su regreso, un extranjero que venía de civil a visitar a su prima, Lourdes,
que es una mujer sin marido y madre de dos hijos que murieron en el desierto árabe.
Cuando lo supo enterró en su jardín dos anillos, uno de la buena suerte
y el otro de sus quince años; cuando un compañero de vuelo
que había traído su padre le regaló una cajita de música
en la que aún escucha Pequeña Serenata Nocturna: Lo más grandioso de Mozart -creo recordar,
es cuando los soldados americanos aprietan sus cruces de plata
-pasando debajo los balcones europeos, al escuchar como bailan las notas.
Yo he visto muchísimas películas de la guerra y siempre he querido dispararme en el pie,
para que me manden a la enfermería, donde trabaja Inés:
no tener que vivir ciertas partes de mi vida partida.
Me he encontrado de frente con el cuerpo desnudo de una bella campirana
-ya sabes; cabello rojizo, mofletes rosados y aliento a durazno. No me fue suficiente;
la disfunción eréctil no respeta ninguna frívola fantasía.
Por eso vuelvo a mis calles de siempre, donde los chicos trafican
y roban, para después ayudar a un vecino con lo que compró en el mercado;
es donde sé que no tengo quebrado algún hueso:
ciertos criminales sabemos que no se debe cagar en el sitio en el que se come.
A la tarde de hoy servirán patatas con pollo, colibrí a las brasas, galletas de nuez,
caramelos y elotes. Subirán las persianas y dejaremos entrar
a esa luz que recuerda cuanto hemos dejado pasar. Y hablando de eso.
Ayer pasó un mensajero, tocó en la casa de enfrente; nadie salió a responder
y me puse el disfraz de quien iba llegando. El mensaje decía: <<No podre llegar>>.
Cuanta decepción, nunca estuve tan triste teniendo las manos llenas;
robé la botella de ron que estaba envuelta en su buzón, tenía calor  
y de mi vaso surgió un amigo motorizado del cuello a la cadera.

Omar Alej.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Dormir sin descanso.


Un día me sentí dormido como un niño.
Cerré los ojos y dormí.
Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.

Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía... Fernando Pessoa.


Soñé con un nene descalzo
algunos dijeron que así lo dejaron los militares;
no tenía cara de odio
y desde los balcones
las voces heladas contaban
que había sido su padre.

Me jodí los oídos
escuchando disparos,
tololoches, guitarras
y tambores de feria.
El nene descalzo ya no podía seguir
porque de pronto el camino
se le había convertido en tiempo…

Yo me bebí
-como cada noche, cinco cervezas,
para irme a dormir;
pero de madrugada el susto fue tal
que me desperté en el centro de un bote
a través de la noche, sin mis zapatos azules.

Lo he venido pensando,
que el nene descalzo
fuera alguien que me ama;
ya no me daría nada más.
Ya no podría acordarse
de la media hora de recreo,
cuando jugaba al fútbol
y que lo viera la nena
de las zapatillas doradas.

Se le habría abierto la cabeza
y se le habrían ido
los sombreros voladores
que esperaba fabricar,
para darlos a los hombre sin fortuna.

Maldita sea la cordura;
he sabido que el gran cisne blanco
se suicida al morir su pareja
¿Quién estudia a la especie
de los nenes descalzos?

Yo lo he soñado
y el mundo seguía,
tan habituado a sus horrores.
Con él en los brazos
estaban haciendo la fila del pan,
la sala de un cine,
amistad sobre una quebrada
o permitiendo que el perro
durmiera adentro, sin frío.

Sin nada
además de mis sueños.
Hoy al irme a dormir
me habré asegurado de dejar cerca de la cama
cuero y madera;
quizá pueda soñarlo vivo
al nene descalzo.

Omar Alej.

martes, 25 de octubre de 2016

Tú, miss peregrina.


OH Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado el recuerdo de mi madre
llamándola perra podrida y madre de perros

El tango del viudo. Pablo Neruda.


No te olvides que naciste en agosto
bajo el signo del león,
más delgada que una flecha;
cuando el año ochenta y tres
no se había dado aún a la nostalgia.

Si al mirarte en los restos del espejo
que hace el sueño sobre un pétalo de hierro…
sí, en un parque construiste madrigueras,
para un lobo que vendría con sed de invierno:

Esas cosas son extrañas en los dioses.
Cuenta el té, miss peregrina ¿de qué milagro es que te apenas?

