viernes, 30 de septiembre de 2016

Algún día conocerás lo que es una guerra.

“Un hombre es capaz de llegar más lejos por cualquier poema
que por cualquier mujer jamás nacida.”

Charles Bukowski.


Debo decirte
que no todo lo que escribo es un vuelo
y que ponerle alas a ciertos escombros del pasado
no siempre me aterriza en una planicie tersa
que pudiera aparecerse si se invoca el infinito.

He comprendido,
lo siento cierto que he comprendido
y de cerca se parece al odio;

Un alma-escudo como la mía
ya no hace por noblezas
o mejores obras que la distancia.

Lo que es cierto
es que hay gente de probada habilidad,
para hacer nada y dar nada y decir nada
y además creerse el todo que la luz persigue.

Cuando huyes de algo o de alguien
es que te has negado a aceptar que lo que viene
es otra parte de lo mismo; de ese mismo.

Yo no llamo pesimismo
a mis dudas sobre el amor o la felicidad,
a tales cosas las llamo hipotecas o gendarmes
o sea cierto que una flecha atravesó la convención
y vi que nada pude hacer mientras caía desfallecida
una inocente esperanza.

Podrás decir que soy idiota,
eso es fácil de decir si se tienen por argumentos
un boleto de lufthansa, una foto nadando en el caribe
o el recuerdo de un amante en Roma.

Sin embargo,
soy un genio si has probado el egoísmo
y sabía a tu propia carne.

Créeme,
no soy profeta. Cristo lo fue
y poco a poco dejan de aparecer
sus adoradores. Hay algo que sabe el hombre nuevo;
viene con la línea del fin codificada en las manos,
para saber operar una aniquilación tardía.

Algún día conocerás
lo que es una guerra.
Dentro de ti una multitud de sombras
anda por la oscuridad con bombas domesticas
como si estas fueran velas.

Sabrás lo que es matar por odio
y no por capricho, banalidad o ignorancia.
Cualquier cosa que te pueda decir al respecto
todavía es un misterio,
porque sigues ahí creyendo en entusiasmos  
que lo que pueden darte es un marco, para tu cabeza
o un nombre, para tu mascota.

Algún día entenderás
lo distinto que suena la palabra paz
de cómo se siente…

Algún día conocerás
lo que es una guerra,
será ayer, ahora o mañana;
pero pasara.
Te miraras ahí con quien quiera que esté
pegado contigo atrayendo a las moscas.

Y sabrás que no
que nunca has tenido un motivo real.

Tendrás que acudir
y reconocer que te faltó coraje,
para vivir de un modo en el que todo es absurdo;
que no hay en tus ropas manchas de sangre.

Que nunca tuviste un corazón dividido
entre combatir o seguir siendo el mismo.

Omar Alej.

jueves, 29 de septiembre de 2016

La muerte no cambia.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Juan 14: 3.


Justo ahora
un hombre ha muerto
y nada ha cambiado.
Cocinaba para sus amigos
truchas y dorados
sobre la brasa de carbones
recostados entre piedras.

Sumergido en la mañana
seguía arando la esperanza  
y cuando el sol rompía los restos
de la escarcha de la noche
grababa en los bordes de plata
una raya nueva del nuevo día.

Las mujeres lo han soñado
desde antes -en las cuevas.
Niños de todos los mundos
lo guardan en secreto
y en el lomo de una mesa
una ofrenda, para él, le puso el trigo.

Justo ahora
un hombre ha muerto
y nada ha cambiado.
Rompió su cara que llamaba
y se hizo un rostro que espanta
a quien camina con los puños apretados
por la bronca de su raza.

Se secaron las granadas
y las jarras de agua fresca se vaciaron;
la presencia que ahora falta
si se llega a aparecer
es una fuerza que empuja
y paraliza.

Los años de muertes
han levantado una capa de tierra
que no nos distingue de ellos.

Y aunque se ha ido
sin gesto de pena
ni queja ni horror,
justo ahora
un hombre ha muerto
y nada ha cambiado.

Siguen firmes los costados anchos de la muerte,
su verbena de matones
y la rapaz condescendencia de una vida
que promete dar lo que no tiene.

Justo ahora
un hombre ha muerto
y nada ha cambiado;
me alivia
y me enferma.

Omar Alej.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El hombre poesía Vs los poetas.


“Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.”

A Francisco. Leopoldo María Panero.


No me dices que soy grande
o colosal;
un idiota en resumen.

Debe ser que temes a mi gigantismo.
Está bien, va funcionando;
pero no creas que por eso hay otros como yo,
que no los hay, pequeña estrella, no los hay.

Son poetas nada más
y yo en cambio, soy poesía.
Si yo digo de la flor
no es porque quiera que la veas retoñar
como en los altos versos de Virgilio.

Es mi acto de estar viendo con los ojos atrapados
lo que quiero que tu veas;
es porque quiero que te duela lo que veo.

