miércoles, 7 de septiembre de 2016

La Muerte y Lázaro, estando solos.


“Y como me hablaba con la verdad
traté de contestarle de igual forma.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza.”
La energía de los esclavos (27.) Leonard Cohen.


Como estoy inmundo, febril de insomnio,
arrancándote algo (cualquier instinto que te llame a mi boca),
tú debes pensar que estoy cercado
por miedos y penas que hacen conmigo
malignidad y desgracia;

Pero cuando las piedras preciosas
resquebrajaron mis pasos
diluyeron los huecos que había traído en mi alma,
para cubrirlos con la memoria de un árbol
hecho por los dos,
eso que me inventó ya no existe.

Estando seguro en tu sombra
aclaraste un destino que no era aquel,
me dijiste que el sol era tuyo
y que esa era tu orden.

Yo te creí,
necesitaba saber cualquier cosa,
cualquier dato insurrecto
de aquella geografía...

Y como es de plata el plateado del río
que solo puede darse en el mar,
fuimos del amor los desamores de siempre.
Y como supiste saber que mi promesa
no podía ser más que en parte de lo verdadero;
entonces quisiste jugar
a durar con los ojos abiertos sin parpadear.

Bebí de tu cuerpo el veneno,
la serpiente zigzagueó hacia tus pies,
se enrolló y se durmió
en su habitual postura fiel.
Guardé mi desprecio,
estaba preparado para la visión.
Sin embargo qué pena;
tú podías recuperarte soñando
y yo no.

Sin deshacer,
un nudo destruido me llama a dejarte…
Abro el portaequipaje
de un carruaje fúnebre,
me encinto la boca,
me ato por las muñecas
y los tobillos,
me auto secuestro la muerte.

Invoco el invierno
y conmigo adentro
desparece la puerta
de donde siempre hubo fuego.
Será mi venganza
y no seré tuyo más allá
porque nada es aquí y ahora.

Te mostré mi torpeza,
viste que los lobos
se llevaban mis partes;
que les aullaba doliendo.
Tú me pediste sanar,
puesta en puntas
y terriblemente,
medalla a medalla,
te quedaste desnuda.

No evocas tus ofrendas
ni tus sacrificios
ni tu deterioro.
Suponiéndolo bondad
muestras cuanto falta aún
y me lo das.

Pues bien, he sanado;
pero ahora:
Nunca estuve enfermo.

Vengo de levantarme y andar,
solo.
Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!!! me gusta ese tono final de desprecio, de altanería... de no te apures, ya vengo solo desde hace mucho... me gusta un montón! esa parte de autosecuestrarse la muerte, me gusta mucho la imagen, "y no seré tuyo más allá porque nada es aquí y ahora" bravo, me quedo con esa... y esa parte que habla de verdad.. como que al final ni siquiera es que se haya guardado o no el desprecio hacia la muerte, es como si no lo necesitara porque ya el ser y andar lo dice todo, es la venganza per se... sin querer. Es bello, por como se entrega, es como si se dejara morir, se dejara herir por ella, se dejara "enfermar"... y que incluso ésta te haga ver que hay más... como un acto de bondad, uff... creo que ahora me fui en desorden, pero en esencia me gusta mucho, ella, él, su relación de desamor de siempre. de no dejarte descansar, de decirle que no hay en realidad mucha diferencia en el antes y el después de ella. wow! me gustó un montón. como que siempre lo veo venir mejor al final. tal vez por eso tengo que desmenuzarlo todo, para darme cuenta bien de que es y como es.

FloresFer.