jueves, 15 de septiembre de 2016

El cielo de dios se ha venido abajo.

“No, no quisiera volver,
sino morir aún más,
arrancar una sombra,
olvidar un olvido.”

No quiero, triste espíritu, volver...Luis Cernuda.


Un alma que solo supongo;
pero las espinas en ella
se han hecho reales.
rearman un arca
de rama y raíz
que abre el mar rojo
en dos horizontes azules.

(Parece el dibujo
de un pájaro en cruz
que ha sido quemado)

Reales las catacumbas
que custodio adentro,
durante un infinito
tejido de instante en instante
pudriendo el jardín del edén.

Sus ojos rompieron el pacto,
grabaron la mugre
entre sus anotaciones
y ya no pude ser
más que parcialidad:

Polvo eres y en polvo te has convertido,
cretino.

Un hueco relleno
con panes y peces
en los monitores de la Wall Street.
Luces de incendio bailando
dentro de la fuente del agua
en Jerusalén. 

Esta es mi versión del arcángel desnudo
y no es de seda morada.
No usa una espada
en lugar de su verga.

Mi cuerpo es un pie,
un dolor, una pluma
y dudas blindadas
con faros de autos
que pasan rayando las avenidas.

Me jugué el jugo bronce
que había en mi cabeza,
con la piel colgada,
con las venas hartas
y haciendo puntuales ficciones,
llegué hasta mi infancia
y estaba pintado con alas
en un cristal roto.

Que nadie me lea supone
que cosas mejores habrá en el infierno.
No soy,
seré hasta mañana.
Si mañana llega
-por favor, no me esperen;
no digan después
que no tuve miedo…

Lo hombres que hago con barro
trabajan en dios;
pero dios no existe
y yo estoy aquí.

Omar Alej.

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