En mis manos
tengo el alma del trabajo,
la jornada que en la carne se contrae  
y los años en espera de algún día
que se coma a siglos del pasado y al futuro.

Tú no entiendes
y eso es tacón al cuello;
justo adentro -en mi equipaje,
nunca hay nada y es de todo una parte.
Tengo cuerdas y cepillos
y frascos de pastillas y papeles…
fotografías de gente que no conozco;
tengo -por contar,
sartenes que se sirven en champagne
como en un cuadro surrealista.

Perdóname
porque rompí mis partes todas
y ya no queda vuelta a los huesos
que podíamos sonar,
mientras cantábamos canciones
que hondearían como símbolos de tiempo.

No pertenezco a la nación
de los que unió la guerra.
No he pasado del umbral
de una cuantas frases hechas.
Sin embargo a mis costados
soy cojera pues me tiran de la calle
los muchachos con estopa en la nariz
y los trenes que se caen sueños abajo.

No aplaudes
-yo lo sé,
pues un pobre que de pronto es un virtuoso
pierde el norte.
Está bien.

Cuídame tú que eres alma de justicia
y que tienes la misión de repartir
de manera equitativa
la vergüenza y la alegría.

Ojala que no te importe
-mientras tanto,
que yo sea la poesía
que no está colgada sobre el muro
donde guardan polvo tus trofeos
de primeras y segundas y terceras ediciones…

Omar Alej.


"33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej."


"33 Ejercicios de Maquillaje, por Omar Alej." es una recopilación de poemas escritos por Omar Estrada. No es una recopilación hecha al azar, conforme uno se va adentrando a ellos se dará cuenta del lazo que tienen unos con otros, de cómo se incluyen y complementan. Omar Alej. Es el personaje que nos lleva a adentrarnos a estos ejercicios de maquillaje, al cambio de caretas -cual actor justo antes de cada salida al escenario. Y sin embargo el poemario en conjunto se siente honesto, propio de una persona, con sus momentos sombríos, amargos, rebeldes, sarcásticos, con sus momentos más humanos. Cada texto parece escrito desde dentro, cada palabra vivida y no solo leída u observada, se crea una cierta intimidad con el libro, se puede ser parte de él. Los “33 ejercicios de maquillaje, por Omar Alej.” son para leerse una y otra vez e ir descubriendo más de ellos cada vez que se le visite. No me queda más que invitar a su lectura detallada. Descubrir quién es Omar Alej. -y con ello también conocer a Omar Estrada- y los sitios a donde quiere llevarnos, qué es lo que va a mostrarnos y de qué formas. Dejemos maquillarnos también por los 33.

Fernanda Flores.
M. en Diseño de Información.

(Diseñadora/Ilustradora de 33 Ejercicios de Maquillaje, Por Omar Ale.)


martes, 27 de septiembre de 2016

Chica sexy; la mejor, para mi.

“Al verme se apartó de sus amigas
y rodeando mi cuello con sus brazos
les dijo alegremente: -«Quiero a este hombre».”

Avinguda del Marqués de L'Argentera. José María Fonollosa.


Escóndeme de ti
porque te veo siempre tan desnuda;
siempre usando
lo que dios quiso misterio.

Esos niños que a tu lado
te acompañan sosteniendo una vela
y compresas con la gasolina
¿van contigo
o los imagino porque te deseo?

Chica sexy
de la zona seca del Congo
¿Con que idioma has aprendido
la palabra amor?
¿De qué viento te retraen
tus ganas de violencia, sodomía
y masoquismo?
¿Qué recuerdo enquista en ti
la rigidez de un calentón,
solo al pasar?

Ten al borde de la niebla
un listón para atarme;
voy volando en la memoria
de un pezón que me apuntaba:
Afrodita A,
quiero olerte más de cerca,
para darte…vidas mías.

Tan tarde es a veces
que lo mejor solo pasa en otoño;
cuando ha pasado el calor
de veranos puntuales
que se fueron antes
ya que el bañador no estaba a la moda.

Falsa como es una mariposa,
deja en tu bolso el espejo;
tus pestañas postizas
me acarician la ingle
y despiertan a hijos
que pellizcan mi escroto,
como si fuera posible…

Así de buena te ves
con la contra luz del mosquitero.
Y en el video
que te trajiste de casa
después de dejar a tu esposo,
mujer de la miel.

Solo una cosa -mi amor;
ese al que estas agarrando
no soy yo, es mi hermano.
Guárdate el depilado brasileño
-por favor, que te queda tan bien.

Escóndeme de ti
porque te veo siempre tan desnuda;
siempre usando
lo que dios quiso misterio.
Omar Alej.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Omar Alej. Está en camino...


 Pic. By; StregaNera.

Destino de marino.

“Déjame que me pierda entre palabras,
déjame ser el aire en unos labios,
un soplo vagabundo sin contornos
que el aire desvanece.