Eras tú
quien trepaba sobre el árbol
y peleaba con sus primos a los golpes
y a los besos
y al disfraz de la obediencia…

Más allá del abandono queda un pueblo
que es precioso y solamente se hace ver
cuando amaneces.

Siempre creíste en las estrellas.
Mañana supiste romper la gravedad.
Nunca has temido de quedarte sin aire.

De la funda de la pistola que usaba tu padre,
para jugar al tiro al blanco con ladrones y con presidentes,
apareciste medio trozo de madera
y un cristiano carpintero lo talló en tu destino;
dice que el mar abierto va ganando tierra firme.

No has vuelto en tus pasos,
para encontrar el camino;
andas y parece que ese tren teme impactarse…

Hiciste el futuro, con sus naves y antenas,
con sus perros de lata
y su yogurt en pastillas,
en una sola mañana;
pero rompiste la ley
escogiendo los frutos,
para una ensalada.

No te olvides que vestiste al niño dios
ni de las tardes de domingo
en el balneario de tu abuela.
Tú no lloras,
Tú al dolor lo canonizas
y después con una liga
se lo lanzas al vitral que sea más caro en una iglesia.
Tú la matas a la muerte;
eres reina pordiosera
que fue amante y consejera del rey Tudor.

Hay más bosque abierto y vivo
en la suela de tus botas de viaje
que en toda la península española.
Lo mencionó pues tu gesto
es de quien ve que un planeta se le acerca
y no sabe si aplastarlo  
o mudarse, para hacerlo un suvenir.

Tuyos son los asientos traseros de los autos,
el canibalismo de los extranjeros en el caribe,
las alas del último vuelo
y las lluvias de café con las que sueña Juan Luis Guerra
cuando duerme.

No te olvides de que tienes sangre viva
recorriendo el infinito de tu alma,
no lo hagas aunque sientas que la mesa se colapsa.
Eres tú quien se restaura,
no te olvides.

Omar Alej.

lunes, 24 de octubre de 2016

Quedaron lobos.

Sin demora y sin apuro
lo fue tendiendo en la vía
para que el tren lo pisara.
el tren lo dejó sin cara,
que es lo que el mayor quería

Milonga de dos hermanos. Jorge Luis Borges.



No estaba conmigo ni el amor
ni la alegría ni el coraje ni la historia;
ni el sustento del absurdo que tantas veces
me había dado puntapiés de hidalguía…

Pensaba en los lobos,
quizá fuera su fama de animales solitarios
o tal vez nos ponemos creativos
cuando la libertad se supone en el bosque,
el desierto, la luna o el río.

Yo estaba al centro
de una imagen inmunda
con las cobijas sucias del uso
y las moscas sobrevolando
entre comida vieja:

Teniendo el alma itinerante y sola,
más mundana cada vez.

El tremendo desafío
de ver las olas desde ahí
no lo logré
y perdí en muchos modos
la brújula de mi pasión accidentada.

Quizá cuando no sabes definir si es una puerta  
o una salida lo que buscas
lo que queda es soportar esa verdad
que arrojan sobre ti los animales
y yo pensaba en los lobos.
Me imaginé los pormenores de una tribu
que los adoraba como a un dios
y que imitaba el hacerse en una manada:

Al final características
que solo puedo suponer
porque no sé si un lobo piensa
en un hombre que piensa en lobos.

Los ancianos,
contaban que el único principio
-mucho antes que el origen,
fue la absoluta oscuridad
y que todavía quedaban durante el día
lobos viejos que vencían la luz del sol,
ocultos a donde sus rayos no pudieran llegar.

Entre esos pensamientos me dormía
y despertaba;
me sentí ir apagando
y como ir resplandeciendo en fuego negro.
Todo es tan infantil,
cierto que a nadie le interesa la resaca
de un reciente desdentado con el libro de la ley.

Pero el pensamiento de esa tribu,
adoradora de los lobos,
se había hecho una aún más abyecta
y sobre todo,
lo más divino en sus rasgos
era hacer igual que el lobo
que se hace ver;
pero no admite cercanía.

Omar Alej.

jueves, 20 de octubre de 2016

Son mis muertos y dan la hora.


Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.

