lunes, 29 de agosto de 2016

Vuelo prisionero.


“Nadie está más esclavizado que aquellos que falsamente creen que son libres.”
Johann Wolfgang von Goethe.


Puede ser que ahora esté bajo,
que se haya masticado demasiado papel
o que en la lejana mañana
de un día de año nuevo
me rompiera por dentro;
pero aquí pasa algo,
un único escape de cualquier manera.

Hay dos,
Max y Lucio,
que se quedan parados
junto a la puerta;
o recién han llegado
o están a punto de irse.

Luca y Violeta
tienen un nene
al cuidado de la madre de ella.
Nunca estuvieron orgulloso
de haber hecho nada
<<Son tan solo simplezas>>
responde él
mientras alguien sonríe
mostrando sus cartas.

Queda un perico
de pálidas plumas,
un hervor viejo
de compresas…

Yo soy el foco apagado
junto a la ventana
que espía lo de afuera;
miro a esa chica
en la cabina telefónica
y su historia -la que invento
para hacerme compañía,
es un parte de esperanzas.
Digo no,
vuelvo a remover en las colillas,
a pedir el cubo y los dados,
a dejarme sin botones la camisa…

No soy libre,  
nadie aquí
te perdonaría tener la sensación
de tener algo importante entre manos.

Si de pronto todos callan,
porque pasa el dulce y gótico momento
en el cual bebemos juntos y a la vez,
se escucha un cable en la radio:

<<Viaja feliz,
vas a donde amas>>
pero suena igual a la voz
en panfletos de turismo.

Vuelve el ruido sordo
de un olvido y un recuerdo,
abre un espejo muy grande
al fondo del salón.
En su reflejo se observa
la candidez de estos rostros
marcados por años,
infestos de sombras,
testigos de engaños
y decomisos:

Ahora inmunes
al encanto en el arte
de las cascabeles.

Omar Alej.

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