También la luz en sí misma se pierde.”

Destino de poeta. Octavio Paz.


Ahí está él,
se le puede ver atizando el humo
de una memoria
que ahora envía señales confusas
sobre su paradero.

Sin saber si el futuro llegó o se ha ido.

Dice que vino siguiendo a la lluvia,  
que emprendió la huida adelante
como el maquinista
y que renunció a los tratados que había firmado
en nombre de la paz.

No es presunción si presume que se sobrepuso
a los días de llevar su cuerpo en pedazos
por los hospitales y las oficinas;
decidió que el camino
fuera lo que resolviera
sus vistas apagadas
y la semilla del sufrimiento.

Ya ha bebido las copas
que quería beber por la sed
de todas sus ausencias.
Ya ha besado las bocas
que quisieran besar
los hombres casados.
Ya consiguió
escribirla -la nada,
y tiene hechas las maletas
del oficio de ser un cobarde
buscando valías…

Incluso hay algunos
que lo reconocen
y lo llaman El Tren,
un escritor mexicano
que ha conseguido salir
y darse de cara ante el sol
sin quemarse.

Se hizo marcas de días acostado,
mientras fumaba hachís
con un editor portugués
que lo propulsaría
a través del espacio;
también despertó sin saber
quien se había llevado  
su manuscrito
de una nueva versión del Ulises de Joyce;
pero esta vez por joder.

Es soberano de su mente
y su tiempo.
Se afirma corriente;
pero un caballero de ilustrísimo anonimato.
Se salta las leyes de lo familiar
y sabe que empezó muy viejo
a ser un rebelde; consciencia mediante.

Con casi setenta
esta más joven que nunca
y es más hermoso
que cuando era un niño;

Pero antes de hoy
había vivido toda su vida
de espaldas al mar,
en el corazón de las ciudades,
en la piel del desabrido,
sin la sal.
Manteniéndolo en el fondo
su destino de marino.

Omar Alej.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Viaje hasta el final del amor.


“Baila hasta que la muerte te llame
y diga suavemente entra
entra en el reino del rock and roll.”

Canción para una discoteca. Leopoldo María Panero.


Nos vamos de viaje,
agárrate bien;
No, mejor es que no…

Tan solo sube,
la nave es un tren
y es mejor ir rodando
de vagón en vagón,
marearse hasta el vómito del alma 
que nos alquila en el cuerpo.

Surcaremos desiertos
y en un paraje acabado
por la fuerza del sol
se habrán quemado las leyes
de bienestar y dominio.

Pararemos a andar;
servirá de memoria
y de mapa, entender
que somos más que tú y yo
los que nos habitamos.

Al seguir adelante
nos esperan tormentas,
fuentes devastadas,
nuestros héroes furiosos
y carnívoras cigüeñas
que nos perseguirán
por nuestros olores de sangre.

Tu traje de piel humana
debe ser suficiente, para que resistas
y no implores a dioses laureles;
al fin del mundo se llega
sin haber hecho nada:

Es nuestro regalo.

Subiremos en la cresta de las olas
con la forma de un lagarto lunar
hecho de aluminio y acero inoxidable,
propulsados por la rabia del día
en el que se difundió
que Elvis ha abandonado el edificio.

Tienes la máscara de ocio
y es seguro que ya has advertido
que frente a tu sillón
hay una pantalla
que transmite las coordenadas
de tu sueño más terso;
después se pasa la imagen
de cómo explota en pedazos.

Todavía es poco el tiempo
que llevamos perdidos;
pero al venir
has perdido los gritos
y los lacrimales.
No podrás ni llorar
cuando lejos de aquí
haya alguien durmiendo en el hielo
de la soledad de los otros.

Esta no es excursión
ni turismo,
esta es mi lógica rota
por una vida al servicio
de lo que rompo
por respirar media hora
y no poder negarme a seguir.

Siento que tengo
el estómago en medio
de una lucha de gatos.
No tengo culpas.
Sin embargo pido perdón
por ser quien tripula
esta certeza de nada.

Deberías saber
que el viaje empezó
y terminó
con un corazón invasor en tus manos.
Hemos llegado a la parte
donde quedas tú.

Estoy seguro de haber ido tan lento
como me fue posible;
pero se hizo el final
cuando nos encontramos.

Nos desprendemos ahora
que está pasando en la radio
esa canción que te gusta.

Omar Alej.

sábado, 24 de septiembre de 2016

La chica del tenedor bajo llave.


“¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!”

Cartas a una desconocida. Nicanor Parra.


Recuerdo algunas cosas de tu habitación,
los muros empapelados con periódicos pintados con aerosol,
la ventana redonda y el tenedor que tenías bajo llave…

Compartías aquel cuarto con tu hermana,
en la parte del fondo colgaba su estrella de alambre
y juntito a la puerta
un teléfono roto sostenía las mismas hojas de siempre;
esperabas poder escribir,
para aquella tarea que aún no entregaste
de una maestra que ahora está jubilada
y vive tres calles abajo de donde perdió a su gato persa.