Autopsicografía*. Fernando Pessoa.


Son mis muertos los que me hacen danzar
me deforman el cuerpo, erguido y doblado,
me hacen mirar hacia el cielo.
Ellos me ponen el cinturón de campeón
y son quienes me dan el nocaut.

Por ellos,
para hablar con ellos,
hablo este idioma en cartón;
quizá no pueda hacerte entender;
pero estoy hablando
y mis muertos acuden.

No tengo nada que darles.
En el mundo que habitan ahora
tienen menos muecas
y más castaños los ojos,
de una intrépida rama
hacen la raíz de mis nubes.

Son mis muertos
y me riegan mi improvisada cabeza
con sueños de Henry, de Franz, De Fernando
y de Pablo.

Ya tengo días de vida,
me escapé de la cárcel donde todo era nuevo.
Se sienten el centro
de mi duda espacial
y hay ciertas mentiras:

En el universo no hay nada
lo digo porque mañana, eso será.

Me lo han dicho mis muertos
que me cambie pronto la cara
y que conserve los ojos
que he conservado en almíbar.

Tensan la cuerda
y le dan a mi tiempo una tic tac de eternidad.

Yo soy menos yo
y más tribu.

Pacto secreto de lobo
grabando la garra
en el oro acostado
sobre la arena desierta.

Mírenme, ya me muevo
y son mis muertos
los que me hacen danzar.

Omar Alej.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Me iré a California y seré.


Porque esperaba, con magnificencias
casi inagotables, saciar tu rostro
cuando reposó una vez contra el mío
en infinita suposición.

Por ti, para que tú un día llegaras…Raine María Rilke.


¿Cómo iba eso de ser?
Ser libre, ser feliz, ser amado,
ser rico, ser zurdo, ser este o aquel;
ser otro.

Ser tú, ser yo, ser propio y extraño,
ser caos, ser torrente, ser fluvial,
ser peatón, ser automático, ser transeúnte,
ser transparente, ser combustible, ser aéreo,
ser cotilla, ser día, ser perro negro,
ser duro, ser blando, ser –usted que es, pregunte.

Ser soldado, ser vago, ser ambiguo,
ser evitado, ser villano, ser navajero…

Ser un poeta que se busca palabras
que le ocurrieron ayer
y que dejó en sus bolsillos,
sabiendo que iba a dormir
con una mujer que busca el oro 
de la eternidad suprema
de aquellos veranos en California.

Se hombre, se bueno, se breve,
se hijo y hermano. Se tuyo,
se mío, se grande, se brillante
y logra hacer que sean orgullosos…
se el habitante más uno
del día cero:

Está lejos del tiempo;
pero atado al reloj
con tiras de fotografías cortadas, muy fino.
Se desmorona en la alfombra
donde mi cuerpo apagado manchaba de sangre.
Sentí helarme en las manos
de los retratistas;
con las migas del pavimento
entre mis labios y dientes
¿acaso me vi?

Puedo suponer como fue;
antes he ido al teatro,
antes he visto el cine,
antes he comprado
mis revistas en el cementerio…

Ser el norte del sur
cuando estoy en el sur
y ser el sur del norte
cuando estoy en el norte.

Ser que se ha puesto
entre los carriles de las avenidas
y que nombraba el ardor
que sucedía ante sus ojos;
sin un solo testigo que enmudeciera con él.
Abrió la lata de los tiburones
y gritó
como si hubieran pasado mil años
desde la última vez
que hubiera follado con alguien.

Por eso pregunto
¿cómo iba eso de ser?

Bajo la luz denunciante
de todos mis años mojados en lluvia
-al día de hoy,
lo que realmente me importa
no es cuestión de locura o cordura.
Es que no soy,
solo puedo decir que seré
lo que tenga que ser.
Omar Alej.

martes, 18 de octubre de 2016

Tiendo este puente.


Los asesinos llevan zapatos de charol. Fuman rubio, sonríen.
             Disparan.
La orquesta tiene un saxo, un batería, un pianista. Los cantantes.
             Hay un número de strip-tease y un prestidigitador.

En invierno, la lluvia dulce en los parabrisas... Pere Gimferrer.


Tiendo este puente,
desde mi isla en lobos
quiero cruzar a la cabeza aturdida;
pisar en la orilla de las almas que huyeron
y besarme hasta arder con el corazón de un esquimal.

