viernes, 9 de septiembre de 2016

El extraterrestre.

“Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos”

Cielo. Leonard Cohen.
Foto By Piolo. El hombre del tercer ojo.
Edición de la Pic.- FloresFer.

Cuando llegué a este lugar
no podía moverme en orden
ni hacia adelante ni hacia atrás.
Si mandaba dar un paso
mis brazos se extendían a los lados
en señal premonitoria de una cruz
o mi cuello estaba tenso,
en un rastro inusitado de la cuerda.

Mi desorden físico-material
suponía que arrastrara mi esqueleto con dolor
cuando quisiera ir a correr detrás de las gallinas
o meterme en las albercas donde nadan los amantes;
la ley de gravedad en mi era más grave que con los nativos.
Sin embargo me di cuenta que podía respirar
aún si tenía en mi presencia a pregoneros del verano…

No me sobrepuse hasta después,
cuando el huracán se había llevado mi refugio
de maderas y de alambres y de hojas de papel.
Desperté debajo de un automóvil,
en la cochera de una casa familiar;
eran un hogar católico, eso decía el pegote en la puerta;
fue lo primero que vi,
antes de ir a esconderme de nuevo
entre los rosales que subían como un muro
desde el pastizal.

Pero una niña me halló,
la acompañaba “misterio”, un peluche negro
que bien podía ser una gata embarazada o una pantera gorda.
Combatió con sus padres hasta hacerme su hermano,
quiso quedarse conmigo y por primera vez yo probaba el cereal con azúcar:
esa fue la merienda en su cocina a escala.

Su padre –me dijo,
iba al trabajo cada mañana
y era un hombre bueno
aunque algo aburrido.
Su madre –contó susurrando,
tenía muchos miedos y mal carácter;
pero bebiendo cócteles
se podía estar mejor.
Iba en tacones
que le iban muy grandes
cuando me sirvió mi primer vodka-tonic.

Me puso un sombrero,
me pintó los labios,
me hizo las uñas,
me dio por hijas muñecas  
y me hizo llamarme Teresa,
Perdita, Pum Pum y Coronel.

Yo ya soy un humano
o una parte de mi puede serlo.
Ayer –por ejemplo,
fui a la feria y compré algodones de azúcar;
el joven castaño que me los vendió
no se dio cuenta de que soy distinto
pues tuvo el deseo de que seamos iguales.
Sí, en la tierra queda gente que sabe
ver algo además de la luz.

Todavía en las mañanas
crujo y me tiro pedos
que no puedo controlar
porque no he aprendido
-y además me da risa la palabra esfínter.

Es verdad que me duelen las tripas
y una parte de mi cráneo  
y la voz:
es el costo de la dieta colectiva,
las persecuciones
y el tema global de las comparecencias.

Mi conciencia de ser un extraterrestre,
no siempre dispersa…
puede que pruebe de todo
que no me importe nada
o puede que durante semanas

De la que yo fuera hermano, se mudó del país.
Quería ver el mundo,
conocer de las patrias el color de las uvas
y no detenerse; ser como el ave.
La abracé porque quiero
que sonría como cuando jugaba a meterme
en una maleta;
pero yo sabía que la libertad
no existe aquí ni tampoco allá.

Nada me gustaría más
que tener un amigo.
A veces espío las habitaciones sin luz
y hay chicos ahí jugando con la oscuridad.
Se parece a mí planeta
y hago que el viento remueva las hojas,
para que se asusten y el miedo
los haga reírse.

Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa existencia de vida mas allá de otros mundos tal vez este acá en la tierra entre nosotros, con mentes que observan el alrededor de otra manera, a modo de infiltrado y aprendiendo del sistema, aportando vida e inteligencia a las especies que le rodean.

Tal vez tengamos que acabar con las exploraciones a otros lados y voltear a mirar entre nosotros...primero.

Carlito

Anónimo dijo...


Es bellísimo! me gusta mucho, no sé cómo me hace sentir, me da ternura, me da tristeza que no termina por sentirse parte de este mundo, me da nostalgia cuando ve esas habitaciones sin luz y le recuerdan a su planeta... que solo quiere tener un amigo... y aún así me parece tan natural... imaginarlo de pie, sin poder moverse, todo frágil con dolor, los malestares que le provoca un mundo como este... la forma de refugiarse, de esconderse... siento un vacío en el estomago, de imaginarlo tan así. Tan solo. Sobreponerse con la primer muestra de aceptación o cariño, hacerse de hermanos... de "familia" , de ser juguete. "sí, en la tierra queda gente que sabe ver algo además de la luz" uff... me gustó montón esa, aquel chico que quisiera ser él, sin darse cuenta, lo que lo atraía era su oscuridad, ese mundo sin luz. Y a pesar de ser más humano, el mundo terrestre le sigue afectando fisicamente... y seguro que mental también.. Quien mejor que el, para saber que la libertad no existe en ningún lado... siento que seguro ha vivido en otros mundos y siempre es igual, dolencias, refugios, y ganas de tener un amigo... Me encanta imaginarlo escondido en las sombras, removiendo las hojas, para ser parte de aquellos niños que se ríen, de miedo, pero se ríen. Como si fueran lo más cercano a ese mundo suyo y a un amigo.

FloresFer.