Todo el ungüento del mundo,
no hubiera servido para hacerte sanar
de tu falta de pecas.
Te querías parecer a las pelirrojas
y cuando te pintabas los puntos
me hacía sonrojar que no te dieras cuenta
de lo triste que quedaba tu cara
llena de puntillos negros con rotulador.

No pienses que ahora soy grande
y que me he olvidado de la noche cenando en el frío almacén.
Tú me dijiste ser virgen;
pero daba igual.
Lo más ordinario de todo no era que todos en el barrio
te hubieran probado;
lo amargo fue tanta belleza sin reconocerse.

Aquí tengo en mis manos tu cara,
la guardo cuando masturbo a una nena.
El llamado del tiempo rompe el espejo
y yo vuelvo bien
de donde nunca estás:
seguirás en la sierra o en la cima de un risco.

Dejaste por fuera de ti
un corazón que latía con el mismo latido
de las olas más fuertes;
escapaste del mundo, en una ciudad
donde el más idiota se ha quedado con todo.

Lo de la visita al hospital te lo paso,
porque sé que algunas veces
unas cuantas pastillas
parecen pistas de aterrizaje,
para un avión que desciende
ya sin combustible.

Me devolviste la postal de Sonora
y desde entonces llevo conmigo
una copia del libro que te prometí;
ya ves, me cortan las hojas
que estaban sostenidas
bajo el teléfono roto.

Omar Alej.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Se hace lógico matar cuando has matado.


"No había confusión. Hasta el detalle
más ínfimo nos era comprensible."

Bedford Street. José María Fonollosa.


Sospeché que había matado
porque dios en mi interior se había
hecho un hombre nuevo.

Normalmente
cargo con un costal lleno hierros
que junté durante un viaje al local de demoliciones;
son las herramientas que se usan
para armar a un Frankenstein de trece años
que ha sido atropellado:

Si la mente esta en mis manos
soy de ideas asesinas
que se imponen en la hechura
sin recato.

De extraño
-simplemente, tengo golpes de resaca
que me dictan a seguir sobre las huellas
de los chicos que se van por la mañana
con el culo en flor amado.

Cuando de esa tela negra salió el sol,
para advertir que estaba todo en su lugar,
yo estaba sonriendo
y cambiaba de manera mecánica los canales
en la televisión.
Quizá hubiera acabado el infinito
o tal vez solo un segundo de toda la eternidad
es lo que tenía por gastar en las ruletas de las horas
mis domingos.

Afuera un Chevy del sesenta
animaba los ladridos de los perros,
igual que las campanas llaman
al recuerdo de la culpa de quien se haya dado un beso
con su cara en el espejo…

Tuve tiempo de fumar
mientras pensaba que aquel auto
hoy por hoy era un trozo del amor
cuando el amor es un trozo
de la libertad individual de carcomerse.

De camino a la ciudad
recreé todo el olvido.
Los black out de mis excesos
suelen ir acompañados de descargas
de anguilas eléctricas en el pubis:
recuerdan que aún hay celdas por venir
y laberintos.

Cada palabra que yo hubiera dicho
se tornaba en una conversación inútil contra los silencios
que estarían sofocándome en Camboya.
Sospeché que había matado
y sentía pena, cierto desagrado por la dicha que reinaba
en las caras de un cartel promocionante.
Se hace lógico matar cuando has matado.

No hacen faltan ni poetas
ni maridos
ni gendarmes de la paz más exclusiva.
Mucho menos hacen falta los payasos multiusos
que te dan con frases hechas
lo que implica que te rompas por la espalda.

Hacen falta los verdugos
otra gente como yo
¡claro que sí!;
pero he vuelto al eco de la calle
a perseguir la fecha en la que vence el alquiler.
Ausentarme de las magias,
asignar pausa a la prisa
y esconderme en mis disfraz de gran hermano.

Terminé por escribirlo
y por contarlo,
intentaba regresar a mi inocencia
y no saber de qué estoy hecho.

Puedo ver lo que ha pasado,
lo que pasa justo ahora
y cada cosa que podría pasar;  
bendición es que la Negra no sea novia de solteros
y sí un instinto elocuente de adulterio.

Omar Alej. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tenemos que hablar de amor y no tanto de amarnos.


“resignarse a la paz inocente del tigre;
dormirse junto a un cuerpo que se duerme.

Quizá el amor es simplemente esto. Antonio Gala.


Tenemos que hablar de amor
y no tanto de amarnos;
de cuando la espuma de la rabia
tense cada herida que no sana
-cicatriza: la impopular yugular
del estilo…

Tenemos que hablar de amor
y no tanto sobre el peso del polvo enamorado.
Que se diga que no existe
o que existe como efecto del temor,
porque el miedo fue primero
y luego hágase la luz:
entre tus muslos soy centeno.