Tiendo este puente,
mi bronca es contigo que mueres
y voy a llevarte tan hondo…
veras que despiertas
en un submarino formado con peces
que no imaginabas supieran nadar
y disparar a la vez.

Tiendo este puente
es para que vengas;
durante el trayecto se perderá tu equipaje
y tu dios
y yo seré tu hermano.
Justo al llegar a mi puerta –promete,
ya serás otra
y en tus manos la espina
se clavara donde duela.

Tiendo este puente;
se llama alegría del amor
cocinado en un horno eterno, para siempre.
Algunos lo llaman violencia.
Alguien me dijo que era solo viento.
Después de cenar,
Ella dijo que era algo que no podía recordar.
Yo solo puedo decirte que no
y que sí, según sea.

Tiendo este puente,
es para ti que sabes cantar
con recuerdo en la voz
y que nunca te olvidas
que aún hay belleza perdida
entre la niebla que da la memoria;
yo sé que pensaste en quedarte
y que la luna llamó al mar que llevas adentro.

Tiendo este puente,
con quien me quiere caído,
con quien no me quiere,
con quien no es querido,
con quien querría escaparse,
con quien no quiso cruzarlo.

Tiendo este puente,
no son solo palabras;
son extraordinarias vidas de hombres
que aprendí en los poemas
donde la poesía fue más que la vida
que estallaba afuera.

Tiendo este puente
y que me perdonen
por no saber que eran extraños
-y enemigos,
los que al otro lado
estoy sacando a bailar.

Tiendo este puente
es porque tú…
brota de la raíz de un árbol enano;
se busca contigo,
para que no tengas que ensuciar tus zapatos
¿de qué otra forma seria?
Omar Alej.

lunes, 17 de octubre de 2016

Mis amigos, esos señores.

A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.

Amistad a lo largo. Jaime Gil de Biedma.


Desde que recuerdo
siempre he estado con mis amigos,
esos señores que certifican mis cuentas
y me las hacen pagar.

Si me han invitado
de travesía espacial
he contestado que no,
pues justo en ese momento
iba llegando a un billar
o a destacarme retando a los fuegos
-respaldado por mis amigos.

Si estuve solo en mitad de la nada
y sintiendo que se acercaba a mi luna otra tierra,
solo pude volver llevado por la voz de unos cuantos infames
que sin preguntar convertí en mis guardianes.

En menos de una semana
salgo al suelo mojado de octubre con treinta y tres poemas
que no me dio la poesía
ni el comité intelectual de los panales de abejas…
más de un informado dirá que no es más que agua
de la misma fuente de un necio.

La opinión se prodiga por un premio a Dylan que no se merece;
pero aunque me encuentro cansado
y más inseguro que tú,
la palabra en mis textos me la dan mis amigos
y en su labor son tan diligentes
que solo logro sentir lo qué tengo que hacer
más allá del miedo.

Me voy gastando en esperar;
lo que al final se consigue es algo muy simple
no tiene anillos de fuego ni es una medalla de honor.
Es la plena consciencia
de que todo sirvió solo un poco.

Los buenos amigos lo saben
se acodan conmigo en las tablas
y ven que es mi turno de salir a rayar
la luz de los focos nocturnos;
me están celebrando al mismo tiempo
en el que limpian sus horas muertas.

Debo agradecerles el viento que cargan sobre sus espaldas
y que me impulsa en el descenso.
Debo agradecerles la risa que me dan como un suero
dentro de un chiste hecho a costa mía.

Les deberé siempre
y la gratitud que les tengo es mi modo de atarme
a lo que vive de vida y no de muerte.
Mis amigos,
esos señores que me cortaron la cara
y me sacaron del barro;
los que no quisieron mi mascara en pago.

Omar Alej.

viernes, 14 de octubre de 2016

"...Play fucking loud!"

Broken hands on broken ploughs,
Broken treaties, broken vows,
Broken pipes, broken tools,
People bending broken rules.
Hound dog howling, bull frog croaking,
Everything is broken.

Everything is broken. Bob Dylan.


Son chicos muy listos
y no van a cambiar de opinión
porque los obligue a ir conmigo al campo de béisbol
o a tomar un helado en la heladería
de la calle cincuenta y cuatro;
en todo caso querrían -como entretenimiento,
verme colgado de un árbol
o haciendo las piruetas que no hace su perro, martin.

