martes, 9 de agosto de 2016

No quiero menos.

Sin disparaba a la cabeza y le atinaba a su sombrero. Nunca me hizo gracia cuando decía que era por mí, tener o no tener puntería. Tampoco le dije que dejara de hacerlo, no pienso vivir ni un solo secreto con quien decide dejarlo –morir, a la suerte y a ver cómo sale.

Diario de un Moto/Circuito (2016)
Omar Alej.



A otro día
y hablaré más de lo mismo.

Podría estar,
joder del vino
y no de eso que se ha vuelto
una luz condicionada por el frío,
por las penas y el asunto de la ley
de los más fuertes.

Ya,
la paga no la voy a negociar
por un tramo de terreno
donde andar y luego hundirme.

Fue que el mundo de los pobres
se me hizo un momento, para siempre
e imposible que me deje devorar
si me comen con cubiertos de oropel
que van haciéndome caricias que no queman
ni rostizan.

Ahora hablo de amasar una fortuna
en corillos de botones
que al entrar en el ojal
no se desprendan;
solamente porque afuera
-allá en las playas
los muchachos hagan casas con la arena:

Sigo hablando de lo mismo.

Si lo tengo que pedir
¿Cómo es mío
un corazón?
Mío es solo lo que tengo
y lo que no,
nadie lo invente.

He acabado
y en la horma de dolor donde me duermo,
visitantes diminutos y fatales
me rehacen al hacerse de mis fuerzas
un reflejo.

Justo ahora es el inicio
y no comprendo todavía
la manera en que funciona
mi derecho;
pero sé que está conmigo
-en libertad,
mi fiel esclavo…

No podría quererme más,
porque todo cuanto quiero
es él también.

Omar Alej.


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