Tenemos que hablar de amor
ante el árbol quemado;
en su lugar sigue de pie
arraigando tiempo en las barbas de la falda del otoño.

De la imagen del espejo
saltan brocas y pinceles…
confines de placer
que se quedaron en el filo
de una apuesta contra el aire
y el aroma de una forma fatua de profundidad.

Tenemos que hablar de amor
y dejar nuestras huellas
en el alma del cadáver
al que empuña la esperanza
o torcer los ríos de un modo
en el que vuelvan las esponjas
que limpian los cristales de los edificios.

Yo preciso que no falte la ternura
que se encostre cual pellejo  
y no una orilla de la playa
del edén, porque es mentira
saber todo del ayuno.

Tenemos que hablar de amor,
romper los encajes
y hacer la voz de los gigantes de piedra
jadeando oración de búfalos negros;
algo que pienso que harían
bajo tierra las aves.

Que tintineen proyectiles
y cascos atómicos de organismos lejanos.
Rompamos el saco
del hombre en harapos
y que Saturno condimente a sus hijos
en un íntimo golpe de fe
que de pronto se tiene a la hora de la siesta.

Tenemos que hablar de amor.
Porque hay palabras que atacan de llanto al cielo.

Quien puede vernos se muere
justo después de conseguir que mostremos
una imposible humanidad.

Tenemos que hablar de amor,
de sus raptos
y de la pobreza que aguarda
en tal ejercicio de abundante egoísmo,
y ya no tanto del costo de la seguridad social.

Omar Alej.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mis amigos. Mis molinos.

" Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
        Mirad:
somos nosotros.
Amistad a lo largo. Jaime Gil de Biedma.


Mis amigos,
sus historias de nevadas,
de un calefactor que los expertos
se empeñan en llamar un corazón.
Sus caminos empedrados
con la vista a los abismos;  
sus memorias de las aves que volando se marchaban
y de coches que arrancaban
tarde y lento,
para irse de la pena.

Me tendrán que perdonar
porque no esté en mejor forma,
para poder alcanzar los vuelos en que van
con sus ángeles guardianes,
disidentes.

Mis amigos
son gigantes, molinos que trafican
con las horas que están llenas
y ventanas que hacen libros con la boca.

Se molestan y apabullan con su fuerza
a los fantasmas del diluvio
y de la culpa y del castigo;
uno de ellos lo maldijo al presidente
y después formó nación
con marinos de juguete
y muñecas sin cabello, rape al cero.

No los tengo
porque son parte real
y en parte son un karma que grabé sobre los muros
vagando debajo de los puentes.

La riqueza que me dan
es cuando vuelvo la mirada
y veo que van sin prisa alguna,
mis amigos. Mis molinos.

Omar Alej.

martes, 20 de septiembre de 2016

SuperPoemas/Quiero escribir/TanSolo/Eso.

“Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario”

El Hombre Imaginario. Nicanor Parra.


Nunca nadie te arrebate
lo que es tuyo.
Que esa luna que te guía entre la noche
no lo rompa en la distancia
aquel que espera, para darte por el culo
con un folio.

Ni mañana
ni el atlántico a tus pies
abriendo el rumbo de una letra que aprendiste
con los dientes apretados,
sin ceder ante el impulso
de acabarte de callar, para el vacío;
nunca nadie te arrebate
lo que es tuyo.

Hay instantes que son buenos
y parecen perdurar entre esta dimensión
y lo que sueñas.
Te hacen detenerte a ver los campos;
pero no temas padecer una falta de calor.
La otra parte de los mundos que te buscan
está en ti mientras escribes
y ya eres el más grande escritor que existió nunca.

Lucha y vete,
roba los boletos y no dejes pista viva.
Haz tu cama, para ser quien ya se ha ido
y al entrar en remolinos
sentirás que estás ahí
ardiendo del dolor que te deforma
en un cuerpo de híper-velocidad.

Por el niño que ofreció las cúspides a cambio
de ser un poeta verdadero,
nunca nadie te arrebate
lo que es tuyo.
Y si no escuchas que te digan que es posible,
estas solo y no es el fin, no lo es;
cuando pierdas te reirás
del miedo de algunos por verte desnudo.

Ya no lo digas a medias,
atrás quedaran quienes con sonda respiran
de tu sumisión.
Serán tus muertos y si logran volver
verán que su sangre es la tinta
con la que escribes en la frente dios.

Nunca nadie te arrebate
lo que es tuyo
y si es necesario el diablo, entonces, darling,
tómalo por los cuernos y el rabo
hasta que rece poemas tuyos.

Omar Alej.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Más allá del mal tiempo.

“Tu existir es de donde
percibe el pensamiento,
por la arena de mares
amigos,
la eternidad en tiempo.”

País. Luis Cernuda.


Ha de ir suave
lo que ante ti aparece
como una lengua de espinas
que te relame la cara.