Como su padre
ni siquiera he logrado ser un fracaso,
solo soy un extraño
al que los obligan -cada dos semanas,
a tener que ver y pasar un rato;
quizá sea una lección, para ellos,
de que uno no siempre consigue lo que quiere.

Mi fuerte no es el ingenio
y la fuerza de ellos, contra mí, es el silencio
y un arma de desprecio invisible que colocan en su regazo.
Nos sentamos en el jardín,
siempre que hay ocasión les pregunto
si acaso desean hacer otra cosa;
su respuesta es que no:

Justo ese día lo que hubieran pedido
es no tener que salir.

Me quedo con sus caras,
las señas que tienen de un hermano que ya murió;
lo llamábamos Cash.
En el color de sus ojos veo un viejo árbol
y hasta creo que nuestro vinculo
es su gesto de incomodidad.
Les acaricio el cabello,
para quedarme en las manos su olor.

Sé que su madre nos mira
-desde la ventana, cada seis minutos.
Entiendo que la veneren
y que ese amor sean cotas de burla,
para papá;
Me gusta que sean leales,
a fin de cuentas yo abandoné a mi familia
por perseguir a aquella morena
con el sombrero de flan de piel de leopardo.

Yo tenía un sueño de niño:
Mi vieja entraba en mi cuarto
y me encontraba llorando
<<¿Quién es mi padre, ma?>>
le preguntaba cubierto de llanto
<<Tu padre es Bob Dylan, pequeño,
tu padre es Bob Dylan>>

Hoy de nuevo voy a verlos;
le llevo una armónica a Billy
y el disco de Oh Mercy es para Woody.

Tengo poco más que darles;
pero es mío.

Omar Alej.


jueves, 13 de octubre de 2016

Veinte de Octubre.

“La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

La ciudad. Constantino Cavafis.


Igual a un animal asustado
siento el impulso de huir;
pero mi anhelo se queda atrapado en mi cuerpo
y estorbo -otra vez,
a mi pasión por dejar sin fuego el infierno.

Son las cuatro de la madrugada
y en un rato más querré estar aquí;
metido en mi cama, habiendo cenado,  
caliente y cuidado.
Sin embargo ahora mismo
deseo que el día comience
con tal de dejarme, para después.

Estoy pensando en lo breve…
intentando recordar cómo fue que llegué
a este peso que cargo de dimensiones absurdas.
No creí en ser feliz
y rompí con las formas
que te abren las puertas
y te ganan amigos.

Temo de ti que me miras,
temo de ti que me tocas
y temo de mí que he querido seguir
la senda de los fantasmas de carne
que lloran palabras.

En una semana será
mi primer veinte de octubre;
es como si cada minuto que se va pasando
se pegara a esa fecha
y me comiera la marabunta del tiempo, las manos.

¿Podré decir lo que he venido a decir?
¿Bastara con un cambio, para seguir igual?
¿Estaré también yo?

He intentado negar que algo pasa,
mejor comento la lluvia,
el café o el cigarro.
O la revulsiva cantidad de cerveza
que algún día tomé
y que no bebo más
porque ahora me infecto
con un pancito de almendras.

Vaya payaso en el que me he convertido.
Se me han de notar las cartas ocultas
en las mangas roídas de mi camisa vaquera…

Estoy dando zarpazos contra todo
y me parece un exceso de profundidad;
justo ayer pedí perdón realmente
y eso que yo nunca he perdonado a nadie.

Un animal asustado,
no me molesta,
es elegante y genuino.
Sin embargo, todo lo demás
¿Para qué?
Omar Alej.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Charlando con Irma.

 ¡Ah, no sufras
por algo que ya excede el desengaño!
Como un hombre desde hace tiempo preparado,
Saluda con valor a Alejandría que se marcha.

Los Dioses abandonan a Antonio. Constantino Cavafis.


Mi capacidad animal de ladrar
¿De dónde viene y a dónde va?
El indio estaba en un tour-peyote, nada contestó.
La luz en el foco no me responde
-porque es obvio que un foco no es más que un foco,
y detrás del telón es mejor no pasar
no sea que te encuentres un actor sin disfraz
y hay cosas que son de un humor espeluznante.