Detrás de las puertas cerradas
que tienen las casas al final de la calle
por la que nadie pasa,
un corazón se calienta:
no tan mayor
ni tan oro
como aquellos que saben;
pero tiene swing y sabor
aprendido en el corte
de una hoja en los dedos.

Lo que cocinan adentro
es proteína que bebes
en un saludo cualquiera
que un desconocido te ofrece,
porque al mirarte pasar
se le ha subido el recuerdo
de aquellas copas de vida
que compartió en el hartazgo.

Me viene honesto decirte
que están detrás del hollín,
en la cara aturdida de quienes no saben
de qué sitio vuelven,
los panaderos del pan más noble.

A lo que ves incompleto,
solo le falta mañana;
es la labor de las cosas
representar nuestros sueños
y ¿con que soñamos ayer?

Levanta tu rodilla del suelo,
la rendición no es aún.
Pasta de dioses,
es lo que sientes endureciendo
en tu piel;
pero serás más veloz.

Con tus ojos abiertos
llamando a la luz
también veras la salida
y llegaras hasta el mar,
antes no te detengas.
No te estoy dando el sol
es tan solo un lugar a la sombra
y que te impida apagarte.

Y cuando llegué el final,
el punto definitivo
de cada una de las palabras,
yo sé que sabrás
con cuanto amor amaste
y respiraras otra vez.
Ahora mirando
más allá del mal tiempo.

Omar Alej.

viernes, 16 de septiembre de 2016

El día de la patria se acabó.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz, son bellezas iguales. 

Quisiera estar solo en el sur. Luis Cernuda.


Mi patria
es este volver a la muerte sin haber nacido,
sin saber qué divide.

Acaso sea ilusorio,
me atrevo a sentir;
mi patria es una agonía  
que me toma la mano
y me dice que somos
porque no hemos llegado.

Los días en gris
que sacan los malos pintores
de una paleta dorada en el sol de un verano.  
La contradicción es mi patria,
ciertamente ficticia,
encajada por dentro
como la luna en la noche.

Su gesto de miedo,
esa fue la bandera
que hondeaba en mi patria;
ahora ya no tengo
la máscara de un niño roto  
con las piernas largas…

La paz submarina
de las cielos negros
donde los milagros realzan las sombras,
de ahí son los aliados
que tengo escondidos
entre las palabras.

Se canta el sonido de lucha
de un ciervo herido.
El jadeo de las bestias
arrastrando a su presa,
se arrulla.
Los motores ardiendo
de las maquinas sueltas,
se calman.

Diversa y perdida.
Un eco del eco
de la voz de un suicida
con nadie de quien despedirse:
puede que el ultimo sea.

Por años lejana,
llamando en los focos cuando se fundían
con la luz amarilla de otra mañana en el tiempo
(crujiendo en otoño
cuando los caballos avisan
la hora de huir).

Lo que tanto perdí,
lo que amo ahora.

Mi patria soy yo,
es Omar y de él son los vientos
que apresa una patria;
pues son los que mueven
las sordas fronteras.
Omar Alej.

jueves, 15 de septiembre de 2016

El cielo de dios se ha venido abajo.

“No, no quisiera volver,
sino morir aún más,
arrancar una sombra,
olvidar un olvido.”

No quiero, triste espíritu, volver...Luis Cernuda.


Un alma que solo supongo;
pero las espinas en ella
se han hecho reales.
rearman un arca
de rama y raíz
que abre el mar rojo
en dos horizontes azules.

(Parece el dibujo
de un pájaro en cruz
que ha sido quemado)

Reales las catacumbas
que custodio adentro,
durante un infinito
tejido de instante en instante
pudriendo el jardín del edén.

Sus ojos rompieron el pacto,
grabaron la mugre
entre sus anotaciones
y ya no pude ser
más que parcialidad:

Polvo eres y en polvo te has convertido,
cretino.

Un hueco relleno
con panes y peces
en los monitores de la Wall Street.
Luces de incendio bailando
dentro de la fuente del agua
en Jerusalén. 

Esta es mi versión del arcángel desnudo
y no es de seda morada.
No usa una espada
en lugar de su verga.

Mi cuerpo es un pie,
un dolor, una pluma
y dudas blindadas
con faros de autos
que pasan rayando las avenidas.

Me jugué el jugo bronce
que había en mi cabeza,
con la piel colgada,
con las venas hartas
y haciendo puntuales ficciones,
llegué hasta mi infancia
y estaba pintado con alas
en un cristal roto.

Que nadie me lea supone
que cosas mejores habrá en el infierno.
No soy,
seré hasta mañana.
Si mañana llega
-por favor, no me esperen;
no digan después
que no tuve miedo…

Lo hombres que hago con barro
trabajan en dios;
pero dios no existe
y yo estoy aquí.

Omar Alej.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Vestido contra la playa; en mi casa en la playa.


Hubiera preferido ahogarme. Los amigos se rostizaban, jugaban a la pelota y no estaba mal que alguna chica perdiera el bikini producto de una ola… pero que mierda me parecía todo, cuando algún insinuaba que aquello era el paraíso. Me calcinaba que nadie echara de menos la polución; tan solo por ser parte ¿acaso nadie sabía de su real desagrado?
Hubiera preferido ahogarme antes de saberlo...

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.


El mar estaba desalado,
parecía el agua estancada de un tinaco.
Dócil, obediente al club de regata  
y en nada parecido
a las postales de naufragios
que me había regalado aquel abuelo
al morir, mientras hacía que le leyera a Joseph Conrad.

Los niños colectaban conchas
y actuaban versiones de películas domesticas
cuando iban construyendo castillos con arena.
Al lado quedaban sus padres
que tumbados resentían un reloj que iba corriendo
ahí adentro, por debajo del descanso.

La idea del verano,
de una ola a otra,
se volvió tan simple como un clip
o una grapa de oficina.
Tantas salas de hospitales
con las colchas húmedas tiradas en el suelo
y de pronto la más probable convención de bienestar
es un camastro.

No dirás que soy amargo,
no hagas nada por piedad.
Antes debes de saber que la orilla
es la misma en cada esquina de la estrella…

Yo oriné,
me acordé que alguien dijo
que era justo lo que hago  
cuando quiero manifestarme
en contra del salvoconducto
que unos usan, para irse
sin mudar de ellos mismo
la obviedad de sus rutinas.

Solo un barco hecho pedazos
en mitad de la tormenta
es el mar.
Solo el rostro de las nubes reventando
es el gusto de la vida,
piel morena.

Me senté en un local,
Pedí un mango con picante
y pasaron a mi lado tres mulatos
que ensayaban entre bromas
un huapango:

Sabor dulce el aborigen.

Todo esto -por supuesto,
conmigo embutido
en una gabardina
de color azul marino;
que por algo soy el caballero
que sale en las fotos
de sus vacaciones.

Omar Alej.

martes, 13 de septiembre de 2016

Debilidad/Resistiendo.

-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.

El enemigo. Charles Baudalaire.


No es el encierro,
no es la resina del cobre.
No son las altas temperaturas
ni las tormentas;
son mis nervios que se ataron a los rayos
el mismo día en el que los ojos del esclavo
revivieron a seguir el fuego de venganza.

No me enfermo de catarro
o de un mal bicho en el guisado.
Se lo digo a los doctores
-no me busque en la merienda,
son mis nervios
que rebotan de una imagen de violencia
al perjurio de cualquier seguridad.

La botella, el tiempo, la luz,
el mensaje, el sonido, el corcho,
todos instrumentos de alegría
que cortantes en mi pecho
se me han hecho sensación
de peces muertos a los que se comen
las gaviotas.

Arrastro el doble de esfuerzo que tú
en mantenerme de pie
sosteniendo una antorcha
a la que devoran sombras de flores…

A mí me asusta esa luz
a la que tú te diriges,
yo estoy huyendo del depredador
que tú quieres cazar…

No es que el camino que llevo se estrelle,
es que estrellarme es mi camino;
mi apuesta.
Siempre vuelvo a los versos de Baudelaire
porque me hacen confiar
que lo que me está rompiendo
me mantiene unido con las lunas
que me llaman.

Miedo, soledad, angustia, dolor,
Siento.
Qué fuerte que estoy
con todo esto adentro
y cargado de piedras,
busco el ocaso que aguarda
en el mundo abisal.
Sigo.

Eso tú no podrías hacerlo;
ser débil es mi renuncia,
mi desobediencia.

Omar Alej.

viernes, 9 de septiembre de 2016

El extraterrestre.

“Registrados en algún cielo múltiple
grabados en alguna risa sin fin
pasan
como estrellas de diferentes estaciones
como meteoros de diferentes siglos”

Cielo. Leonard Cohen.
Foto By Piolo. El hombre del tercer ojo.
Edición de la Pic.- FloresFer.

Cuando llegué a este lugar
no podía moverme en orden
ni hacia adelante ni hacia atrás.
Si mandaba dar un paso
mis brazos se extendían a los lados
en señal premonitoria de una cruz
o mi cuello estaba tenso,
en un rastro inusitado de la cuerda.

Mi desorden físico-material
suponía que arrastrara mi esqueleto con dolor
cuando quisiera ir a correr detrás de las gallinas
o meterme en las albercas donde nadan los amantes;
la ley de gravedad en mi era más grave que con los nativos.
Sin embargo me di cuenta que podía respirar
aún si tenía en mi presencia a pregoneros del verano…

No me sobrepuse hasta después,
cuando el huracán se había llevado mi refugio
de maderas y de alambres y de hojas de papel.
Desperté debajo de un automóvil,
en la cochera de una casa familiar;
eran un hogar católico, eso decía el pegote en la puerta;
fue lo primero que vi,
antes de ir a esconderme de nuevo
entre los rosales que subían como un muro
desde el pastizal.