Algún día caerán
las palabras suspendidas en el aire
y tal vez lo que ya he dicho
quiera devolverlo a su raíz,
para que encuentre un nuevo padre,
otro menos inaudito;
alguien que les dé un pasado
en una casa con calor.

Mi capacidad animal de ladrar
dialoga a esos miedos que son cuando baja el temor a la muerte,
a la soledad o a los hombres hermosos:

Es dolor por nada y de nada,
inventa el enigma que tintinea gotas de agua
en la más larga sed, del mundo real
hasta las hojas vacías de mi cuaderno.
Intuyo, no hago otra cosa.

Aprendí lo que nunca seré
y lo que no soy ahora;
solo puedo seguir lo que nace en mi pecho
y si se estrella en el sol como un ave ciega,
a la que llamo memoria,
no me sanaré. Porque no quiero sanarme
de todo lo que imagino.

No busca el foro
ni la amistad con leones hambrientos;
mi capacidad animal de ladrar
es una copia humana del lobo.
Ya pasó su hora
y ha quedado a beber cervezas
con la legión de borrachos
más Leonard Cohen del mundo.

Me seca el sudor de la frente,
me tira con puños de todas las direcciones.
Su coraje no es odio; pero odia de aquellos
su manera de hacer del amor un concurso de saqueos.

Mi capacidad animal de ladrar
primero revienta adentro;
lo que queda, acaso son restos míos.

Omar Alej.

martes, 11 de octubre de 2016

Verdaderos rebeldes.

: no la envilezcas nunca
por contacto excesivo
con el mundo que agita movedizas palabras.

Cuanto puedas… Constatino Cavafis.


Son verdaderos rebeldes,
van de normales sin posar en las fotos,
sin llamar la atención,  sin hablar de más.

Cuidan de sus viejos,
de sus hijos; de sus compañeros
en este viaje de vuelta
y no lo hacen a costa…
ellos pagan el pan.

Salen temprano a tirar la basura
y cumplen deberes
de los que otros no saben,
por ejemplo no arder ni hacer nada
ante una puesta de sol.

Miran la libertad como a un feto;
comiendo completo
lo que sea que les sirvan
cuando ya se hizo tarde,
para la hora de la comida.

No están tatuados,
no son pacificadores;
admiten que hay ciertas violencias…
No se pusieron pendientes
ni se pintaron el pelo;
se están quitando de ser uno más
con alusiones intelectuales
sobre las gomitas de colores.

Son verdaderos rebeldes,
se hablan de tú con la vida
y han aprendido que vivir;
solo eso, a nadie sorprende:

Por eso buscan después,
donde el reflector no ilumina.

No son invitados a las reuniones  
donde se congregan
los adversarios más fuertes
de nuestro sistema
ni proponen locuras como una forma de arte.

Los han llamado gente muerta en vida,
los han acusado de no tener huevos,
de agachados, de mediocres y de conformistas;

Pero van a la cama sin bendiciones
y despiertan después
convertidos en calles
por donde transitar
cuando tengas miedo
y te sientas solo.

Uno de ellos trabaja en un almacén,
su mejor amigo es un hombre
que nunca le ha dicho su nombre,
para que no crea que ya lo conoce.
Otro tiene cuarenta billetes de veinte;
debe llegar a los cien,
para comprarse una máquina de café.

Son los cimientos
y no se hacen ver.

No te obedecen si les pides que hagan, por ser más felices,
por cumplir sus anhelos,
por tirarse a buscar sin saber lo que quieren;
eso es para aquellos que son obedientes a la ley coca-cola.

Son verdaderos rebeldes
y están obteniendo su fuerza
más allá del engaño.

Omar Alej.

lunes, 10 de octubre de 2016

Contra el hastio, a la luz de los días nublados.

Guárdalos tú, memoria mía, como eran.
Y cuánto de mi amor puedas, memoria,
cuanto puedas, tráemelo de nuevo
esta noche.

Grises. Constatino Cavafis.


Qué bonita era aquella niña
de la que no recuerdo su nombre.
Me inspiró este poema;
se fue gestando entre palabras
y quedaba siempre oculto
por la misma timidez que era de un cuento,
en la cara de aquella niña
de la que no recuerdo su nombre.