Pero una niña me halló,
la acompañaba “misterio”, un peluche negro
que bien podía ser una gata embarazada o una pantera gorda.
Combatió con sus padres hasta hacerme su hermano,
quiso quedarse conmigo y por primera vez yo probaba el cereal con azúcar:
esa fue la merienda en su cocina a escala.

Su padre –me dijo,
iba al trabajo cada mañana
y era un hombre bueno
aunque algo aburrido.
Su madre –contó susurrando,
tenía muchos miedos y mal carácter;
pero bebiendo cócteles
se podía estar mejor.
Iba en tacones
que le iban muy grandes
cuando me sirvió mi primer vodka-tonic.

Me puso un sombrero,
me pintó los labios,
me hizo las uñas,
me dio por hijas muñecas  
y me hizo llamarme Teresa,
Perdita, Pum Pum y Coronel.

Yo ya soy un humano
o una parte de mi puede serlo.
Ayer –por ejemplo,
fui a la feria y compré algodones de azúcar;
el joven castaño que me los vendió
no se dio cuenta de que soy distinto
pues tuvo el deseo de que seamos iguales.
Sí, en la tierra queda gente que sabe
ver algo además de la luz.

Todavía en las mañanas
crujo y me tiro pedos
que no puedo controlar
porque no he aprendido
-y además me da risa la palabra esfínter.

Es verdad que me duelen las tripas
y una parte de mi cráneo  
y la voz:
es el costo de la dieta colectiva,
las persecuciones
y el tema global de las comparecencias.

Mi conciencia de ser un extraterrestre,
no siempre dispersa…
puede que pruebe de todo
que no me importe nada
o puede que durante semanas

De la que yo fuera hermano, se mudó del país.
Quería ver el mundo,
conocer de las patrias el color de las uvas
y no detenerse; ser como el ave.
La abracé porque quiero
que sonría como cuando jugaba a meterme
en una maleta;
pero yo sabía que la libertad
no existe aquí ni tampoco allá.

Nada me gustaría más
que tener un amigo.
A veces espío las habitaciones sin luz
y hay chicos ahí jugando con la oscuridad.
Se parece a mí planeta
y hago que el viento remueva las hojas,
para que se asusten y el miedo
los haga reírse.

Omar Alej.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Preso realmente.

       “yo camino bajo
la rubia lluvia de noviembre
castigándola con mi felicidad”

Porque resulta que soy libre. Leonard Cohen.


Esa es mi nube de piedra,
qué gentil en señalarla  
y en sentir que me podrían poseer
fuerzas mejores;
pero no la quiero romper
ni mudarla por ciertas, posibles, mariposas persas.

No me sigue nadie, no conquisté la cima;

Tal vez mi mayor diversión sea aburrida
y te aburres, fácilmente, querida.

Esa es mi nube de piedra,
me persigue a los campos como un solo gesto
que va cambiando según los ojos que hablan
y cuando hago el amor:

En la insuficiencia de mis besos pactados,
para quien no tiene tatuado
inocencia primera o último aliento,
preso realmente.

Esa es mi nube de piedra
y no me impresiona
si una lustrosa antena
emite que podrá definirse en un alto, esbelta
y contraria al auge de mi lado mortal.

Me haría más feliz
si no me dijeran –de forma castrense,
las veinte cinco millones de formas
en las que la felicidad me aguarda, preciosa.
Y no, no eres tú.

Tengo poco claro
y me alegro de un modo personal
con cada laberinto de llaves perdidas, dispuestas...

Esa es mi nube de piedra.
Aplasta las flores colorantes sin olor
que brotan de los algodones
que estas cultivando en tu pequeña caja de zapatos;
llueve sobre el mundo
de los militantes del hombre.
El hombre ¿recuerdas?
eres uno de ellos
hipócrita y preso realmente… vilipendiado;
pero reticente.

Esa es mi nube de piedra,
acalambra el veto de la televisión infantil:
es anti tú.
Contra el conejo de pascua,
contra las naves aliadas,
contra La sensación.

Como eres tan bueno prueba a tener los ojos abiertos.
No me imagines, prueba a tener los ojos abiertos
y mira en el fondo: mírame,
no soy todavía lo que nunca seré.
Yo también soy el otro…

Grito de caminante,
sí, te escuché.
La acera estaba limpia,
patinante, para escapar;
pero la limpiaron los encorvados
y tú no serás, tú tampoco.

Esa es mi nube de piedra
e iba sobre mí
cuando las protestas
quisieron saberlo todo
(Mejor que ninguno: ellos mismos).

Por eso reía.
No dejará de llover.
Tanto aquí como allá es de agua
y la libertad,
cualquier otra cosa mejor que ser libre:

Preso realmente.
Omar Alej.