Me he partido en mi destino
intentando no saberlo
o cambiarlo
o dejarlo por la historia de una tarde
que fue el tiempo, todo el tiempo.

Sin embargo no he logrado
deshacer el crespúsculo que llega
y mancha todo de un perfume irrespirable.

He perdido los recuerdos de las noches en la laguna de chapala,
de las lunas en tu cuerpo, de las uvas en tus ojos
y del rojo de ladrillo
en la canción que se filtraba hasta mi celda
y que venia del grabador del guardia en turno.

Cada día soy corrupto
y en corruptelas de memoria
me supongo en una historia
que pudiera morder mucho o casi nada,
para re hacer la realidad
durante un breve centelleo de ceguera
a la luz de los días nublados.

Ya no he vuelto a encontrar
aquel pulso inocente de sentir,
volviendo del jardín de una casa abandonada;
todo es -después de años de buscar, encontrado
y tiene gusto a polvo viejo.

Las uñas si las cortas
vuelven a crecer después de un rato
y así las sombras a las que no terminé de nombrar
porque era tarde y tenía que dormir.

Pocas veces la llamé
y en mis cumpleaños no asistía,
era entonces una vulgar niña sin tíos que jugaran al béisbol;
pero hoy que el argot de la batalla no me sirve,
para hacerme una alegría, pienso en ella:

Qué bonita era aquella niña
de la que no recuerdo su nombre,
ojala que a ella la vayan dejando, para luego,
los hastíos.

Omar Alej.


sábado, 8 de octubre de 2016

Mi relación con la muerte.

“Mejor. Porque así mientras
yace muerto en este puerto,
siempre tendrán sus padres la esperanza de que está vivo.”

En el puerto. Constatino Cavafis.


Mi relación con la muerte
-me gusta pensar, es sencilla:
hay uno que también soy yo que la busca:
<<¡Qué descanso! ¡Cuánto final! ¡Cuánta nada!
Libre al fin de los mosquitos, de las moscas, de los pet friendly>>.

Está listo y entusiasta,
para besarse con la dama gigantesca
que se roba a los soldados
y que a cambio solo deja un mísero poema;
incapaz de hacer valer
la brisa de la arena en las palabras.

Tan insano es
que suspira por la orilla de los grandes edificios
y si canta es fantaseando con lo que podría ver
mientras se cae de las alturas.

Y no es que sea suicida,
no en el término frontal de ese contrato.
Ya me ha dicho que confía en que no hay rumbo,
que tal vez adelgazar hasta los huesos
sea el único tratado convincente
que pudiera prometer un escapista.

Ese es uno; pero hay otro
que soy yo a parte igual.
Un hijo del sol que respira
y hace mover el inicio
a lo que queda adelante...

Siendo cauto se cobija
en cada estrofa que la luna haya escrito
en las novelas policiacas;
se almuerza una tostada con café negro
y se repite que ni el cielo
ha de tener algún sitio como este;
tan edén y holocausto al mismo tiempo.

Está en pie,
se reprende, se acobarda
y se mantiene en su ilusión
por continuar aún después
de haber perdido la mitad
de la otra vida que era suya.

Es distinto de aquel otro
y un tercero que soy yo, si me permiten,
cuando no puedo ni saber mi propio nombre,
se queda en medio de los dos
y a juzgar por lo que escribo justo ahora;
absolutamente toda la verdad
podría tratarse de simples reflejos.

Omar Alej.

viernes, 7 de octubre de 2016

Who is Omar Alej ¿? Omar Alej is the other.


Pic. By StregaNera

Parecidos y aparecidos.


“Algo le da en su atuendo vago aire de artista:
la corbata tal vez o la forma del cuello.”

En la calle. Constantino Cavafis.


Hice el reconocimiento
y aquel hombre era igual a mí;
el mismo tono de la sangre
y después de un tiempo sin lavarse
olía mal, tanto o más que yo.
Tuvo un tiempo en el que se comía
los mocos de hambre...

Llevaba atadas sus centinelas alrededor del cuello
y se libraba de días de guerra
contra la bocina de un transistor;
que de una voz sacaba bellos y amables fantasmas.

Lo vi parado en un modo vertical
y sentarse flexionando las rodillas,
tan iguales él y yo.
No nos besamos;
pero algo me dice que besaba sus besos con la boca
y que sentía detenerse el corazón
-por un segundo,
en la recta final de una carrera
en la que había apostado a un caballo perdedor.

No es que habláramos de todo;
pero ninguno de los dos
podía decir de cuanto territorio
está hecha la nada…

Hijo de mujer
y de un espermatozoide,
nada más que eso:
igual a mí.

Nos sentíamos extraños
por detrás de las caretas
y del uso de los modos arbitrarios
de una civilización;
medio quemada o medio cruda,
no sabemos

Incluso fuimos amantes de una misma chica,
nos empleaba,
nos cortaba la cola y las alas;
pero luego liberaba y volaba
a ponerse entre la espada y la pared,
como dirían.

A los dos nos hizo daño
y a los dos nos dio un motivo.
Cada tanto
escribimos sobre ella;
sobre el eco de su voz de dos mil años
y de todo lo que oculta bajo tierra.

Él,
tiene marcas de sus golpes
y yo tengo en la mano derecha
puesto un guante, para defenderme;
si es que somos casi el mismo.

Igual a mí
está alegre si hay un juego que jugar
como el fútbol o la cordura:

Siempre encuentro algo
en lo que todos
nos parecemos un poco.
Omar Alej.

jueves, 6 de octubre de 2016

33 son 33.



"...como si fueran saetas"


“Un día, a las cuatro,
nos separamos por sólo una semana.
Ay!, esa semana dura todavía.”

Sol de la tarde. Constantino Cavafis.


Las palabras son metáforas.
Si digo triste,
Ella se imagina a ella
con su frasco de pastillas
y su cuerda de saltar
en el puño apretado
de la frágil sensación
de sentirse enamorada.

Él supone que no es él
y por eso pasa de concursos
y ficciones;
se ancla rápido a la mica de un reloj,
para ver llegar a tiempo la repetición
de un gol de Maradona.

La muerte aplaude.
El giro es lento.
La luna se rompe
o los lobos mueren de hambre.

Todos se enloquecen,
arden en la gloria
de pausar un letargo
y el entronque con otros se rompe
porque una ventana aparece en pantalla.

¿Qué digo
cuando digo
que el amor es un comercio?

¿Qué es la pena,
cuando peno a través de una posible
situación de contrabando
con mi alma?

¿Quién se muere
cuando digo que me matan?

En el orden de las cosas
¿Qué pecado es la creación?

Son metáforas de nada que se encarne,
las palabras
y de todo lo que pueda suponer;
nuestra ilusión de haber llegado
y ser el sueño de un instante.

¿Qué fantasma observa un niño
cuando digo que soy yo?

Omar Alej.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Mañana.


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Itaca. Constantino Cavafis.


Si pudiera despertarme
y no tener estos recuerdos,
proseguir como después de una merienda,
satisfecho;
pero tengo en mis ojos
la película que la nube registró
cuando pasaba.

Tanto vio
que una tarde su lluvia
-la que amo tanto,
me sabía a una estúpida venganza.

Incontable cantidad de códigos postales
que estallaron
y un millar con uno de silencios que abatir,
para pedir que por favor
alguien mirara más allá de su nariz.

Tristemente,
hace meses que lo único que siento
es el fantasma del espejo
sobre mi piel…

Y es verdad,
todavía trato de impulsar una marea;
una barricada de olas
sobre las cuales navegar
y llegar hasta una orilla sin el mal de aturdimiento.

Voy pasando estaciones
y la helada es cada uno de los trenes que tomé.

Ayer por la noche, en la farmacia.
Cansados de mirarme combinando anestesias
me ofrecieron una cuerda, una navaja, un revolver
y hasta una nueva identidad.
Muy amables me dijeron que ellos mismos
me podrían suicidar y les dio rabia
que me fuera, que siguiera enquistándome a mis males.
Me gritaron maldiciéndome.
Pagué y me fui; no hay más que yo pueda hacer.

Nunca fue que me sintiera un guerrero
o con arte, para construir otros paisajes.
Sigo buscando a mi renuncia;
pero eso no será porque alguien
use mi trabajo en su derecho al amor
o me atasque en sus arenas movedizas.

Puedo estar perdiendo
y seguir escuchando de mi propia voz
que esto es todo, que cada día será igual;
pero aún no llego hasta mañana:

Eso fue lo que pactó mi corazón
y yo resisto.

Omar Alej.